Territorio deportivo

Cataluña: cómo disfrutarla desde el aire

Las mejores zonas de vuelo e infraestructuras donde disfrutar de las disciplinas de la aviación deportiva.

Han pasado muchos siglos desde que Leonardo Da Vinci soñó (y probó) con volar; pero no tantos desde que en Cataluña se vuela: el certificado de nacimiento de la aviación deportiva catalana tiene fecha del 11 de febrero de 1910, cuando la Asociación de la Locomoción Aérea organizó una exhibición del primer vuelo en España con un avión propulsado a motor. Seis años después, se crearon dos instituciones pioneras en el país: el Aéreo Club de Cataluña y la Escuela Catalana de Aviación. 

 

Desde entonces, son muchos los aeródromos en Cataluña con proyección internacional en los que se practican diversas modalidades deportivas de vuelo y que cuentan con instalaciones capaces de organizar algunos eventos de ámbito internacional, como los Wind Games, en Empuriabrava, o el European Balloon Festival, en Igualada. Muchos de estos clubs protagonizarán diversos eventos para acercar aún más las diversas especialidades aéreas al gran público con motivo de la celebración en 2020 del año del turismo deportivo en Cataluña

 
 
 

Skydive Empuriabrava

Desde el año 2012, la bahía de Roses forma parte del club de las bahías más bellas del mundo; pero desde unos cuantos años antes ya era uno de los enclaves europeos más selectos para saltar desde el cielo. Desde que Skydive Empuriabrava abrió en 1985, se ha convertido en una de las zonas de salto en paracaídas más deseadas a nivel internacional, tanto entre personas que buscan su bautismo como entre saltadores experimentados. La marca que explota el mayor aeródromo de Europa suma una media de 100.000 saltos al año. Sus instalaciones cuentan con aeródromo, hangares, zona de preparación de material, aulas y salas de alquiler para organizar todo tipo de eventos.

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Vol a Vela Cerdanya

(Centre de Vol a Vela de la Cerdanya)

El Aeroclub Barcelona-Sabadell (fundado en 1953) tiene dos centros de actividades. El primero, se ubica en el Aeropuerto de Sabadell y el segundo, en la Cerdanya, donde está el centro y escuela de vuelo a vela, autorizados ambos por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea desde 1999. En un entorno rodeado de montañas que favorecen este tipo de vuelos, el aeródromo de la Cerdanya ofrece un entorno familiar con un restaurante, piscina y un espacio lúdico infantil. Además, organiza campeonatos locales y estatales de vuelo a vela. La flota disponible está formada por 3 aviones remolcadores (Rallye Socata) y por 6 planeadores (Grob Twin Astir, Grob Twin Astir II Acro, ASW15, Grob 102 Astir Jeans, DuoDiscus y DG300). También cuenta con una sección de ultraligero (con una aeronave Tecnam P92 Echo).

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Àger (ala delta)

Al ser la primera gran cordillera después de la plana de Lleida y gracias a la orientación este-oeste del valle, la sierra del Montsec constituye una zona reconocida por la Federación Aérea Catalana como zona de vuelo libre, tanto de parapente como de ala delta, con unas posibilidades de vuelo dinámico fantásticas. El Valle de Àger es uno de los mejores lugares del mundo para volar durante casi todo el año. Buena prueba de ello es que periódicamente se celebran campeonatos y pruebas reconocidas internacionalmente. La zona de Àger dispone de varias puntos de despegue, a los que se puede acceder fácilmente por pistas transitables en todo su recorrido. Las zonas de aterrizaje son amplias, lo cual facilita las maniobras. A todo ello suma inigualables vistas durante el vuelo con el Montsec, el desfiladero de Mont-rebei o los pantanos de Canelles y Camarasa como lugares más destacados.

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Aeròdrom Igualada

(Aeròdrom d'Igualada - Òdena General Vives)

Entre los términos municipales de Igualada y Òdena y justo al lado de la NII, es uno de los centros de actividades aéreas deportivas más importantes de España. De hecho, Igualada en una ciudad con una larga tradición aeronáutica, donde se celebra un festival de vuelo de globos aerostáticos y donde se organiza desde 1993 el Aerosport, la única feria de España dedicada íntegramente a la aviación general y deportiva. El aeródromo ocupa una superficie de 33,8 hectáreas y dispone de dos pistas paralelas de 900 metros de longitud y quince de ancho cada una, una asfaltada y otra de césped. Alberga diferentes escuelas y clubs, como el Aeroclub Igualada-Òdena (fundado en 1992) o el Club de Vuelo a Vela.

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Sierra de Queralt 

Menos conocida por el gran público que su vecino Valle de Àger (la Noguera), en la comarca del Berguedà también se vuela. En concreto, los aficionados tienen señalado en rojo tres puntos principales en la sierra de Queralt, al noroeste de la ciudad de Berga: Avià, el mirador de la Figuerassa (a una altitud de 1.500 m y con un vuelo de 800 m de desnivel) y el Santuario de Queralt, que corona la sierra a 1.200 m de altitud. Territorio de ala delta y parapente desde finales de los años 70 del siglo pasado, su magnífica situación y orografía favorecen condiciones excepcionales para el vuelo durante todo el año. A la sierra no se le conoce como el balcón de Cataluña por nada: mientras se vuela, se puede disfrutar de espectaculares vistas al Santuario de Queralt, la ciudad de Berga, el embalse de la Baells y, si el día es muy claro, incluso se llega a ver Montserrat.

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C. A. Pla de Vent

(Club d’ Aeromodelisme Pla de Vent Tarragona)

El aeromodelismo es una disciplina deportiva de vuelo regulada dentro de la Federació Aèria Catalana que celebra su propia Liga catalana de IMAC, que pretende fomentar el vuelo acrobático dentro de la especialidad. Entre los muchos clubs, Pla de Vent, fundado en 1978, es uno de los pioneros del aeromodelismo catalán. Antes de las estupendas instalaciones con que cuenta en Bràfim, el club estuvo primero en Alió y después en Vallmoll, municipios del Alt Camp. El club dispone de una pista asfaltada de 200 metros de longitud, una enorme extensión de hierba, una escuela de aeromodelismo con tres monitores, un simulador de aeromodelismo y un avión escuela, además de una amplia zona de boxes y local social. Todo ello le permite organizar diferentes campeonatos internacionales de veleros radiocontrolados. 

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Arbolí (ala delta)

El Baix Camp es ideal para volar, pues se trata de una comarca costera cercada por el mar Mediterráneo y por la Serralada Prelitoral que protege toda la zona de los vientos más fuertes mientras que permite disfrutar de unas térmicas muy interesantes. La sierra de la Mussara, en El Baix Camp, la sierra del Montsant, en el Priorat, o la sierra de Belltall, en la Conca de Barberà, son tres de las zonas de la Costa Daurada más populares para volar en ala delta o parapente. En concreto, el Parque Natural de La Mussara, en Arbolí, permite un despegue desde Castillejos para alcanzar el punto de aterrizaje en Alforja: en total, un desnivel máximo de 530 m con vistas espectaculares  a Salou y Reus, de fondo.

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Saltamos Village

El Aeródromo Pujol-Muntalà (hoy Aeròdrom Barcelona-Bages) fue inaugurado en Sant Fruitós de Bages, a sólo 45 minutos de Barcelona, en el año 1969, con la autorización de la Dirección de Aviación Civil. Si bien en sus inicios disfrutó de una considerable actividad, con el paso del tiempo sus instalaciones fueron quedando en desuso. Esa fue su situación hasta el 2012, cuando una empresa dedicada al paracaidismo que operaba hasta entonces en la Cerdanya se fijó en él. Hoy es la sede de Saltamos Village, el único centro de paracaidismo de Barcelona. Un centro de paracaidismo en un entorno único que acumula más de 30.000 saltos. Aquí, los bautismos de salto conviven con programas y cursos especializados para obtener la licencia federativa de paracaidista. Además, cuenta con un bar con vistas a Montserrat desde el que se puede disfrutar del espectáculo de los saltos, una piscina y una zona chillout.

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Organyà (parapente)

En la comarca del Alt Urgell (Lleida), Organyà es uno de los mejores enclaves para la práctica del parapente de todo Cataluña. El motivo es que al encontrarse protegido de vientos fuertes tiene un microclima especial que se caracteriza por fuertes térmicas y una restitución muy fuerte. Estas condiciones permiten volar prácticamente desde la salida del sol hasta el crepúsculo del atardecer. Es por ello que los aficionados a la acrobacia tienen en la montaña del Cogulló, al norte del término municipal, su propia meca. Para la modalidad de cross es una zona que permite vuelos de 50 km, hacer triángulos de 30 km o vuelos de ida y vuelta de 40 km. A todas sus ventajas, se suma que la zona del aterrizaje es amplia y sin obstáculos (aunque con viento fuerte es muy turbulenta). Las magníficas condiciones de vuelo hacen que en Organyà se encuentre hasta cuatro escuelas de vuelo, las pioneras volando desde 1987.

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Empuriabrava

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Empuriabrava y la bahía de Roses

La bahía de Roses es una de las bahías más bellas del mundo y también una de las que concentra mayor historia. Estas fueron costas que vieron griegos, fenicios y romanos, tal como lo atestigua la antigua ciudad de Empúries, de la que hoy se pueden visitar sus ruinas. Situada en el extremo norte del golfo, y rodeada por el Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordà, Empuriabrava es una de las marinas residenciales más importantes de Europa. Pertenece al municipio de Castelló d'Empúries y debido a sus canales se la conoce como la Venecia catalana. Con apenas 50 años desde su fundación, es muchísimo más joven que cualquier otro municipio de la zona; pero ya tiene fama internacional. Si Figueres es hoy la capital de la comarca, mucho antes lo fue Castelló de Empúries; de ahí que cuente con un gran patrimonio medieval. Imprescindible son sus plazas porticadas, la catedral gótica de Santa María o la antigua Llotja de Mar. Otro de los núcleos de obligada visita es Roses. En la actualidad, la localidad que da nombre al golfo se ha convertido en un próspero destino vacacional de sol y playa; pero todavía su ciudadela muestra sus orígenes en el tiempo, que guarda tras sus muros yacimientos arqueológicos de diferentes épocas. A nivel gastronómico, la bahía de Roses es todo un portento; pero sin duda, el clásico es el 'suquet de peix'. No será problema degustarlo en L’Ancora, el Rafa’s o el Santallúcia. 

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valle Cerdanya. Calle de la Cerdanya

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Valle de la Cerdanya

La pequeña población de Das, donde se encuentra el Centre de Vol a Vela de la Cerdanya, se ubica a muy poca distancia de Puigcerdà, la capital de la Cerdanya y primera parada obligatoria si además de volar se quiere recorrer el territorio. Tuvo su primer contacto con el turismo moderno en el S. XIX, cuando se convirtió en lugar de veraneo de la burguesía barcelonesa, que construyó bellos palacetes en torno de l’Estany. Formado por el conjunto montañoso de la Sierra del Cadí, la Sierra del Moixeró y otros macizos más orientales, la Cerdanya aparece en el mapa como uno de los mayores valles de los Pirineos. Es muy conocido entre los aficionados a los deportes de invierno ya que alberga las estaciones de esquí de La Molina y Masella, que juntas forman el dominio esquiable Alp 2500. Pero además de la temporada invernal, durante el resto del año no faltan atractivos. La comarca tiene un rico patrimonio cultural, cuyo exponente más relevante es la arquitectura románica. Las dos rutas ‘Les Claus de les Esglésies de la Cerdanya’ son perfectas para conocer los detalles de este periodo artístico. Por último, bajo ninguna excusa habría que marcharse sin probar algunos de los platos y ingredientes típicos, como los quesos, el trinxat hecho de patata y col, los embutidos, y por supuesto, las setas. Una buena opción para ello, sería Ca la Núria, restaurante ganador del Fórum Gastronómico 2018 de Girona, ubicado en Bellver de Cerdanya. Si se busca una opción de alojamiento sobresaliente, el hotel Torre del Remei ocupa una exquisita ubicación al abrigo del Parque Natural del Cadí.

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El Montsec

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Valle de Àger

Aunque Josep Pla dijo del Valle de Àger que era un paraíso lejano y remoto, hoy ya no lo es tanto. Mucho más próximo y abierto al turismo, lo que sí sigue siendo es un paraíso que esconde una paz divina, como dijera el escritor catalán. La riqueza paisajística y cultural del valle está limitada a este y oeste por dos desfiladeros, el de Terradets y el de Mont-rebei, y al norte y sur, por las sierras del Montsec y el Montclús, lo cual permite gozar de infinidad de rutas de naturaleza familiares y deportes de aventura, como la escalada, vías ferratas, ala delta o parapente. Àger, Les Avellanes i Santa Linya y Os de Balaguer son tres municipios de la Noguera que ofrecen toda una constelación de planes para disfrutar de la naturaleza. Y no solo deporte: la colegiata de Sant Pere de Àger, la Iglesia de Sant Vicenç (S. XI), la farmacia Montardit, en la plaza Mayor de Àger, o el monasterio de las Avellanes, con una iglesia gótica y un claustro románico de gran belleza, son visitas imprescindibles para conocer mejor la historia de estas tierras.  Otro de los espectáculos definitivos llega por la noche, cuando el cielo permite contemplar la asombrosa belleza del universo. Y es que la Sierra del Montsec está certificada con el sello ‘Starlight’ como uno de los cielos nocturnos más puros de Cataluña.

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Igualada (La Anoia)

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Igualada (La Anoia)

A un paso de una comarca tan potente en enoturismo como es el Alt Penedès, la Anoia, "tierra de castillos", tiene suficientes argumentos como destino cada vez más sorprendente. Con una historia de siglos, ha sabido conjugar la modernidad con su tradición textil y peletera. De hecho, en 2019, Igualada organizó junto a la plataforma Airbnb unas jornadas internacionales de nuevos destinos sostenibles. Teoría y práctica, como la que se puede encontrar en Can Gramunt. Entre viñedos y montañas, y cerca de la Torre de Claramunt, esta masía de origen medieval se reformó en 2014 con instalaciones que le permite consumir energías 100% renovables. El REC, un festival de moda que ya ha celebrado su 10º aniversario, es otra de las iniciativas turísticas más importantes de la comarca. Su celebración ha permitido poner en valor el rico patrimonio industrial de la ciudad. Otro evento que atrae la atención internacional es el European Balloon Festival, la concentración de globos aerostáticos más importante de España​ y del sur de Europa. Entre los planes imprescindibles, está una visita a Can Bonastre Wine Resort, un hotel en Masquefa, situado entre viñas que dispone de bodega, restaurante y spa con vistas únicas a Montserrat. Para comer, en el Somiatruites hacen soñar tanto a través de sus menús de mediodía y festivos, como con su atrevida carta. Quien prefiera cocinas más tradicionales, El Jardí o el Exquisit son referencias gastronómicas obligadas en Igualada.

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Sierra de Queralt ( El Berguedà)

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Sierra de Queralt ( El Berguedà)

En 2019 la comarca del Berguedà fue nominada como finalista a los importantes premios ‘Green Destinations’ por su labor en turismo sostenible y en la preservación de su rico patrimonio, como es el caso del Santuari Mare de Déu de Queralt. Precisamente desde las alturas de Queralt, se observa una espectacular panorámica del Berguedà, una inmensa y verde llanura entre ondulaciones, con el pantano de la Baells a lo lejos. Sin duda, es uno de los lugares destacados en toda visita a la comarca. La Serra de Queralt se extiende al noroeste del municipio de Berga y por ella discurren una gran variedad de caminos que permiten descubrir la belleza del Alt Berguedà. Hay, además, otros muchos lugares y paisajes naturales para recorrer, como el nacimiento del Llobregat, en Castellar de n'Hug, una de las excursiones más populares en Cataluña. Muy cerca, está La Pobla de Lillet, donde se encuentran los Jardines Artigas y el Chalet de Catllaràs, ambos con la firma de Antoni Gaudí. Las colonias textiles de mediados del S. XIX son otras de las joyas arquitectónicas e históricas de la comarca. Hay hasta 15 antiguas colonias; pero destaca Can Vidal, en Puig-reig, al sur de la Serra de Queralt. Por otra parte, ya en la capital del Berguedà, conocida sobre todo por “La Patum”, declarada Patrimonio de la Humanidad, aguardan otros muchos planes interesantes. Entre ellos, los gastronómicos. Representante de la cocina catalana de interior, en el Berguedà hay productos autóctonos como los guisantes negros, el maíz escuadrado, las patatas de montaña y la carne excelente. Destaca en Berga, el menú degustación del Restaurante Terra, del chef Pere Venturós.

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Baix Camp (Tarragona)

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Bràfim y el Alt Camp (Tarragona)

Que la Costa Daurada no es solo playa por mucho que su nombre así lo parezca evidenciar, lo demuestra por ejemplo la comarca del Alt Camp, tierra de tradiciones tan antiguas como los castillos humanos (Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad) y de una de las delicias gastonómicas catalanas más universales, la calçotada… Si el Alt Camp es el país del calçot, Valls es su capital. También son tierras con una larga historia vinícola. Hay muchos referentes; pero conviene destacar Nulles, donde se puede visitar una de las denominadas catedrales del vino, una de las pocas, además, en pleno uso aún hoy en día. El término se le ocurrió al escritor Angel Guimerà, a quien estos edificios le parecieron más catedrales que bodegas. La de Nulles la construyó César Martinell, quien aplicó lo aprendido con Gaudí en una cincuentena de otras sorprendentes construcciones agrícolas. Gastronomía y vino, pero también historia y un patrimonio sorprendente, y es que  el Alt Camp es una de las tres comarcas (junto a la Conca de Barberà y el Urgell) por las que transita la ruta del Císter. En concreto, en la comarca, se puede visitar el Real monasterio de Santes Creus. A la hora de buscar donde comer, el Portal 22 en Valls, demuestra sobradamente que hay mucha más vida gastronómica más allá de los calçots.

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Arbolí y el Baix Camp

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Arbolí y el Baix Camp

Reus, capital de la comarca del Baix Camp, es un plan ideal para un fin de semana. El Modernismo y el vermut son sus principales argumentos turísticos: aquí creció Gaudí antes de irse a Barcelona a estudiar arquitectura. De toda su trayectoria da buena cuenta el Gaudí Centre, en la popular Plaza del Mercadal. Pero como el Modernismo va más allá del genial arquitecto, la ciudad tiene otras muchas joyas. Sin ir más lejos, en la misma plaza del Mercadal, está la Casa Navàs. Algo más alejado, se encuentra el Instituto Pere Mata, una maravilla en la que ya se aprecian las líneas maestras por las que Domènech i Montaner apostaría para el Hospital de Sant Pau de Barcelona. No debe sorprender tantas muestras modernistas, pues en el siglo XVIII, Reus se codeaba con París y Londres en el mercado internacional del aguardiente. Ello enriqueció a la ciudad, además de que posibilitó que se convirtiera en puerta de entrada del vermut en España. Aún hoy en día se puede disfrutar del famoso vermut de Reus en diversos establecimientos que forman una ruta especializada. A pocos kilómetros de la ciudad, está el Priorat, todo un destino en sí mismo y tierra de vinos de una gran personalidad. Son apenas 3.800 hectáreas en total; pero tiene dos denominaciones, la DOQ Priorat y la DO Montsant. Mientras que en la comarca, los viajeros más gastronómicos no deberían perderse Cambrils, la capital gastronómica de la Costa Daurada.

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Manresa-El Bages

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Manresa-El Bages

A una hora de la ciudad de Barcelona, el Bages se presenta como una comarca llena de atractivos. Manresa es su capital. Conocida como el corazón de la Cataluña interior, durante los siglos XIX y XX proliferó en ella la industria textil, lo cual enriqueció el tejido social. Tal vez sea Josep Pla quien diera con la mejor descripción de la ciudad: las fábricas se confunden con los conventos, y los conventos con las fábricas, escribió. Representativo de aquella época, el edificio Vapor Aymerich, Amat i Jover es una joya del Modernismo industrial, con su sorprendente techo en forma de dientes de sierra, que hoy alberga el Museo de la Ciencia y la Técnica de Cataluña. En la parte religiosa, está la Basílica de la Seu, el monumento más destacado, toda una belleza gótica que ideó Berenguer de Montagut, quien fuera a su vez maestro de obras de Santa María del Mar, en Barcelona. Tampoco habría que dejar de visitar la Cueva de San Ignacio de Loyola, donde se alojó para escribir sus Ejercicios espirituales. A pocos kilómetros, Món Sant Benet es un proyecto cultural, turístico y de ocio de una gran singularidad que alberga un monasterio medieval y un centro internacional de investigación en cocina, en un entorno natural incomparable. A una media hora en coche hacia el norte de Manresa, sale al paso Cardona, con su espectacular castillo y las minas de sal. Mientras que al sur, aparece el macizo de Montserrat, tal vez el símbolo más internacional de Cataluña.

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Organyà y Alt Urgell

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Organyà y Alt Urgell

Organyà es un municipio pirenaico del Alt Urgell, famoso por ser la cuna del que se considera el texto literario en prosa más antiguo escrito en lengua catalana: las Homilías de Organyà. Fue encontrado en la rectoría de la iglesia parroquial de Santa María; pero hoy en día se conserva en la Biblioteca de Cataluña. De todas formas, los más curiosos podrán ver una reproducción de estas páginas en la oficina de información turística de la población. También se puede visitar la iglesia de Santa María, de finales del siglo X y principios del siglo XI. Otra de las muestras más bellas del románico en la comarca se encuentra en la Seu d’Urgell, capital de la comarca, a solo 22 km de Organyà. Esta animada ciudad es el corazón de los Pirineos de Lleida y del románico catalán. De hecho, la catedral de La Seu es de una belleza excepcional, destacando su claustro. Además, si la visita es en martes o sábado, se podrá disfrutar de la animación del mercado de la ciudad. Imprescindible para conocer de primera mano la riqueza gastronómica de la comarca. Habrá que comprar queso y mantequilla de la denominación Alt Urgell, que por algo La Seu luce con orgullo su capitalidad quesera. Para descansar, está el Parador Nacional, o si se prefiere algo más alejado, el Castell de Ciutat ocupa un paisaje idílico. Para comer, en el PKtus se puede disfrutar de un amplio surtido de queso de la zona; en Andria, el famoso arroz de montaña, o en Arbeletxe, la carne a la brasa.

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