Promocionado por Manzanas Marlene®.

Cuatro estaciones y manzanas de sabor único en el Tirol del Sur/Südtirol

Un viaje al corazón de una de las regiones más bellas de Italia donde crecen y se cosechan las manzanas Marlene®.

En el lado soleado de los Alpes, en el Tirol del Sur/Südtirol, se cultivan, cuidan y recolectan a lo largo de todo el año las manzanas Marlene®. Una manzana especial que ha convertido a esta zona del norte de Italia y del sur de Austria en un destino que bien podría denominarse de manzanaturismo, donde el visitante además de conocer los secretos de sus plantaciones, comer y degustar algunos de los platos más conocidos elaborados con este fruto y beber sus sidras y espumosos, puede descubrir una de las regiones más hermosas e interesantes de Europa. Pero para juzgarlo, hay que visitarlo, y en cualquiera de las cuatro estaciones del año tiene su encanto. Estos son los motivos por los que lanzarse de lleno a descubrir esta nueva forma de turismo y, por qué no, a darle unos cuantos bocados a sus manzanas.

Texto: Lucía Díaz Madurga

 

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PLANTACIONES DE MANZANAS EN EL ALTO ADIGE © MARLENE. La magia de un clima único

PLANTACIONES DE MANZANAS EN EL ALTO ADIGE © MARLENE

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La magia de un clima único

Al sur de los Alpes, en el área de Alto Adige la climatología no tiene comparación con el resto de las zonas de su alrededor. Y es que en el área en la que se sitúan las ciudades de Merano, Bolzano, Bressanone y Baja Atesina, se genera un microclima muy especial debido a la altitud de las montañas circundantes. Sus 3.000 metros de altura, protegen los valles de los vientos fríos del norte convirtiéndose en una de las mejores zonas de Europa para el cultivo de manzanos y de vid.

Más de 300 horas de sol al año

Castillo Tirol, cerca de Merano © Marlene

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Más de 300 horas de sol al año

A esta peculiaridad hay que sumarle que esta zona de los Alpes Orientales cuenta con más horas de sol que las que recibe la Costa Azul. Por eso no sorprende que el Tirol del Sur/Südtirol sea una de las áreas más propicias para el cultivo de las manzanas. Durante estas primaveras suaves la naturaleza despierta eclosionando cada una de las flores del árbol y los veranos cálidos aportan la plena maduración de sus frutos. Un enclave único donde las cuatro estaciones del año, cada una con sus peculiaridades propias, determinan las condiciones ideales para dar a las manzanas unas características muy especiales.

Merano, destino imperial

Merano desde el aire © iStock

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Merano, destino imperial

Ubicada en una de las 20 regiones que componen Italia, la zona de Merano -ahora convertida en tierra de manzanas- formó en otro tiempo parte del Imperio austríaco, de ahí que no sorprenda que el alemán sea el idioma que más se escucha en sus calles. Parte de culpa del atractivo de esta zona son su clima y sus aguas termales, que llevaron a la emperatriz Sissi a visitarla habitualmente con el fin de mejorar las dolencias que padecía su hija María Valeria. Un hecho que -todavía a día de hoy- indirectamente catapultó a Merano como destino vacacional y una de las mecas de las ciudades balneario de Europa. Relax, elegancia y buen vivir son tres características que también se aprecian en sus restaurantes más afamados, como Sissi y Kallmünz

Invierno en la zona de Alpe di Siusi, en Alto Adige

Invierno en la zona de Alpe di Siusi, en Alto Adige © AlexFilz

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Camino de un glaciar alpino

Siguiendo hacia el norte, en plenos valles alpinos, hay un recorrido indispensable si se visita esta región en invierno: los glaciares de Val Passiria, una ruta de senderismo panorámico considerada una de las más bellas del Tirol del Sur. Sus innumerables cumbres, sus acogedores refugios de montaña y su indescriptible paisaje convierten este valle alpino en un área única para los amantes del hiking y las excursiones de montaña. Su ubicación protegida -que proporciona 300 días de sol al año- hace que incluso el invierno alpino sea también perfecto para la hibernación necesaria durante el proceso de evolución de los manzanos Marlene®.

Entrando en calor

Parada en el restaurante Morx Puite © Lucía Díaz Madurga

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Entrando en calor

Una parada ineludible, para coger fuerzas antes de empezar el recorrido hacia la cima del glaciar, está en el restaurante refugio Morx Puite. Una casa rústica tirolesa con vistas de cuento, donde probar algunos de los platos más típicos de esta zona como los canederli en cualquiera de sus versiones: de queso y espinacas o de speck, acompañados de una selección de ensaladas, quesos y embutidos sudtiroleses. Y, de postre strudel de manzana, en honor al Impero austrohúngaro. ¡Toda una delicia de la zona!

La eclosión de la primavera

Vista de los jardines botánicos y el castillo de Trauttmansdorff en Merano © iStock

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La eclosión de la primavera

De vuelta a Merano y dejando atrás el entramado medieval que esconde el casco histórico, la zona de extramuros de la ciudad sorprende por las elegantes mansiones teñidas de color pastel. A solo 30 minutos a pie desde el centro de Merano se encuentra otra de las visitas indispensables, el Castillo de Trauttmansdorff y sus jardines, hoy convertidos en uno de los jardines botánicos más bonitos del mundo. 12 hectáreas de extensión por las que pasear entre especies de todo el planeta.

Los nuevos brotes

Cuando comienza la vida entre los manzanos © Marlene

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Los nuevos brotes

Bosques de helechos, desiertos plagados de cactus, jardines japoneses que invitan a meditar con el sonido del río de fondo… Trauttmansdorff es un paraíso, especialmente en primavera, cuando la floración eclosiona de forma intensa en todas las plantas y árboles. Es en esa época cuando desde el mirador Binocolo, construido encima de la loma de los jardines y concebido por el arquitecto Matteo Thun, es posible observar cómo las laderas próximas se cubren de un delicado blanco y rosa: son los manzanos de Marlene® también en flor.

Un chapuzón refrescante

La belleza del lago de Caldaro © iStock

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Un chapuzón refrescante

Al sur de Bolzano se encuentra el lago de Caldaro, conocido, entre otras cosas, por ser el lago natural más grande del Tirol del Sur/Südtirol. Llama la atención que, aunque gran parte de su rivera es privada, la zona meridional acoge una reserva húmeda animal y vegetal. Durante el verano, el lago se convierte en el destino predilecto para quienes buscan refrescarse y disfrutar de deportes acuáticos como kitesurf, windsurf o paddlesurf. Los más atrevidos también pueden disfrutar de la vista panorámica de toda la zona cubierta de los infinitos viñedos y manzanos sudtiroleses lanzándose en parapente.

Cocina local

Vista aérea del restaurante Gretl Am See en lago de Caldaro © Gretl Am See

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Cocina local

Los italianos no solo van allí a hacer deporte; Caldaro es el punto de referencia para desconectar en medio de la naturaleza y disfrutar de una buena comida o cena -porque las vistas del lago al atardecer son una auténtica delicia-. En una de sus orilla se ubica el restaurante Gretl Am See, un local con una amplia terraza en donde la cocina sencilla y de origen local está a la orden del día, quizás, la culpable de que su menú cambie todas las semanas. La mejor recomendación es relajarse al 100% degustando uno de los cócteles más conocidos de la zona: el Hugo - a base de prosecco, sirope de flor de saúco, seltzer y hojas de menta-. Tampoco puede faltar la pasta fresca, en esta ocasión, tortellini de albahaca con tomates cherry fermentados y crema de ricotta local; ni, por supuesto, rematar la comida con el buenísimo strudel de manzana.

Dormir entre manzanos

El hotel Appfelhotel Torgglerhof desde el aire © Appfelhotel Torgglerhof

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Dormir entre manzanos

La transición del verano al otoño, con sus necesarias lluvias y su suave descenso de las temperaturas, se lleva mejor alojándose en el Apfelhotel Torgglerhof. Un maravilloso hotel ubicado en medio de un campo de manzanos, a ras del río Passirio y a solo 30 minutos en bici de Merano por un sencillísimo y precioso carril-bici. Dos generaciones de la misma familia han hecho de este Apfelhotel (hotel de las manzanas), galardonado arquitectónicamente, un punto de referencia no solo para dormir, también para conocer de cerca los manzanos Marlene® y lo viñedos de pinot noir.

Marlene. Recolector por un día

© Marlene

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Recolector por un día

Recolectar la fruta, probar las manzanas recién recogidas del árbol, beber sidra artesanal, refrescarse con zumo de manzana recién hecho, o incluso experimentar la singular sauna de manzana finlandesa son algunas de las vivencias que ofertan. El otoño es una buena estación para conocerlo, cuando comienza la recolección de las manzanas, y el paisaje se vuelve más colorido con el intenso color rojo de las primeras Royal Gala Marlene®. Una manzana que bien podríamos definir como verdadera hija de los Alpes.

Entrando en calor