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El Camino de San Benedetto, la ruta de peregrinación más asombrosa de Italia

Esta ruta atraviesa valles, pueblos medievales y enclaves culturales y artísticos de Umbría y del Lacio

El Camino de San Benedetto es una de las mejores rutas para conocer algunos de los más bellos rincones naturales e interesantes conjuntos arquitectónicos de las regiones de Umbría y Lacio, en Italia. Un total de 300 km discurren desde Norcia, a los pies del monte Sibillini, a lo largo de 16 etapas de senderos y caminos que finalizan su recorrido en Montecassino. San Benedetto, patrón de Europa, tiene en este su particular Camino de Santiago italiano, una mezcla de recorrido espiritual que atraviesa pueblos y valles y permite descubrir la cultura, la gastronomía y la naturaleza del corazón del país.

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iStock-1194945259. Norcia

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Norcia

Norcia es una ciudad rodeada de murallas y considerada como el corazón verde de Italia. Iniciando la ruta en este punto de la región de Umbría se puede apreciar la importancia de esta urbe milenaria, donde precisamente nació San Benedetto. Su gran patrimonio artístico ha sido víctima de algunos terremotos durante la historia, pero tanto la fachada de la catedral como la estatua del santo quedaron intactas. La Castellina, la Catedral de Santa María Argentea, el Palacio Comunal y el Castelluccio di Norcia son de tan obligada visita como lo es degustar sus ricos fiambres con trufa negra o la cerveza que elaboran los monjes benedictinos.

iStock-652269862. Cascia

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Cascia

La siguiente etapa del camino lleva hasta Cascia, una pequeña localidad de la provincia de Perugia cercana a la pedanía de Roccaporenna, donde nació Margherita Lotti, que más tarde se convertiría en Santa Rita, la conocida como “santa de lo imposible”. El pequeño pueblecito de Cascia se hace hueco al fondo de un estrecho desfiladero excavado por el río Corno, donde se encuentra, tras subir 300 escalones, la espectacular Roca Sagrada. Sin embargo, un alto en el camino es necesario también para admirar la Iglesia de San Montano, del siglo XIII, la casa de Santa Rita y su adyacente Huerto del Milagro.

iStock-1202442000. Monteleone di Spoleto

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Monteleone di Spoleto

Encaramada a la colina, la pequeña y fortificada Monteleone di Spoleto se muestra como siguiente parada en el camino, digna de admirar, con calles propias de una villa medieval. Uno de los atractivos que no se pueden ignorar es su Conjunto Monumental de San Francesco, donde se encuentra además una copia del carro etrusco encontrado en el túmulo de un príncipe local y que data del 540 a.C. El Complejo de Santa Caterina, la Iglesia de San Nicola, con sus retablos de Ghezzi y Masucci, el Palazzo Bernabò y la Torre del Reloj, puerta de entrada al antiguo castillo medieval, son parte del atractivo artístico y cultural que se complementa con la belleza natural de un pueblo situado en el Parque Natural Coscerno-Aspra, dentro del bello sistema de los Apeninos.

Cascia - In cammino con i bambini. Entrando al Lazio

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Entrando al Lazio

De camino a Rocca Sinibalda aguardan aún tres etapas llenas de sorpresa. Tras dejar Monteleone di Spoleto, aparece ante el caminante Leonessa, una pequeña villa medieval a los pies del monte Tilia, en la provincia de Rieiti, ya en la región del Lazio. En su centro histórico se conserva una decena de palacios nobiliarios y muchas muestras de arquitectura renacentista, además de la Fuente Margarita, que Margarita de Austria regaló a la ciudad, y algunos vestigios medievales, como la Porta Aquilana, la Porta Spoletina y la Torre Angevin.

Entre boscosos valles se encuentra la siguiente parada, Poggio Bustone, un pueblo que se aferra literalmente a la roca en una colina y cuya localización más conocida es el Santuario de San Francisco, aunque también merece la pena hacer un alto para probar su cochinillo asado. De aquí al centro geográfico de Italia, Rieti, para conocer su gran historia política, económica y religiosa. Un paseo por sus palacios y museos, además de su Duomo y su Palacio Obispal, abrirán el apetito para sentarse en las tratorias de sus bellas plazas a probar quesos como el Fiore molle de Leonessa o el pecorino de Amatrice y platos como el straciattelle in brodo o los strengozzi allá reatina.

4) Rocca Sinibalda. Rocca Sinibalda

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Rocca Sinibalda

Una increíble fortaleza se erige sobre un conjunto rocoso repleto de vegetación y dominando el valle de Turano. Esta construcción, realizada por encargo del conde Sinibaldo, gobernador de Sabina, en el siglo 11 d.C., es una joya escondida del Lacio, no exenta de jugosas historias de cuantos por ella pasaron. Conocida también como Castillo de la Metamorfosis o Castillo de los Destinos Inventados en relación a algunos de los acontecimientos que sucedieron en su interior, este enorme edificio contiene verdaderas obras de arte.

Desde el grupo escultórico El Reino de las Madres, del artista Marcos Cei, hasta la colección de arte del siglo XX que Caresse Crosby dejó tras su muerte. Durante la vida de esta mujer, polifacética y excéntrica, este monumental conjunto vio pasar a numerosos artistas, como Dalí. En el último siglo, se ha revitalizado el lugar, convirtiéndolo en una verdadera galería de arte donde se llevan a cabo exposiciones, obras de teatro, talleres y reuniones.

iStock-924058614. Castel di Tora

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Castel di Tora

Aunque es menos conocido que otros destinos del camino de San Benedetto, Castel di Tora es una joya medieval, fuera de los caminos trillados, y por ello aún más fascinante. El pueblo es pintoresco y la vista del lago Turano desde la cima de la península de Antuni es impresionante. Rodeado por un denso bosque, este pueblo de apenas 300 habitantes está ubicado dentro de la Reserva Natural Monte Navegna y Monte Cervia. Desde lo alto, en días claros, puede distinguirse la cúpula de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Su pasado rural, tapado por la creación del lago artificial, aún puede verse en sus caminos de trashumancia y carretas. El Palacio del Drago y las torres de vía turano y vía Cenci, son algunos de sus atractivos, sumado a la ermita de San Salvatore o la iglesia barroca de San Giovanni Evangelista, con frescos del siglo XVI. Calles con arcos, cuevas excavadas en la roca y plazas componen un coqueto conjunto que se puede complementar con una visita al Convento de Santa Antolia o el cercano pueblo fantasma de Antuni.

7) Subiaco - Abbazia di Santa Scolastica (foto di Paolo Sbraga). Subiaco

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Subiaco

Después de visitar Orvinio, uno de los pueblos más bellos de Italia, y Mandela, con su imponente castillo, se recorre el valle del arroyo Giovenzano para llegar a Subiaco, en lo alto del valle del Aniene, lugar benedictino por excelencia donde vivió San Benedetto como ermitaño en una gruta que se puede visitar. A pocos metros se encuentra el Monasterio di Santa Scolastica, la hermana gemela del santo, que posee un rico patrimonio artístico y es famoso por su extraordinaria biblioteca.

Subiaco no es sólo una ciudad famosa como destino religioso, sino que ofrece una combinación perfecta de paisajes naturales gracias a su ubicación, dentro del Parque Regional de las Montañas Simbruini. El puente medieval de San Francesco da la bienvenida a uno de los pueblos más bellos del país y lleva directo al convento del mismo nombre, con un gran conjunto artístico. La villa medieval de los Opifici es de obligada visita, con sus estrechas y sinuosas calles y plazas, del mismo modo que la Rocca dei Borgia.

iStock-675219634. Trevi nel Lazio

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Trevi nel Lazio

La siguiente etapa del camino lleva a Trevi nel Lazio. El pueblo se levanta en una colina alrededor de la antigua fortaleza erigida por la familia Caetani. Desde la antigüedad, esta tierra estaba habitada por los equis, una población itálica que fue subyugada por los romanos, que hicieron de Treba Augusta una colonia bajo jurisdicción imperial directa. Así pues, abundan las huellas romanas. Pero hay más.

En el pueblo destacan el Oratorio de San Pedro Ermitaño, con un valioso grupo escultórico de mármol de la escuela de Bernini, y la colegiata de Santa María de la Asunción, del siglo XV, de estilo barroco y con un órgano monumental de 1634. También es importante visitar el Arco di Trevi, una obra megalítica que podría datar del siglo II a.C. y que aún se mantiene en pie, además de la cascada di Trevi, en la zona arqueológica del Comunacque, donde aún pueden verse vestigios de una antigua villa y las obras hidráulicas que hicieron de este lugar uno de los puntos más famosos de Italia por sus aguas.

iStock-498445457. Cassino

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Cassino

Las últimas etapas de este camino llevan al caminante por lugares como Collepardo, con su grupo de cuevas kársticas y el conjunto de Certosa de Trisulti, monumento nacional, o Casamari y su abadía homónima, uno de los monasterios italianos más importantes de la arquitectura gótica cisterciense. Tras hacer un alto en la bella villa de Arpino, un museo en sí misma, y en Roccasecca, para admirar la Iglesia di San Tommaso, se llega al punto final de la ruta, en la ciudad de Cassino, situada al pie de la colina donde se erige la famosa abadía de Montecassino.

Conocida como la Ciudad de los Mártires por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, Cassino es una ciudad histórica rodeada de restos de antiguas villas romanas, anfiteatros y acueductos. En sus mil años de historia, la abadía de Montecassino ha sido destruida y reconstruida cuatro veces. Hoy brilla con el aspecto de su antiguo trazado del siglo XVII. En la actualidad, la abadía cuenta también con un museo que alberga pinturas, manuscritos, libros antiguos y obras de arte, entre las que destaca un maravilloso Nacimiento de Botticelli. También hay una biblioteca, que data de la primera mitad del siglo VI.