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BEHER, creciendo en sabor desde 1930

La tradición y la innovación son la clave del éxito de esta empresa familiar que cría cerdo 100% ibérico en sus fincas de España y Portugal.

Cuando la familia Hernández inicia el negocio en los años 30, el consumo de jamones y elaborados ibéricos todavía no estaba extendido a nivel nacional. La mayor parte de las ventas se cerraba en Guijuelo, hasta donde llegaban compradores y representantes que llenaban sus maletas y partían en tren en busca de un destino para vender estos productos.

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FÁBRICA DRON. La historia de BEHER

Foto: Beher

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La historia de BEHER

Hoy las cosas han cambiado. Permanece el espíritu familiar, la tradición y el compromiso por la calidad, pero las dimensiones del mercado, el perfil del consumidor y las innovaciones técnicas han supuesto un nuevo concepto de elaboración y comercialización.

Desde su fundación, BEHER ha evolucionado de un pequeño negocio a una gran empresa familiar con reconocimiento nacional e internacional liderada ahora por la tercera generación de Hernández, mientras que la cuarta generación empieza a dar sus primeros pasos.

CERDOS VALHONDOS. EL CERDO 100% IBÉRICO, LA MATERIA PRIMA, EL ORIGEN DE TODO

Foto: Beher

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EL CERDO 100% IBÉRICO, LA MATERIA PRIMA, EL ORIGEN DE TODO

Si en algo se diferencia BEHER, es en el pleno control que tienen de su proceso productivo. En la década de los 80, la empresa familiar se inició en la actividad de la cría del cerdo 100% Ibérico en sus propias fincas, siendo, además, pioneros dentro del sector de la producción de animales propios. El objetivo era conseguir productos de gran calidad, perfectamente controlados de principio a fin y con todas las garantías de una homogeneidad total. Esta es la clave del proceso. Un mismo factor racial, la cría en libertad, una alimentación específica y controlado y la garantía del bienestar animal hacen que se pueda asegurar una homogeneidad en los productos que producen.

Hoy, cuenta con fincas repartidas entre España y Portugal y con unas 3.000 madres, todas ellas 100% Ibéricas puras que producen aproximadamente unos 45.000 animales del mismo factor racial.

Todos los cerdos son criados en libertad por lo que se alimentan de recursos propios del campo como hierba, pastos o raíces y especialmente de bellota durante la montanera. Como complementos y dependiendo de la edad de crecimiento, se les aportan materias primas seleccionadas y procesadas en las instalaciones de BEHER, adecuando la dieta a cada una de las fases.

El objetivo en todo momento es garantizar el bienestar de los animales, para ello cuentan con instalaciones modernas y zonas perfectamente delimitadas para cada proceso, como zona de duchas para los animales, zonas de parto y cría, zonas de adaptación previa a la montanera, etc..

La Montanera

Foto: Beher

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El secreto está en La Montanera

La Montanera es la fase final en la cría del cerdo ibérico, donde se aprovecha la bellota y el pastizal propio de la dehesa para el engorde natural, al más puro estilo tradicional, que ocupa desde el mes de noviembre hasta finales de marzo.

Durante este periodo los cerdos campean a sus anchas por el campo alimentándose, exclusivamente, a base de recursos naturales y de bellota, ese pequeño fruto presente tanto en la encina como en el alcornoque, el manjar más exquisito para estos animales. Su única actividad en ese tiempo es comer, pasear, retozar en las charcas y sestear con las panzas bien llenas al amparo del amplio arbolado.

En BEHER trabajan para asegurar la máxima calidad de estas piezas. El proceso comienza con la cuidadosa selección de los animales que se llevan a montanera tanto por su genética como por sus características raciales; continúa con la ubicación y cualidades de las fincas, situadas en Salamanca, Extremadura, Andalucía y el Alentejo portugués; y concluye con las exigencias propias durante el engorde, alargando el tiempo más allá de las indicaciones de la Norma del Ibérico y concluye con un mayor peso del mínimo exigido para cada cerdo. Además, en BEHER se realiza la montanera con más del doble de hectáreas por animal de lo que estipula la ley (1,2 por cada hectárea) asegurando así que, con estas condiciones, todos los productos tengan una calidad extraordinaria.

Beher

Foto: Beher

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Tradición e innovación

Su fábrica se alza orgullosa de sí misma en la localidad de Guijuelo, población de arraigada tradición e indiscutible capital chacinera en España.

24.000 m2 de impecables instalaciones y más de 100 personas entregadas en cuerpo y alma hacen posible compaginar en BEHER el más tradicional sistema de elaboración de productos ibéricos con las últimas innovaciones tecnológicas.

Su proceso comienza con el despiece de manera artesanal, lo único que no ha cambiado desde tiempos de la Edad Media. Posteriormente, para cada pieza, se realizan procesos más concretos: salar jamones y paletas, adobar los lomos y pancetas, embuchar embutidos y envasar las piezas más nobles para su consumo en fresco.

Beher. El proceso de elaboración

Foto: Beher

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El proceso de elaboración

En jamones, paletas y embutidos, el proceso de curación, con el secado y maduración, es la clave para darle a cada producto su punto exacto de excelencia. Los tiempos de este proceso son importantísimos, tanto como el aire de la sierra y los valles que permiten alcanzar la calidad deseada y habitual, cuya base es el color, el sabor y el aroma.

Es precisamente en este punto donde reside el éxito de la empresa: en saber comprender que la innovación tecnológica y el perfecto acondicionamiento de las instalaciones son solo el nuevo marco que garantiza y mejora la elaboración artesanal de siempre, la tradicional y popular que vieron en manos de sus abuelos.

Beher