El combo perfecto

Pécs y el lago Balatón: un viaje a la Hungría más sorprendente

El suroeste de este precioso país es un mosaico de paisajes, sabores y cultura tan estimulante como fascinante.

A poco más de hora y media de Budapest, se encuentran dos regiones plagadas de cultura y naturaleza que reciben visitantes todo el año. Su historia, el valor que le dan a las tradiciones, al arte y a su gastronomía, además de la importancia que sus históricos vinos cuentan dentro y fuera de Hungría, han hecho de Pécs y Balaton dos singulares destinos para descubrir el país más allá de su capital.

1 / 10
Pécs, un viaje al pasado

Catedral de Pécs © Foto: Visit Hungary

1 / 10

Pécs, un viaje al pasado

Al sudoeste de Hungría se encuentra una de las zonas menos conocidas y gran atractivas del país, la región de Pécs. Su historia, basada en un pasado islámico, ha marcado su cultura a fondo convirtiéndola en uno de los destinos más llamativos del sur.

Pécs es un auténtico viaje en el tiempo hacia la época otomana donde su recorrido debe comenzar en la Mezquita del Pachá Yakovali Hasan, el ejemplo mejor conservado del patrimonio arquitectónico islámico de Hungría y que, aún a día de hoy, visitan los musulmanes durante el Ramadán. Tampoco hay que dejarse la Mezquita del Pachá Qasim, un ejemplo de como los cristianos posteriormente transformaron los templos en iglesias cristianas. Pero las mezquitas no son los únicos resquicios otomanos de estas tierras, la ciudad está llena de monumentos históricos de esa época.

ókeresztény 2018 12-6. Raíces romanas

Foto: Visit Hungary

2 / 10

Raíces romanas

Si se viaja un poco más al pasado, en Sopianae se pueden descubrir las antiguas raíces romanas de Pécs, un punto indispensable en las rutas comerciales de aquellos tiempos. De esta ciudad, tan solo queda la necrópolis romana-paleocristiana del siglo IV predecesora de la ciudad actual y el único territorio Patrimonio Mundial de la Humanidad en categoría de historia cultural ubicado en Hungría. Sin embargo, los hallazgos que se han encontrado en este territorio, en materia de entierros, son muestra inequívoca de la importancia que tuvo esta antigua ciudad al pie del monte Mecsek.

Esta ciudad, que estuvo rodeada de una muralla, contaba con tres cementerios aunque es el más grandes, ubicado en la plaza Szent István, el que en el 2000 fue incluido en la lista de la UNESCO. Allí se pueden ver miles de tumbas, numerosas cámaras funerarias y capillas y tres imponentes edificios: el mausoleo, la Cella Trichora y la Cella Septichora -un edificio sepulcral de siete arcos-. En un paseo por la necrópolis se puede conocer de cerca, a través de su arquitectura y de la pintura mural, la compleja arquitectura funeraria que realizaban, así como el arte que llevaban acabo en el norte y el oeste de lo que fuera el Imperio Romano.

La ciudad del Arte (en mayúsculas)

Museo Vasarely © Foto: Visit Hungary

3 / 10

La ciudad del Arte (en mayúsculas)

Pécs es el paraíso para los amantes del arte y de los museos, porque además de haber sido en 2010 Capital Europea de la Cultura, cuenta con una calle exclusivamente dedicada a ello, Káptalan, llamada por los locales “la calle de los museos”. Y no es para menos, pues a lo largo de esta avenida se encuentra el Museo Amerigo Tot, el Lapidario Renacentista, el Museo Zsolnay, el Museo Victor Vasarely y la Galería Moderna Húngara.

La delicadeza de la porcelana

Barrio de Zsolnay © Foto: Visit Hungary

4 / 10

El barrio cultural por excelencia

Una de las zonas más conocidas de Pécs, y totalmente vinculada a su historia y a la cultura, es el barrio cultural de Zsolnay. Uno de los barrios culturales más conocidos de Hungría, hasta el punto de que fue incluido en la lista de los Hungarikum – un concepto con el que se denomina a determinadas cosas características de Hungría que han marcado su historia y cultura-, convertido en una visita indispensable para cualquier viajero que acuda a esta ciudad.

El barrio acoge el nombre del lugar donde se ubicó una de las fábricas de porcelana más conocidas de Pécs y del país, inaugurada en 1851. Su historia está estrechamente vinculada a la historia del país, porque además de ser una de las empresas porcelánicas más reconocidas a nivel mundial fue uno de los iconos de la zona, pues incluso en las instalaciones de la fábrica había viviendas y escuelas para los trabajadores y sus familias. Sin embargo, las guerras mundiales afectaron tanto a la familia como a la fábrica, llevándoles a un desafortunado desenlace. Por la importancia de este lugar para los húngaros, en 2010 y con motivo del título de Capital Cultural, se reconstruyó esta antigua fábrica considerada ahora la mayor reconstrucción de un monumento industrial en Europa Central. Gracias a ello, ni la familia ni la porcelana Zsolnay han sido olvidados.

Tierra de vinos

Bodega de Villány © Foto: Visit Hungary

5 / 10

Vinos protegidos

Hungría es tierra de vinos y, como no iba a ser menos esta zona del sudoste, en Pécs se elabora una de las bebidas más conocidas del país: el Portugieser. Se trata de un vino con Denominación de Origen Protegida que comenzó a elaborarse en esta zona cuando en el siglo XVIII los suabios se instalaron allí construyendo bodegas y desarrollando toda una infraestructura que ha llegado hasta nuestros días y que es posible visitar en las pequeñas bodegas de los alrededores, desde el santuario de Máriagyűd hasta la aldea de bodegas de Palkonya.

Una de esas Denominaciones de Origen Protegidas donde el Potugieser es popular es en Villány, en cuyas bodegas se está recuperando la imagen de la variedad blauer portugieser, antes conocida como oporto azul. Para los amantes de el vino una parada indispensable es el pueblo de bodegas de tres pisos de Villánykövesd, cuya característica fila de bodegas de puertas coloridas es uno de los monumentos más espectaculares del país. Tampoco puede faltar una visita a la aldea de Palkonya, donde las pequeñas y medianas bodegas familiares invitan a los turistas a descubrir la cultura de este espacio protegido como Monumento de Arquitectura Popular. ¡Ah! Y para descubrir los guisos locales no puede faltar el guiso de gallo, el flan de ciruela y cebolla ni el estofado de bagre.

Un paseo por Balaton

Palacio Festetics © Foto: Visit Hungary

6 / 10

Un paseo por la región de Balaton

La parte cultural de Balaton no se queda corta, pues su historia cuenta con años de antigüedad y una mezcla de culturas interesantísima que ha dejado huella con el paso del tiempo. Todo ello se puede conocer más a fondo en los museos, abadías, fortalezas y castillos que se encuentran en la zona.

Uno de los monumentos más imponentes de Hungría es el Palacio Festetics, una verdadera obra maestra de la arquitectura barroca en cuyo interior se puede visitar su palmeral, una conocida exposición de maquetas de trenes históricos, ver una exhibición de caza y descubrir el enorme parque de su interior, declarado Reserva Natural. 

Otro de los atractivos de la zona son los castillos medievales húngaros, como las fortalezas de Szigliget y Veszprém, especialmente destacables por su belleza. En el interior de ésta última se puede visitar su antiguo taller de violines, su exposición litúrgica y su extenso jardín de hierbas medicinales.

La revolución gastronómica de Balaton

Káli Basin, las 'Highlands de Balaton' © Foto: Visit Hungary

7 / 10

La revolución de Balaton

El vino y la historia húngara son la esencia de esta zona llena de reservas naturales y pequeños pueblos de montaña, ideales para disfrutar en cualquier época del año. Su cálido microclima y el bello paisaje de la región, sumado a sus placeres culinarios, hacen de Balaton un destino especialmente llamativo para el autocuidado y la desconexión centrada en la cultura y las tradiciones de una de las zonas más ricas de Hungría.

Una región de alrededores vinícolas

Badacsony © Foto: Visit Hungary

8 / 10

Una región de alrededores vinícolas

Su lago homónimo, conocido como el más extenso de Europa Central, es también una zona especialmente popular por sus viñedos y por el microclima que se genera a su alrededor, perfecto para el crecimiento de las cepas. La cuenca del Balaton, protegida de los vientos del norte por las montañas de Bakony y las colinas de Zala y Somogy, genera un clima especialmente favorable para la vid gracias al reflejo de la luz sobre el lago, además de aportar la humedad necesaria y los cambios de temperatura para lograr la madurez de las uvas.

Sus tierras conocen y trabajan la viticultura desde los romanos y todas las bodegas locales de los alrededores, familiares en su mayoría, cuentan con una tradición enológica de más de 2.000 años de antigüedad, de ahí que uno de sus grandes atractivos culturales sea la enología. Y es que, solo en la zona del Balaton existen seis subregiones vinícolas donde se producen vinos únicos gracias las características de sus suelos -que quedan reflejados en cada trago-, pues su tierra, geológicamente diversa, juega un papel fundamental en sus perfiles organolépticos al estar conformada por capas de piedra volcánica, basáltica y caliza.

Una característica por región

Badacsony © Foto: Visit Hungary

9 / 10

Una característica por región

En la subregión de Balatonfüred-Csopak, situada a orillas del norte del Balaton, se produce la uva riesling, la variedad más común de esta región vinícola. A partir de ella, se elaboran vinos particularmente elegantes y de acidez fina, considerados los vinos de referencia de la región. Sin embargo, los vinos de la zona de Badacsony son especialmente distintos y personales, debido al clima que generan las colinas de las tierras altas del Balaton y a la mineralidad del basalto de sus tierras aportándole un carácter absolutamente diferencial.

Cocina tradicional para maridar

Sopa de pescado © Foto: Visit Hungary

10 / 10

Cocina tradicional para maridar

A esta cultura vitivinícola, se suman los florecientes bistrós y restaurantes que enfocan su oferta desde los recetarios tradicionales antiguos hacia los sabores más modernos, sin perder la esencia de sus raíces. De ahí que sigan tan presentes en sus cartas sus tablas de quesos y embutidos típicos, las mermeladas tan características de esta zona, así como sus pescados en diferentes versiones, desde los crujientes hasta sus sopas en caldero, especialmente conocidas en los alrededores del lago Balaton. Y, para brindar, además de los vinos, las cervezas de lavanda y los aguardientes caseros.

Una característica por región