Formentera: la isla de los pequeños grandes placeres

Este paraíso balear atesora un sinfín de rincones y experiencias ideales para conectar con uno mismo y disfrutar del aquí y el ahora.

Está considerada como “el último paraíso del Mediterráneo”... y motivos no le faltan. Formentera reúne en sus reducidas dimensiones entornos naturales de gran belleza que invitan a relajar el alma y la mirada, así como pueblecitos, mercadillos y eventos culturales en los que saborear cada instante sin mirar el reloj.   
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Formentera (Ses Platgetes). El primer baño soñado

Ses Platgetes. Foto: Turismo de Formentera

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El primer baño soñado

En sus 69 km de costa, Formentera dispone de playas de aguas cristalinas y un azul único gracias a las praderas submarinas de posidonia, un auténtico tesoro que fue reconocido Patrimonio Mundial de la Unesco en 1999. Y la primavera es el momento perfecto para disfrutar del tan esperado primer baño en playas como la famosísima Ses Illetes, o Llevant, con sus dunas, Cala Saona, arropada por acantilados bajos, la coqueta Es Calò des Mort, la secreta Ses Platgetes o Cavall d’en Borràs, cobijada por un frondoso bosque de sabinas, entre otras.

Mercado La Mola

Mercadillo de La Mola. Foto: Turismo de Formentera

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Paseos con mucho encanto

Tras el chapuzón, nada mejor que deambular por las callejuelas de coquetos pueblos de pescadores como Es Caló de Sant Agustí, con sus embarcaciones tradicionales varadas, o por el conjunto histórico en torno a la iglesia-fortaleza de Sant Francesc, la capital de la isla. Otra buena idea es perderse entre los tenderetes de los curiosos mercadillos de artesanía, ropa y productos locales, como el de La Mola, con música en vivo, Sant Ferran o Sant Francesc.

Atardecer

Foto: Turismo de Formentera

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Una isla muy inquieta

La isla es también lugar de encuentro y participación en distintas propuestas culturales. Algunas de las más interesantes son Formentera 2.0 (5-8 de mayo), en torno al mundo digital; Formentera Fotográfica (26-29 de mayo), para los amantes de la cámara; el Jazz Festival (junio) o el Tango World (septiembre), dos ocasiones para disfrutar de buena música; o Formentera Zen (octubre), para reconectar con uno mismo practicando yoga o meditación al aire libre.

Faro

Faro de Cap de Barbaria. Foto: Turismo de Formentera

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Lugares mágicos

Los faros tienen una especial presencia en Formentera y regalan momentos tan emotivos que resultan difíciles de olvidar. El Faro de la Mola –que inspiró la obra de Julio Verne Héctor Servadac– es el mejor punto para que los más madrugadores puedan asistir a la salida del sol. Mientras que al atardecer, el Faro de Cap de Barbaria, imagen icónica de la isla, cede su protagonismo a un cielo encendido con todas las tonalidades de rojos y naranjas. Aquí, además, se puede descender por un agujero hasta la Cova Foradada, que guarda impresionantes vistas al acantilado.     

Animalillos

Foto: Turismo de Formentera

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Rutas verdes y muchas aves

Formentera dispone de 32 circuitos que se pueden hacer a pie o en bici. El itinerario entre Sant Francesc y el Faro de Barbaria, por ejemplo, pasa por yacimientos prehistóricos y por una de las cinco torres defensivas que se construyeron en el siglo XVIII para vigilar las incursiones piratas, la Torre des Garroveret. Y los aficionados a las aves tienen la Ruta Birding, que recorre el perímetro del Estany Pudent, uno de los humedales con mayor valor biológico del Parc Natural de Ses Salines y con más de 200 especies de aves censadas.   

Moli-mola-nocturna

Foto: Francesc Fabregas. Turismo de Formentera.

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Un mar... ¡de estrellas!

La baja contaminación lumínica de la isla, uno de los frutos de su apuesta por la sostenibilidad, la convierten en un lugar privilegiado para contemplar las estrellas. Por eso, del 6 al 8 de mayo se celebra Formentera (g)astronómica, que fusiona la observación del firmamento con cenas temáticas en las que se saborean platos tradicionales con productos de proximidad.

Atardecer