De pueblo en pueblo

Cuatro pueblos de Madrid donde disfrutar de la gastronomía fuera de la capital

Te faltarán días para descubrir todas sus bondades históricas, culturales, naturales y, sobre todo, culinarias.

Gastronómicamente hablando, Madrid y toda su Comunidad Autónoma, brilla con luz propia. La revolución culinaria va mucho más allá de la capital para poner en el centro de todas las miradas los restaurantes, las cocinas, los recetarios tradicionales y los productos de las villas y pueblos de su alrededor. Pequeños y grandes restaurantes, centenarios y modernos, con o sin reconocimientos, se llenan de apasionados del comer, de foodies, gastrónomos, curiosos y viajeros que lo que buscan es comer bien. Estos municipios son la prueba de que, además de su amplia oferta cultural y natural, la gastronomía forma parte de su seña de identidad.

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Valhalla © Andrés Arranz/Comunidad de Madrid

San Lorenzo de El Escorial

A algo menos de una hora de la capital se encuentra uno de los pueblos más visitados de la Comunidad de Madrid, San Lorenzo de El Escorial. Su distinguido Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, construido como reconocimiento por la victoria de San Quintín, que tuvo lugar el día de San Lorenzo de 1557, y reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial en 1984, es uno de sus mayores atractivos. Junto a él la Casita del Príncipe, erigida como pabellón de recreo para uso de Carlos IV, por entonces Príncipe de Asturias, y la Casita del Infante, un palacete del siglo XVIII rodeado de jardines ubicada en la Dehesa de la Herrería que fue encargado al arquitecto Juan de Villanueva en 1771, para el Infante D. Gabriel de Borbón, hijo de Carlos III. Tenía como finalidad el disfrute de sus grandes aficiones, entre las que se encontraba la música y poder llevar una vida íntima, rodeado de su círculo de amistades, al margen del protocolo que rodeaba al palacio.

 

Montia 01©MASanchez Comunidad de Madrid
Montia © MASánchez/Comunidad de Madrid

Más allá de la cultura y la historia que rodean los alrededores de esta villa, en sus alrededores se encuentran pequeños y grandes restaurantes, de cocina tradicional y de Estrella Michelin que completan cualquier estancia. Frente al Monasterio se encuentra uno de los restaurantes más conocidos de la Comunidad, Charolés, especialmente renombrado por su gran cocido madrileño en el que no falta ningún ingrediente en sus vuelcos. Los productos de temporada de las llanuras y la sierra de Madrid los trabaja a la perfección Montia, el restaurante galardonado con una Estrella por la guía roja. Y de cocina tradicional de la zona donde dejarse cuidar y mimar a través de la cocina aparecen locales como Vesta Taberna, Luz de Lumbre, Espacio Herrería, La Cueva o Las Viandas. Para terminar, un dulce en Miranda Suizo o Paco Pastel.

Palacio Real de Aranjuez
Palacio Real de Aranjuez © Shutterstock

Aranjuez

Ubicado a orillas del río Tajo se encuentra uno de los monumentos más visitados de Aranjuez, su Palacio Real, una majestuosa residencia de la familia real española mandada construir en sus orígenes por Felipe II sobre un antiguo proyecto de su padre. Junto a esta construcción se encuentra El Jardín del Parterre, el Jardín del Rey y el Jardín del Príncipe, tres jardines dignos de admirar y pasear, además de ofrecer la oportunidad de visitar el interior de el Museo de Falúas Reales y la Real Casa del Labrador, una exposición de las colecciones más espectaculares de embarcaciones que los reyes de España utilizaban para navegar por el Tajo e incluso por el Mar de Ontígola y un palacete de recreo de los reyes, respectivamente.

CAM CasaJose 21 Aranjuez (c) Andre´s Arranz
Casa José © Andrés Arranz/Comunidad de Madrid

Más allá de su historia vinculada a la familia Real, y con el objetivo de complementar una visita a este municipio, vale la pena hacer una parada para conocer su gastronomía local, basada en los productos de la huerta y de temporada cultivados en Aranjuez. En restaurantes como Casa José, Casa Pablo, Aguatinta, Cárene, Casa Delapio, Almíbar o Asador El Corral de la Abuela, el visitante disfrutará como si estuviera en casa, conociendo de primera mano las recetas tradicionales. Revueltos, brandada de bacalao, mollejas, piquillos rellenos de bacalao, carnes a la parrilla o cochinillo y cordero al horno son algunas de las elaboraciones que podrá probar. Para completar la visita gastronómica, una parada en bodegas El Regajal, donde conocer un poco más los vinos de esta zona.

Patones de Arriba
Patones de Arriba © Belén Imaz/Comunidad de Madrid

Patones

 Recorrer el casco histórico de Patones es realizar un viaje al pasado, a los tiempos en los que el hombre vivía en pleno contacto con la naturaleza. Escondida entre las montañas puede presumir de contar con una belleza inconmensurable. En una visita por sus calles, sus casas construidas en pizarra y sus tiendecitas de artesanía y productos gastronómicos, como su célebre miel, ya dicen mucho del encanto de la villa.

 

En sus alrededores hay que visitar sus dos impresionantes obras de ingeniería: el embalse del Atazar, un auténtico mar de agua en pleno corazón de Castilla; y el Pontón de la Oliva, un singular paraje construido a mediados del siglo XIX. Además, para los amantes del senderismo, una de las mejores formas de recorrer la zona es a través de la senda ecológica de El Barranco que separa los dos Patones, el de Abajo y el de Arriba; un camino de 750 m desde el que se divisa todo el entorno natural de este paraje.

 

Además de haber sido declarado en 1999 Bien de Interés Cultural su gran valor etnográfico y ambiental, en lo que a gastronomía se refiere, este singular pueblo de la Sierra Norte de Madrid destaca por contar con más de una decena de restaurantes de cocina tradicional madrileña, una combinación perfecta con el entorno natural de esta zona de la región. Platos como las croquetas, las tablas de embutidos y quesos, las migas con chorizo y huevo, pisto, patatas revolconas o las carnes a la brasa, son algunos de los platos que los viajeros van a encontrar en restaurantes como La Cabaña, El Bodegón, El Lavadero, El Rincón de Patones o El Chiscón, locales que trabajan con productos de temporada para ofrecer a los comensales lo mejor de su carta.

 

Chinchón
Plaza Mayor de Chinchón © iStock

Chinchón

Un recorrido por sus callejuelas constata la relevancia histórica y cultural de esta villa madrileña. Nombrada Señorío de Chinchón por los Reyes Católicos, este pueblo ha logrado mantener su singularidad a lo largo de los años. Su Plaza Mayor es un escenario único y particular; un ejemplo de arquitectura popular castellana con 234 balcones que en su día se utilizó como lugar de celebración de ferias de ganado, autos sacramentales, proclamaciones reales, corral de comedias y ferias taurinas. Allí, en medio de toda esa historia hay restaurantes que mantienen también su tradición a través de la gastronomía como La casa del Pregonero, Café La Iberia, La Balconada o Mesón de la Virreina. Elaboraciones castellanas como la sopa de ajo, migas a la pastora, verduras y setas de temporada o cordero lechal asado, son algunas de las recetas que no van a faltar en sus cartas. Además, una escapada a este pueblo de la comarca de Las Vegas madrileña se puede complementar también con visitas a bodegas, donde catar vinos de la zona y descubrir a través de estos caldos los sabores de esta tierra. Sin olvidar, por supuesto, probar el queso manchego e, incluso, hacer una visita a una quesería como La Rosa Amarilla, donde elaboran artesanalmente el auténtico queso puro de oveja.

MesonDelVino Chinchon CAM 15©Andres Arranz Comunidad de Madrid
Meson Del Vino © Andrés Arranz/Comunidad de Madrid

Para completar la estancia, vale la pena pasar por la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Allí se encuentra la auténtica joya de Chinchón, una de las obras religiosas más importantes del pintor Francisco de Goya, La Asunción de la Virgen. Y visitar el Teatro Lope de Vega, construido en 1891 sobre el antiguo Palacio de los Condes, que lleva el nombre del dramaturgo español porque fue allí donde escribió y firmó en la villa la obra El Blasón de los Chaves de Villalba.