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Diez razones por las que Innsbruck es un destino perfecto para la próxima escapada

La belleza alpina y el legado histórico abren las puertas de la capital del Tirol austríaco, donde conectar con la naturaleza, empaparse de cultura y descubrir todas sus facetas.

Existen pocos lugares en el mundo donde el urbanismo y la naturaleza encajan tan bien que parecen uno. En Innsbruck, la arquitectura y la orografía, la cultura y el deporte o el bullicio y la tranquilidad encuentran su sitio sin necesidad de eclipsar al otro. Sus cúpulas verdes que se alzan ante las imponentes montañas conforman su carta de presentación y, junto al resto de atractivos, invitan al visitante a perderse por su pasado imperial y edificios modernos, a conocer todas las facetas de Innsbruck y su región y a aprovechar al máximo su cercanía con la naturaleza. Porque la capital del Tirol es, si no el que más, uno de los mejores destinos donde disfrutar a partes iguales de la ciudad y de la montaña en un mismo viaje.

 

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Innsbruck

Foto: Innsbruck Tourismus Mario Webhofer

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Por su pasado imperial...

Con este despliegue natural como telón de fondo, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Maximiliano I de Habsburgo, decidió dar a la ciudad la belleza arquitectónica que merecía e hizo construir palacios, iglesias y castillos a lo largo y ancho de sus calles. Ya entonces era famosa por su puente medieval sobre el río Inn, del que deriva su nombre, y como cruce de rutas comerciales entre Baviera e Italia. En la actualidad, Innsbruck exhibe su pasado a través de arcadas góticas y edificios barrocos, como el espectacular Tejadillo de Oro, un palco del siglo XV recubierto por 2.657 tejas de cobre dorado que es, probablemente, el símbolo más famoso de la capital tirolesa. 

Cerca se encuentra el Teatro Nacional del Tirol, fácilmente reconocible por su icónico color amarillo típico de los Habsburgo, y la impresionante fuente de Leopoldo, con sus figuras de bronce. Justo enfrente se halla el Palacio Imperial, testigos del esplendor del imperio. A la vuelta de la esquina se encuentra la Iglesia de la Corte, famosa por sus Schwarze Mander (Hombres Negros), que custodian el cenotafio del emperador Maximiliano I. El Arco de Triunfo de Innsbruck es un testimonio de dos momentos claves de la vida de la emperatriz María Teresa: a un lado se representan escenas de la boda de su hijo Leopoldo con la infanta española María Ludovica y, en el otro, los relieves hablan de la repentina muerte de su esposo, Francisco de Lorena. A él le dedicó también el noble convento de monjas que María Teresa fundó después de su muerte. El convento hoy también alberga el restaurante Stiftskeller, donde degustar platos típicos de la cocina tirolesa en un marco histórico único.

Destacan también edificios barrocos como la Helblinghaus y la espléndida catedral de Santiago con la imagen de la Virgen Maria pintada por Lucas Cranach y el renacentista castillo de Ambras.

Estación funicular. ... y su presente cosmopolita

Foto: iStock

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... y su presente cosmopolita

Junto a este pasado imperial, Innsbruck cuenta con una decidida apuesta por la arquitectura contemporánea y una atractiva oferta de actividades para realizar en los cercanos Alpes. Ambas facetas se encuentran en las estaciones del funicular que conecta el centro con la montaña, como la inferior Hungerburgbahn, diseñada por la arquitecta Zaha Hadid. En el barrio de los bancos, cerca de la calle Maria-Theresien-Strasse, se encuentran la plaza Sparkassenplatz y el edificio BTV Stadtforum, ejemplos de la arquitectura moderna de la ciudad. Merece la pena también visitar el edificio IKB del arquitecto Lois Welzenbacher, que se construyó a principios del siglo XX y fue el primer rascacielos de Innsbruck, y el Neues Landhaus, del año 1938, que con su aspecto sobrio y minimalista y algunas referencias a la Antigüedad recuerda al estilo arquitectónico del nacionalsocialismo. Un claro contraste a este estilo es la plaza Eduard-Wallnöfer-Platz, un lugar muy frecuentado por skaters y ciclistas BMX que muestran la cara más juvenil y universitaria de Innsbruck.

Los centros comerciales de Innsbruck son también de interés arquitectónico y, de hecho, el famoso arquitecto británico David Chipperfield recibió numerosos premios por su diseño de los grandes almacenes Kaufhaus Tyrol, y Dominique Perrault convirtió un antiguo edificio en las modernas galerías comerciales Rathausgalerien. Como colofón, la renovada oficina de turismo de Innsbruck, ubicada en los antiguos establos de caballos del Palacio Imperial, ofrece un gran espacio con grandes bóvedas renacentistas y un perfecto ejemplo de simbiosis entre la arquitectura contemporánea y la tecnología digital.

Innsbruck

Foto: Innsbruck Tourismus Mario Webhofer

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Por sus 7 rutas repletas de sorpresas

Estas dos facetas de Innsbruck pueden conocerse a través de rutas que siguen las huellas de los Habsburgo y el legado arquitectónico más moderno de la ciudad, a las que se unen 5 rutas que muestran todos los atractivos de la capital del Tirol. Una de las más deseadas es la que muestra las perspectivas alpinas y urbanas a la vez. Es decir, ciudad y montaña en un mismo tour. Pero también es posible conocer Innsbruck desde las alturas a través de la ruta circular que lleva por las rocas Drachenfelsen (roca del dragón) y Sonnendeck hasta el trampolín de salto de Bergisel, una maravilla arquitectónica diseñada por la arquitecta Zaha Hadid. 

Otro edificio de Hadid, el Congress, es el punto de inicio a la ruta de dos horas que muestra la cara más contemporánea de la ciudad y que combina la arquitectura moderna con la tirolesa. Por otro lado, el Innsbruck más auténtico se aleja del centro histórico y las aglomeraciones, pero no mucho, en una ruta de tres horas por los barrios históricos de St. Nikolaus, Mariahilf y Hötting. Otra opción es adentrarse en el Innsbruck de los jóvenes entre plazas de skate, rutas ciclistas a lagos y actividades de escalada. Quienes visiten la capital del Tirol durante el invierno, podrán también disfrutar de una ruta especial para deleitarse con sus seis mercadillos navideños. 

Innsbruck

Foto: Innsbruck Tourismus Tom Bause

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Por su relación entre el centro y el entorno

Al pasear por sus calles, es fácil darse cuenta de que Innsbruck es, sobre todo, alpina y urbana. De hecho, pocos adjetivos podrían describir mejor a una ciudad que ha crecido al abrigo del imponente macizo de los Alpes. Aquí, parece que los senderos de montaña empiecen en unas calles que siguen las huellas de los Habsburgo, como puerta de entrada a las montañas de Karwendel. En ningún otro lugar del mundo el espacio urbano y el mundo alpino están más cerca que en Innsbruck: el visitante puede tomarse un café en el centro histórico y, en 20 minutos, disfrutar de un descenso con esquís u observar las vistas panorámicas a 2.300 metros de altitud. Los funiculares Nordkettenbahnen permiten el ascenso desde la estación Congress y, desde allí, alcanzar la cumbre Hafelekarspitze a tan solo 15 minutos a pie.

El trayecto en los funiculares Nordkettenbahnen cuenta con varias estaciones que permiten descubrir otros espacios como el camino Perspektivenweg, situado cerca de la estación Seegrube, un sendero diseñado por el famoso estudio de arquitectura noruego Snøhetta, con diferentes citas del filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein situadas estratégicamente y que acompañan a los senderistas a lo largo de todo el recorrido. Otra de las estaciones se encuentra en el Zoo Alpino, donde habita una gran variedad de animales autóctonos y desde la cual se puede regresar a pie a la estación inferior Congress siguiendo el curso del río Inn para culminar un recorrido que puede llevar entre cuatro y seis horas.

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Foto: Innsbruck Tourismus Swarovski Kristallwelten

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Por su apuesta por la sostenibilidad...

Esta simbiosis entre lo urbano y lo alpino va estrechamente ligada a la apuesta que hace la capital del Tirol y su región por la sostenibilidad. Su objetivo es conseguir la excelencia ecológica en la compleja relación que hay entre el espacio alpino y la vida urbana con el fin de conservar las experiencias alpinas-urbanas tan singulares y únicas de la región, todavía más durante la temporada de esquí. Unos esfuerzos que empiezan por su extensa red de transporte ferroviario y ofertas para el uso gratuito del transporte público y que continúan con toda un área de nieve natural, edificios de bajo consumo energético en las estaciones de esquí y hoteles climáticamente neutros.

En este marco, la Escuela Alpina Innsbruck (Alpinschule Innsbruck-ASI) ofrece actividades deportivas a la vez que transmite la importancia del turismo responsable. Al mismo tiempo, se intenta minimizar al máximo la huella ecológica de cada viaje con medidas que van desde la optimización la emisión de CO2 durante el trayecto hasta un proyecto global de minimización del uso de plástico.

Innsbruck. ... y pistas de esquí cada día más verdes

Foto: iStock

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...pistas de esquí cada vez más verdes...

Por un lado, uno de los lugares más emblemáticos de Innsbruck, la cordillera Nordkette ha renunciado a la utilización de los cañones de nieve para sus pistas de esquí. Por el otro, Kühtai, la estación organizadora de la Copa del Mundo de Esquí situada a más altitud de Austria, cuenta con iniciativas sostenibles como la construcción de una planta de calefacción, la instalación de un sistema fotovoltaico, una estación de carga eléctrica o el abastecimiento de electricidad por la cercana planta hidráulica Sellrain-Silz, con las que intentan reducir la su huella de carbono. Los visitantes también pueden contribuir a minimizar el impacto de su estancia en Kühtai haciendo uso de la red de autobuses entre Innsbruck y el valle Ötztal y la estación de esquí. De hecho, el servicio del esquí-bus gratuito entre Innsbruck y las estaciones de esquí que rodean la ciudad no solamente anima a los deportistas a utilizar este medio de transporte para la práctica de los deportes de invierno, sino que también ha influido en las decisiones de algunos destinos y estaciones de esquí por seguir un camino más sostenible y ecológico.

Por su parte, la estación de esquí de Axamer Lizum ha construido un edificio de bajo consumo energético a 2.340 metros de altitud. El restaurante panorámico Hoadl Haus situado justo al lado de la estación superior del funicular Olympiabahn destaca por su proceso de construcción eficiente y de bajo consumo energético, 150 metros cúbicos de madera de cembro local de material de construcción y 60 metros cuadrados de placas solares para el calentamiento del agua de grifo y para el almacenamiento de energía y calor. 

Innsbruck. ... y alojamientos responsables

Foto: iStock

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... y alojamientos responsables

En Innsbruck también es fácil encontrar alojamientos con un firme compromiso medioambiental. Un buen ejemplo es el hotel Familien-Landhotel Stern en Obsteig, situado en el altiplano de Mieming, de más de 500 años de historia. Considerado hasta 2019 como el único hotel climáticamente neutro de todo el país, ofrece un descuento del 5 % en el precio de su estancia y un servicio de recogida gratuita desde la estación de tren de Telfs-Pfaffenhofen o Ötztal a los viajeros que viajen en tren en vez de en coche o avión. Una vez allí, tienen la opción de alquilar un coche eléctrico y bicicleta eléctricas. Otro hotel que destaca por su gran compromiso medioambiental es el Alpenressort Schwarz en Obermieming dirigido por la familia Priktl, que se adapta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y el Hotel Sonnenhof en Igls, ejemplo de upcycling, la reutilización creativa de los materiales existentes en vez de su simple sustitución, para su renovación.

Gran parte de la oferta hotelera de Innsbruck se aleja de las aglomeraciones e invita al descanso y a la desconexión. Cuentan con una variada oferta de wellness con saunas y baños de vapor con vistas sobre los paisajes alpinos, así como masajes y tratamientos específicos con productos ecológicos elaborados según antiguas recetas de la región. Desde los hoteles, también se puede caminar para adentrarse en la naturaleza mediante los famosos baños de bosque, una experiencia con efectos positivos sobre el cuerpo y la mente, o bañarse literalmente en algunos de los lagos.

Innsbruck

Foto: Innsbruck Tourismus Erwin Haiden

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Por su oferta deportiva

​Lejos de las numerosas pistas y laderas de alta montaña, en el valle espera una oferta para vivir la naturaleza de una forma más pausada mediante actividades como el senderismo y el ciclismo. El altiplano de Mieming es considerado la gran región del senderismo de invierno de Innsbruck: rodeado de imponentes montañas, espera con cuatro rutas que llevan por campos y suaves colinas bañadas por el sol. Cuenta con un telesilla que sube a Grünbergalm a 1.500 metros de altitud, sin instalaciones de cañones de nieve ni el ajetreo de las típicas estaciones de esquí.

Al sur de Innsbruck, el valle Sellraintal, rodeado de cumbres de más de 3.000 metros, es el punto de salida ideal para realizar excursiones de senderismo tanto en verano como en invierno. La ruta más conocida, de 80 kilómetros, pasa por los refugios de Sellrain en un circuito circular de siete días entre espectaculares paisajes. En invierno, el valle Sellraintal, aparte de excursiones a pie, también permite realizar rutas con esquís de montaña. Además, los pueblos de valle Sellraintal, Sellrain, Gries im Sellrain y St. Sigmund im Sellrain, forman parte de la exclusiva asociación de los Pueblos de alpinismo, con un marcado carácter alpino, casas típicas con fondas tradicionales y un encanto excepcional.

Junto al senderismo, el ciclismo permite conocer la región de Innsbruck de forma pausada pero sin perderse nada. Además, la ciudad cuenta con más de 90 km de caminos y carriles para bicicletas en rutas urbana, que han permitido que el 13% de todos los desplazamientos de los habitantes de Innsbruck se realicen en bicicleta.

innsbruck. Por sus formas de conocerlo

Foto: iStock

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Por sus formas de conocerlo

En relación a la movilidad, Innsbruck cuenta con una amplia red de transporte público que, además, es gratuito para quienes dispongan de alguna de las tarjetas de huésped y otras ofertas. La tarjeta Innsbruck Card, cuyas modalidades de 24, 48 o 72 horas permiten combinar visitas a lugares de interés con experiencias alpinas, incluye los viajes en el autobús turístico Hop-on Hop-off Sightseer que lleva a los puntos de interés más destacados de la ciudad y sus alrededores. 

La tarjeta de huésped gratuita Welcome Card se entrega a todos los visitantes a su llegada al alojamiento contratado con una reserva de un mínimo de dos noches y permite disfrutar de precios especiales en el acceso a varios lugares de interés. También incluye el título de transporte para autobuses y trenes, toda la red de transporte público del centro de Innsbruck y el transporte público entre las diferentes localidades de la región y la ciudad. 

Además, con el forfait SKI plus CITY Pass Stubai Innsbruck es muy fácil combinar la vida urbana de Innsbruck con días en la nieve en diferentes estaciones de esquí. El forfait incluye el acceso a los funiculares y remontes de 13 estaciones de esquí, la entrada a 22 lugares de interés cultural, históricos y artísticos, a 3 piscinas cubiertas, a los trayectos del esquí-bus y al autobús turístico Hop-on Hop-off Sightseer.

Patatas a la tirolesa. Por su deliciosa gastronomía

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Por su deliciosa gastronomía

Un viaje a Innsbruck no sería completo sin degustar los sabores del Tirol que, incluso en invierno, pueden disfrutarse en refugios alpinos de las estaciones de esquí, en restaurantes o en tradicionales fondas con platos tradicionales. Sin olvidar a los restaurantes distinguidos con premios gastronómicos que elevan la gastronomía del lugar al siguiente nivel. En todos ellos se pueden degustar especialidades como Tiroler Gröstl (patatas a la tirolesa), Schlutzkrapfen (pasta rellena semicircular), gebackener Kalbskopf (cabeza de ternera al horno) o una de las muchas variedades de Knödel. Y lo mejor es que la experiencia siempre acompaña a los sabores, ya que en Innsbruck es posible comer sobre una manta de picnic en medio de un prado alpino, en una góndola subiendo hacia la cumbre de una montaña, en un refugio de diseño contemporáneo o en una soleada terraza exterior con vistas, ya sean las especialidades tradicionales y de vanguardia de la cocina tirolesa, o platos de la cocina internacional.

Además, la cercanía de Innsbruck con su país vecino, Italia, ha llevado un sinfín de restaurantes italianos al centro de la ciudad, donde disfrutar de una gran variedad de antipasti, platos de pasta, pizzas al horno de leña y pescados frescos. Aunque también hay lugar para restaurantes asiáticos y méxicanos y una gran oferta para las personas vegetarianas y veganas. 

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