Por qué Tokio es la ciudad más deseada de la nueva normalidad

La capital de Japón es un cóctel perfecto de tradición, modernidad, sanidad e innovación. ¿Quién da más?

Tokio es una ciudad que inspira los sentidos. Ya sea desde su vertiente más futurista, llena de neones, atracciones tecnológicas y calles que parecen un desfile de moda urbana, o desde su lado más tradicional, con sus jardines, palacios y vestigios del periodo Edo, por ejemplo. Todo en ella es superlativo. Desde el mismo mapa, que se vuelve vertical en muchas ocasiones, hasta la cantidad de oferta en restauración, vida nocturna, compras, cultura, cafeterías o museos.

 

Vista su extensión, es una ciudad a la que forzosamente hay que aproximarse de barrio en barrio. Sólo avanzando a través de ellos como si fueran casillas de un juego de mesa, se puede ir avanzando en su descubrimiento. Sin duda, este será el año de Tokio, y lo será fundamentalmente por una buena cantidad de razones. 

 

 

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Tokyo-covid

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Porque es una ciudad segura y limpia

Las mascarillas en Tokio ya eran un elemento común mucho antes de que la pandemia las haya globalizado. Su uso no era un capricho, sino que se debía al respeto a los otros y a la comunidad. Así es fácil encontrar en las tiendas una gran oferta de mascarillas de todo tipo. Puede parecer una anécdota, pero es revelador del compromiso que existe en la ciudad con respecto a la salud. Esta cultura ha servido de punto de partida ideal para el control de la pandemia actual en todo el país. En concreto, en Tokyo se pueden ver los adhesivos de seguridad COVID-19 que ostentan los negocios y empresas que se han adherido a las directrices del Gobierno Metropolitano de Tokio. También se cuenta con un mapa de establecimientos que han adoptado estas medidas especiales, muy útil en su versión para móviles, ya que permite saber si un local cumple con las normas establecidas. Así mismo, hay un monitoreo constante del coronavirus y se adoptan todas las medidas necesarias en el transporte público y en las calles. Si a todo ello se suma la amabilidad innata de la cultura japonesa con el extranjero, resulta que Tokio es una de esas ciudades donde el turista puede sentirse seguro, uno de los valores imprescindibles en esta época a la hora de hacer las maletas por entretenimiento. 

Tokyo-Shintora Village

Foto: Gotokyo

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Porque se renueva constantemente…

Tokio está renovándose constantemente, como si en el fluir de los tiempos estuviera su esencia como gran urbe mundial. Por mucho que se conozca, siempre habrá un nuevo local, una nueva idea, una nueva atracción o un plan estupendo que aparezca como novedad en la agenda viajera. Las tendencias son visibles entre la gente que pasea por barrios como Shibuya, Ginza o por auténticos templos de la cultura pop como Takeshita-dōri.

Quienes hayan visitado la ciudad en alguna otra ocasión pueden anotar en su plano nuevas coordenadas como el renovado Parque Shibuya Miyashita, en la azotea de un edificio justo al lado del icónico Cruce de Shibuya. Por su parte, el espacio Shintora Village de aire industrial (en la imagen), creado en colaboración con Volkswagen, hará las delicias de los viajeros ávidos de diseño y arquitectura y foodies de todo el mundo. Y también por el Hana Biyuri, un complejo inaugurado el año pasado en el popular Yomiuriland que se presenta como un "jardín botánico de entretenimiento" donde se fusiona la naturaleza y el mundo digital.

 

Templo de Asakusa

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Pero sin dejar sus tradiciones atrás

Está claro que el cambio es una de las cualidades principales de la ciudad. Pero lo hace sin dejar nunca de ser ella misma, manteniendo vigentes las tradiciones que forman parte del ADN de la cultura japonesa. No hay mayor evidencia de ello que los templos que hay repartidos por Tokio, que, sí, son lugares religiosos, pero también verdaderos oasis donde descansar del ajetreo diario, lugares de encuentro con la reflexión y con la intimidad. 

La sensación que tiene el viajero al acceder al santuario sintoísta Meiji-jingu, por ejemplo, es la de haber dejado atrás la ciudad, además de disfrutar de espacios abiertos. Ahí está también como símbolo de tradición el Senso-ji, el templo más antiguo de Tokio o también el Palacio Imperial. Y lo tradicional no solo se hace tangible a partir de la arquitectura, también en lo inmaterial, como puede ser disfrutar de la ceremonia del té o, tal vez, al asistir a los rituales de un combate de sumo en Ryogoku Kokugikan: Tokio respira tradición por todos sus costados.

 

 

Parque del santuario Meiji

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Porque es una ciudad que se vive al aire libre...

Pero si hay un espacio que por antonomasia define la relajación y el descanso en la cultura japonesa este es el jardín. Puede ser de cualquier tipo, de rocas zen, de musgo, con estanques o sin ellos, con senderos por donde pasear. Los jardines son toda una institución japonesa y en Tokyo, como no podía ser de otro modo, están bien presentes. Los hay de estilo occidental, como el Parque Hibiya o jardines tradicionales como el Nacional Shinjuku Gyoen, un Central Park tokiota que se remonta al periodo Edo (1603-1867) o los que se encuentran escondidos dentro del Palacio Imperial, en pleno corazón de Tokio.

 
Monte Takao

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Ademas de estar en contacto estrecho con la naturaleza

Cierto que Tokyo es un destino urbano, pero no sólo eso. Alrededor de la ciudad, hay un sinfín de planes para calzarse las botas y cargar la mochila con un picnic y agua. A los tokiotas les encanta salir el fin de semana o festivos a lugares cercanos como el Monte Takao, todo un refugio natural, a solo 50 minutos en tren de la estación Shinjuku. Vale la pena sobre todo en otoño, cuando el paisaje alcanza niveles visuales realmente sublimes. El desfiladero de Sodake también proporciona buenos momentos en la naturaleza, moviéndose en bicicleta entre las nostálgicas aldeas de la zona. Y todo ello sin olvidar que desde la ciudad se puede ir hasta los pies de la montaña y volver en un solo día al Monte Fuji.

Tokyo-gastronomia

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Porque su gastronomía es todo lo saludable que se desee...

La comida japonesa es una de las más refinadas, saludables y variadas del mundo: no sólo presenta especialidades según su territorio con platos locales, sino que también lo hace según la época del año. Tokio es un un gran escaparate de toda esa variedad culinaria: se puede visitar el mercado exterior de Tsukiji, que se convierte en un espacio ideal para probar el sushi o el sashimi más fresco del mundo, u optar por un buen ramen o las típicas yakitori, picar algo en alguna izakaya, que vendría a representar el equivalente nipón al típico pub inglés, o incluso pedir algún plato a base de la famosa ternera de Kobe. Cualquiera de las opciones es posible sin ni siquiera tener que salir del barrio de Shibuya, por ejemplo.

Museo sumida Hokusai de Tokio

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Y su cultura, segura

Desde el MORI Building Digital Art Museum teamLab Borderless, en Odaiba, una especie de museo que crea mundos expandios mediante el arte digital, inaugurado en 2018, a clásicos que no fallan nunca como el Museo Nacional Arte Occidental, con obras de Monet, Renoir, Cezanne, Rubens y Van Gogh, o el más reciente Museo sumida Hokusai (en la imagen), dedicado al famoso artista, autor de la impresión conocida como "Bajo la ola de Kanagawa". Ocupando diferentes coordenadas de la ciudad, se encuentran múltiples museos de todo tipo y planes culturales. Todos tienen algo en común, la cultura se ha revelado como uno de los espacios más saludables en la época de la COVID-19. Además, a estos museos, hay que añadir multitud de galerías de arte, como la Galería Ginza Graphic, donde encontrarse con lo más rabioso del diseño gráfico, o la icónica galería de arte que se encuentra en la estación Tokyo.

Para los book lovers, Tokio es una de las ciudades más vanguardistas, con auténticos paraísos libreros como la Morioka Shoten, la única librería del mundo que expone a la vez un único libro (en el barrio de Ginza); la Bunkitsu, en Roppongi o la Tsutaya Books del barrio de Daikanyama, que es un auténtico universo de deleite libresco.

 

Templo de Asakusa