Escocia al verde: la ruta perfecta para redescubrir este destino sostenible

Once rincones icónicos donde disfrutar no solo de la naturaleza, sino de la cultura, el arte y la arquitectura escocesas.

Escocia se viene a la mente como una tierra con una fuerte historia de clanes, verde, salvaje y lluviosa, un paraíso natural encadenado al misticismo de su historia y folklore. Pero no es solo el qué, sino el cómo, lo que cuida al detalle este país. Su compromiso por alcanzar la neutralidad carbónica en 2054 se refleja en su afán por poner en valor un turismo responsable con el medio ambiente, con la sostenibilidad, la inclusión y las comunidades como principales focos de atención en este cometido.

Escocia no solo ofrece lo mejor de su naturaleza, sus costumbres, su cultura y su gastronomía, sino que lo hace en base a un desarrollo económico y ambiental y a un intercambio cultural que enriquece tanto a los locales como a los visitantes. Un país lleno de pueblos y lagos, de itinerarios culturales y rutas místicas, de arquitectura única e historia turbulenta, de parajes de ensueño y gastronomía única que pide ser visitado de la mano de TUI, mayorista de grandes viajes experta en la organización de recorridos y experiencias especializadas en Europa, Oriente Medio, América, África, Asia y Pacífico. Y es que sus itinerarios no solo permiten descubrir cada rincón de este precioso destino por un precio competitivo (desde 1.135€) sino que lo hacen de forma sostenible, permitiendo que el viajero se sumerja en cada paisaje sin incidir negativamente y disfrutando de él. 

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shutterstock 730868623. Isla de Skye y Fort William

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Isla de Skye y Fort William

Las Tierras Altas son, probablemente, la zona más famosa de Escocia y una de las más visitadas. Al noroeste del país, la isla de Skye emerge cercana, unida en la actualidad por un puente que hace más fácil desembarcar en la popularmente conocida como isla de las hadas por sus paisajes de cuento. Repleta de asentamientos prehistóricos, castillos siniestros, historias de disputas entre clanes y pueblos acogedores con sabrosos productos locales es, sin duda, una de las más románticas y hermosas del país.

Desde las cumbres rocosas al Castillo Dunvegan, pasando por las pequeñas localidades de Armadale o Portree, sin dejar de lado el Museo de la vida en las islas o St. Kilda, el remoto archipiélago nombrado Patrimonio de la Humanidad, esta región esconde algunas diferencias culturales con el resto de Escocia que merece la pena conocer en todas sus facetas.

Una vez atravesado el puente, a unos kilómetros al sur y a la sombra de los 1345 imponentes metros del Ben Nevis, se encuentra la localidad de Fort William, la capital de las actividades al aire libre del Reino Unido. Pesca, senderismo, esquí, descenso, escalada o ciclismo son algunos de los deportes estrella del lugar, del cual parten varias rutas de montaña para todos los niveles. Una de las más bellas del país conecta la montaña con la localidad de Mallaig, pero si se prefiere conocer el entorno de forma más relajada, de Fort William parte, y llega, el famoso tren Jacobite, uno de los mejores trayectos de ferrocarril de toda Europa y conocido por todos como el tren de Harry Potter.

clava-cairns-culloden - VisitScotland. Inverness, el Lago Ness y Cawdor

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Inverness, el Lago Ness y Cawdor

Llegar a Inverness es pisar el último lugar donde se batalló en suelo británico. Lejos de olvidarlo, junto al campo de batalla se exponen artefactos, tumbas de los miembros de los clanes que lucharon y exhibiciones interactivas para recrear parte de esa historia, cuyos hechos posteriores, protagonizados por los Regimientos de las Tierras Altas, se muestran también al público en el Museo de los Highlanders, ubicado en el interior de Fort George. Este monumento, uno de los más importantes de Escocia, explora emocionantes historias del pasado, del entorno y de las tradiciones de las Tierras Altas.

Sobre él, en lo alto de la colina, se alza el castillo de Inverness, desde el cual se pueden observar otras de las maravillas que ofrece la ciudad. Sin desmerecer el Teatro y Cine Eden Court, donde empaparse de la cultura local y escocesa, o el yacimiento funerario de Clava Cairns, la localidad ofrece una de sus mejores facetas en la orilla del río Ness, donde observar focas y aves marinas entre los puentes y las islas que emergen de su cauce. Además de poder seguir el paseo por varias rutas, también es interesante acercarse al mítico Lago Ness en una ruta en barco salpicada de castillos, faros y famosas leyendas.

Sin embargo, siguiendo al noreste, a pocos kilómetros de Inverness, también espera un lugar donde la historia se ha detenido para mostrarse ante el visitante: el Castillo de Cawdor, construido en una casas torre del siglo XV perteneciente al clan Cawdor entorno a, según cuenta la leyenda, un espino de 1372 que aún puede verse en sus mazmorras, un lugar que se conserva como antaño y donde dar largos paseos entre sus jardines o disfrutar de las vistas en su restaurante.

strathisla-distillery-moray - VisitScotland. Speyside y la Ruta del Whiskey

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Speyside y la Ruta del Whiskey

Los atractivos de las Tierras Altas no acaban aquí, pues el entorno de Speyside no solo es bello, sino que representa parte del legado vivo de Escocia, un lugar de paso obligado para aquellos que quieren conocer (y probar) una de las mayores especialidades de Escocia: el whiskey. Más de 130 destilerías activas se reparten por las cinco regiones productoras del país, siendo Speyside una de las más conocidas, ya que más de la mitad de las destilerías se encuentran aquí.

Es en este lugar donde se extiende la Ruta del Whiskey de malta, la única de este tipo en todo el mundo. Ubicado en el corazón de Speyside, este recorrido hace parada en siete destilerías de fama mundial en funcionamiento, una destilería histórica y una tonelería. El peregrinaje comienza en The Glenlivet Distillery y sigue río arriba hasta Cardhu antes de llegar a Speyside Cooperage, la única tonelería en funcionamiento de Reino Unido. Aquí se tiene el lujo de poder presenciar el antiguo arte de la creación de barriles con métodos tradicionales, e incluso animarse a hacer uno propio.

La conocida como capital mundial del whiskey de malta, Dufftown, ofrece un recorrido por destilerías como Glenfiddic, la Glen Grant o la Strathisla, la más antigua de todas las Tierras Altas, pues data del año 1786. Y siguiendo la ruta, se llega a la ciudad de Elgin para degustar el whiskey de Glen Moray, sin dejar de visitar Benromach, donde se hace el primer whisky de malta orgánico totalmente certificado del mundo, y poniendo el colofón en un recorrido por la histórica destilería Dallas Dhu.

shutterstock 1158691291. Pitlochry y el Bosque de Perthshire

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Pitlochry y el Bosque de Perthshire

Fue la reina Victoria, según cuentan los locales, quien descubrió la belleza de Pitlochry, una ciudad que escogió para pasar sus vacaciones año tras año. Dejando atrás las Tierras Altas y cobijada entre una cascada de verdes, naranjas y amarillos de los bosques de Perthshire, es una ciudad de veraneo idílica donde poner en práctica la calma con deportes como la pesca, el golf o el senderismo, pero también con el patrimonio arquitectónico, histórico y cultural del lugar.

Uno de ellos es el Jardín de los Exploradores, un recinto en el que se cuentan las historias de algunos de los hombres que arriesgaron sus vidas viajando por el mundo para estudiar la botánica y el cultivo y mejorar el comercio. También es digna de admirar la naturaleza que circunda el Castillo de Blair, con más de 30 habitaciones que rebosan de historia cultural, diseño arquitectónico y mobiliario y arte de época con un gran pasado militar. Y si lo que se busca es remontarse a la prehistoria de Escocia, en el Centro Cannog se puede descubrir cómo vivían en la Edad de Hierro a través de curiosos artefactos, cuidadas telas y distribución de las casas en una atmósfera idílica junto a un lago.

Pero antes de abandonar este resguardado paraíso, es necesario conocer el Bosque de Perthshire y contemplar su imponente variedad: desde vastas y frondosas extensiones hasta desoladores páramos surcados de ríos de fuertes corrientes y cascadas rocosas, esta zona está salpicada de árboles excepcionales, tanto si se trata de los especímenes vivos más antiguos de la Tierra como del último descendiente del Bosque de Birnam, famoso por su mención en una obra de Shakespeare.

peebles - visitscotland. Peebles y el Bosque de Glentress

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Peebles y el Bosque de Glentress

A pocos kilómetros de Edimburgo se encuentra Peebles, una ciudad que es toda una postal, pero también un lugar donde encontrar fácilmente la inspiración: con varias galerías, tiendas de artesanía, obras de artistas locales, actividades al aire libre y su propio festival de arte, invita a alargar la estancia para poder abarcar todo lo que ofrece. Pero esto no es todo. Allá donde se mire se pueden encontrar muestras de la pintoresca arquitectura de la ciudad en sus edificios, algunos de ellos se cree que se remontan incluso al siglo XI.

Los ecos del pasado resuenan en sus calles. Las ruinas de Cross Kirk y la antigua cruz del mercado son vestigios de la antigüedad tan atractivos como las huellas de la leyenda de los Borders, que pueden conocerse en la Ruta de John Buchan. A veces la historia abruma, pero en Peebles hay mucho más que eso: una tranquila caminata hasta el Bosque de Glentress para probar algunas de las rutas en bicicleta más famosas del país, bordeando el río Tweed, son una opción perfecta para desconectar.

El área del Parque de Tweed Valley es famosa, sobre todo para los aficionados al ciclismo de montaña, ya que hay 80 kilómetros de senderos para elegir, pero también otros cinco caminos diseñados específicamente para los senderistas que prefieran conocer a fondo la vida silvestre, además de opciones de equitación o incluso carreras de orientación para los más aventureros.

shutterstock 726100102. Aberdeen

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Aberdeen

El perfecto lugar para una escapada urbana que además hace las delicias de los amantes de la naturaleza. ¿Se puede pedir más? Los fuertes contrastes de esta ciudad son los que le confieren su carácter relajado pero divertido, dinámico y moderno, con una mezcla de cultura e historia y paisaje urbano al borde del mar que ofrece un encanto lejos de la masificación y que consigue que los visitantes se enamoren.

8.000 años de historia se cruzan con su tejido de calles de lustrosa arquitectura tradicional construida con granito local, algo que regala un brillo plateado al lugar y que le ha valido el sobrenombre de “Ciudad de Granito”. Pero esto no significa que el verde no salpique la ciudad: los aficionados a la naturaleza se encontrarán como pez en el agua gracias a la multitud de parques y jardines repartidos aquí y allá. No es casualidad que la ciudad haya ganado, en 13 ocasiones, el premio a Mejor Ciudad en el concurso Britain in Bloom por sus arreglos florales.

Su puerto, además de su increíble playa de arena, es uno de los mejores lugares de Europa para avistar delfines, y está a un tiro de piedra del centro del lugar, con lo cual todo aquí puede visitarse a pie. Sin embargo, aunque un poco más lejos, también se encuentra un lugar de obligada visita, el parque nacional más grande de Gran Bretaña, Cairngorms, cerca también de los 30 campos de golf que harán las delicias de los más entusiastas de este deporte.

shutterstock 513939127. Oban y el Castillo de Kilchurn

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Oban y el Castillo de Kilchurn

Conocida como la entrada a las islas por los numerosos ferris que surcan la distancia que la separa de las Islas Hébridas, la ciudad de Oban se diluye en varios kilómetros frente al mar y otros tantos entre campos. Esta pequeña bahía, perfecta para recorrer a pie, invita a recorrer su costa en un paseo hasta las ruinas del Castillo Dunollie y más allá, hundiendo los pies en sus finas arenas, donde los atardeceres tienen fama de ser inolvidables. Muchos de sus visitantes deciden acercarse a Kerrera, la isla más próxima a la ciudad, donde disfrutar de un recorrido por sus senderos y descubrir las ruinas del Castillo de Gylen.

De vuelta a Oban, es interesante vistar algunas de sus construcciones más icónicas, como la antigua fundición, el Castillo de Dunstaffnage, la Torre de Maccaig o Cruachan, una central eléctrica que fue excavada en una cueva de la montaña. La vida entorno al mar es el sello distintivo de Oban. Además del acuario local, que hace las funciones de centro de rescate de focas, la ciudad es conocida como capital del marisco de Escocia, algo que se puede comprobar en los numerosos locales que los sirven.

Aun así, hay gastronomía para todos los gustos, por eso los más golosos se alegrarán de visitar la fábrica de chocolate y los amantes de la bebida, la destilería local. El mejor plan para digerir todas estas delicias podría ser, sin duda alguna, una visita al Castillo de Kilchurn, en el extremo norte del Lago Awe, uno de los más fotografiados de Escocia, que conserva parte de su estructura, dejando ver, aun así, su magnitud, un reflejo de la importancia que tuvo en la historia que se escribió en estas tierras.

Inveraray Castle - south-west facade 345739525 - visitscotland. Inveraray y el Lago Lomond

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Inveraray y el Lago Lomond

Conocido como el pueblo blanco de Escocia, a orillas del Lago Fyne, esta localidad también es famosa por la calidad de su marisco, aunque su principal atracción es el castillo, residencia actual de la familia del clan Campbell. Aun así, el lugar es visitable, y en él se pueden descubrir historias sobre la familia y sus antecesores, además de pasear por sus jardines. Y de historia también trata el recorrido que ofrece la prisión de la localidad, donde el visitante puede ponerse en la piel de un preso del siglo XIX.

Desde el lago más largo de Escocia parte una ruta senderista que va de Dunn a Cuaiche, la colina tras el castillo, que permite disfrutar, además del paisaje, de construcciones como un antiguo horno, un puente y unas vistas impresionantes desde la torre que se sitúa en el punto más alto. En las cercanías, otro punto imprescindible cerca de Inveraray es el Lago Lomond, situado en el centro del Parque Nacional del Lago Lomond y los Trossachs.

Rodeado de pueblos, colinas y campos de golf, además de rutas perfectamente señalizadas para senderistas, enclaves de lujo para las aventuras acuáticas, unas pequeñas islas que visitar en barco y orillas perfectas para pasar una noche de acampada. Este lago, una de las mayores masas de agua del país, tiene un centro de vida marina que harán las delicias de los más pequeños, pero también es el entorno idílico donde se sitúa el restaurante de estrella Michelin Cameron House.

glasgow - visitscotland. Glasgow y Stirling

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Glasgow y Stirling

Glasgow es una de las ciudades más grandes de Escocia y un gran centro cultural que bulle de actividad. Algunas de las mejores atracciones culturales del país se encuentran aquí gracias a sus increíbles museos, galerías, exhibiciones y centros de arte. Un buen ejemplo es la Galería de Arte Moderno, situada en un impresionante edificio neoclásico de la Plaza Royal Exchange, donde las exposiciones cambian regularmente y los eventos se suceden uno tras otro.

El visitante puede disfrutar de un espectáculo visual en el Museo Riverside, una de las mejores construcciones modernas de Escocia que muestra todo tipo de exhibiciones relacionadas con el transporte, incluso de un recorrido por el metro, uno de los más antiguos del mundo, para descubrir otras zonas de la ciudad: el Jardín Botánico, el Palacio de Kibble y su invernadero victoriano o el museo Glasgow Green y sus jardines de invierno.

Y de Glasgow a la cercana Stirling, atravesada por el serpenteante río Forth y amparada por las colinas de Ochil, donde reyes y reinas dirigieron la mirada a la ciudad y sus alrededores tiempo ha. Además de visitar la Abadía de Cambuskenneth, la Catedral de Dunblane o el Castillo de Doune, también es aconsejable conocer sus mercadillos de productos de las granjas locales, donde conocer a los productores y enamorarse de los sabrosos bocados que constituyen un perfecto souvenir.

leith shore 06 1  1057466286 - visitscotland. Edimburgo

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Edimburgo

Capital de Escocia y Patrimonio de la Humanidad, Edimburgo es una ciudad rebosante de historia y arte. En su parte antigua, el castillo, que es además museo nacional de la guerra y monumentos nacional, es el complemento perfecto para un paseo por la Milla Real y una visita a los edificios y calles míticas del lugar, salpicadas de residencias reales, como el Palacio de Holyroodhouse. El mejor recinto para conocer los entresijos de Edimburgo es, sin duda, el Museo Nacional de Escocia, donde también se ofrecen exposiciones sobre naturaleza, diseño y culturas de alrededor del mundo.

La capital también cuenta con un histórico puerto, el de Leith, y su elegante Ciudad Nueva, de marcado estilo georgiano, donde está atracado el Yate Real Britannia, una de las mejores atracciones de Reino Unido según sus visitantes, y que llegó a ser residencia flotante de la reina. En la zona de Inverleith, a kilómetro y medio del centro, se puede pasear por el Real Jardín Botánico, del que se puede volver dando un paseo por Stockbridge, una zona con aire de pequeño pueblo en el que se mezclan tiendas independientes, locales gourmet y una oferta gastronómica muy especial.

Para conocer también las afueras existe una ruta de 21 km conocida como The Water of Leith Walkaway, una pasarela condicionada para todo tipo de públicos que atraviesa zonas de interés, que incluyen, entre otras, la villa de Colinton, el canal Union, los jardines Saughton, la galería escocesa de arte moderno o el pintoresco distrito de Leith.

shutterstock 130793939. St. Abbs y St. Andrews

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St. Abbs y St. Andrews

A una hora de Edimburgo en diferentes direcciones se encuentran estas dos ciudades. St. Abbs, un pueblo de pescadores al norte de Eyemouth, está rodeado de acantilados irregulares y viejas cabañas de pescadores, un lugar idílico para dedicar un día a pescar, hacer submarinismo, observar las diferentes especies de aves y hacer excursiones en barco desde el puerto. Una de las joyas de la corona es la Reserva Natural Nacional de St. Abb’s Head, con sus escarpados acantilados y su costa salvaje.

En cuanto a St. Andrews, famosa por su histórica universidad, sus calles medievales y sus edificios tradicionales, además de sus campos de golf, famosos en todo el mundo, las vistas panorámicas del mar del Norte conquistan a cualquiera que se acerque a su costa. Más allá de la Catedral de St. Andrews, del siglo XII, y las vistas panorámicas, el Museo de Historia Natural Bell Pettigrew, fundado en 1912, es una parada obligatoria para conocer uno de los más hermosos ejemplos de museo eduardiano, donde conocer más sobre la fauna del lugar.

Pero si lo que se quiere es conocer la vida de sus habitantes, sus costumbres y su cultura, es aconsejable acercarse al St. Andrews Preservation Trust Museum, un pequeño museo en el corazón del barrio de pescadores donde además de fotografías y postales se pueden admirar los vestuarios, muebles y otros objetos utilizados por los locales en diferentes épocas.

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Con la colaboración de es.tui.com