Tierra de Meigas

Rías Baixas, con la naturaleza a flor de piel

Un destino marcado por la belleza y multiplicidad de parajes para vivirlo y descubrirlo en primera persona.

Entre la figura que forma las rías de Pontevedra y las montañas que rodean la provincia, se dibuja un territorio en el que los límites geográficos los pone la naturaleza. Marcada por el agua y la importancia de su costa, esta provincia gallega caracterizada por su tradición marinera buscar mostrar al visitante las diferentes posibilidades que tiene de vincular el ocio y el turismo con la naturaleza. Y es que entre sendas, bosques, ríos e islas aparecen decenas de opciones que se adaptan a todo tipo de gustos: senderismo, kayak, barranquismo, pesca, paseos en bicicleta o vías verdes. Las Rías Baixas se abren paso a través de la naturaleza para que el turista, además de comer como nunca antes y descubrir Galicia en todo su explendor, tenga la oportunidad de experimentar en su propia piel el magnetismo de sus aguas y la energía de la tierra que pisa.

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Recorrer las sendas del río Lérez © Turismo Rías Baixas

Río Lérez © Turismo Rías Baixas

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Recorrer las sendas del río Lérez

Bordeando la ciudad de Pontevedra se encuentra la senda del río Lérez, una ruta fluvial llena de naturaleza que discurre por los márgenes del río atravesando bosques autóctonos, pasarelas, puentes, antiguos molinos de agua, playas fluviales, las ruinas del antiguo balneario y la Isla de las Esculturas. Visitas obligadas de ese recorrido también son las del puente colgante de Calvelo, la aldea de Godela y la playa fluvial del río Lérez. Tan sólo hay que saber que en Pontevedra los paisajes más espectaculares se disfrutan de una forma más intensa si se recorren a pie, y esta senda es el ejemplo de ello.

Un paseo entre bojs  © Turismo Rías Baixas

Isla de San Simón © Turismo Rías Baixas

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Un paseo entre bojs

La isla de San Simón, perteneciente al archipiélago que lleva su mismo nombre en la ría de Vigo, cuenta en su interior con uno de los conjuntos arbóreos más singulares y notables de Galicia. Desde sus orígenes, la historia de este conjunto de islotes -ahora convertido en un espacio para actividades culturales- está vinculada a los enfermos que pasaban allí la cuarentena después de regresar de América, además de haberse utilizado como monasterio y cárcel. En su interior se encuentra uno de los tesoros botánicos más importantes de la comunidad: su paseo de bojs, que cuenta con algunos ejemplares que pueden llegar a medir los once metros de altura y los 70 centímetros de diámetro en el tronco.

Naturaleza extrema en Mountain Bike  © Turismo Rías Baixas

Paseo en Bicileta Todo Terreno (BTT) © Turismo Rías Baixas

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Naturaleza extrema en Mountain Bike

Las actividades de bicicleta de montaña, también conocidas como BTT (Bici Todo Terreno) o MTB (Mountain Bike), son otro de los atractivos de la provincia de Pontevedra. Entre sus parajes naturales se abre una variedad de rutas y circuitos únicos con los que disfrutar al mismo tiempo del ocio como de la naturaleza. En el centro de BTT de Meis, ofrecen 10 recorridos BTT completamente diferentes, con longitudes desde los 6,7 km hasta los 17,4 km y diversos grados de dificultad que van desde los más sencillos hasta los más complicados, enfocados a expertos en la actividad.

Bosques de Secuoyas © Turismo Rías Baixas

Bosque de Secuoyas © Turismo Rías Baixas

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Bosques de Secuoyas

La provincia de Pontevedra acoge dos de las joyas más desconocidas del municipio, los bosques de secuoyas. El primero se ubica en el Monte de Pena da Moa, en Ponte Caldelas, considerado el bosque de secuoyas más antiguo de Galicia y el segundo, en el monte Castrove, que se lleva el título al mayor bosque de secuoyas de la comunidad autónoma. Este último es conocido como el Bosque de Colón porque, además de que Colón era gallego, este bosque de secuoyas rojas se creó para conmemorar el 500 aniversario de la llegada de Colón América. Para ello, en 1992 un grupo de jóvenes estadounidenses desembarcaron en Poio con el objetivo de plantar medio millar de secuoyas de California como regalo a la gente de España.

La isla de laureles © Turismo Rías Baixas

Isla de Cortegada © Turismo Rías Baixas

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La isla de laureles

En la isla de Cortegada, que forma parte del mayor del Parque Nacional de Illas Atlánticas, se encuentra una rareza botánica hasta la que se desplazan expertos de todo el mundo para conocer más sobre ella: el bosque de laureles. Frente a la ría de Arousa se encuentra un bosque plagado de árboles centenarios, configurándose como el bosque de laurel de mayor superficie de toda la península, que se puede descubrir a lo largo de dos rutas circulares que parten de la ermita de la Virgen de los Milagros, construida en el año 1652.

Una vía verde hacia el Monasterio Cisterciense de Armenteira © Turismo Rías Baixas

Parada de la vía verde © Turismo Rías Baixas

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Una vía verde hacia el Monasterio Cisterciense de Armenteira

Desde Ribadumia hasta el Monasterio Cisterciense de Armenteira, en las inmediaciones del río Umia, se desdobla la misma ruta que realizaban en romería los vecinos de Ribadumia los lunes de Pascua para llegar a Armenteira. Es un sendero sencillo y bien señalizado, cuya característica principal son los molinos que se encuentran a la orilla del río. Estas edificaciones, esenciales en toda la comunidad junto con el agua, formaban en antaño parte de la cultura popular, tal y como se recoge en el folclore, las cántigas, los bailes, los refranes y las leyendas que rememoran la vida rural gallega de principios del siglo XX. El recorrido se culmina en Armenteira, a las puertas de su Monasterio Cisterciense, una joya del siglo XII, cuya fundación se le atribuye a San Ero y cuyo claustro se configura como una visita indispensable para finalizar el recorrido.

Una actividad diferente: la pesca fluvial © Turismo Rías Baixas

Ponte Caldelas © Turismo Rías Baixas

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Una actividad diferente: la pesca fluvial

La pesca, la gastronomía, la naturaleza y la cultura se unen en las Rías Baixas para ofrecer a locales y visitantes una experiencia entorno a la pesca fluvial. La zona del río Verdugo, destaca por su fama potencial dentro del mundo de la pesca fluvial, así como por su tradición truchera y su potencial paisajístico. Tampoco se queda atrás el río Ulla, donde es tradición acudir a pescar salmones en lo que llaman la ruta del Salmón de A Estrada.

Subidón de adrenalina © Turismo Rías Baixas

Barranquismo © Turismo Rías Baixas

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Subidón de adrenalina

El turismo de aventura se ha posicionado en las Rías Baixas como una opción perfecta para disfrutar de la zona desde otro punto de vista. El contacto con la naturaleza y la posibilidad de conocer estas tierras desde otro ángulo, ha hecho que el barranquismo se posicione como una de las actividades más interesantes para realizar con familiares y amigos. Descubrir los cañones, los barrancos, los ríos de montaña o los cauces de torrentes a pie o nadando entre sus aguas cristalinas, es una de las actividades que más adeptos está ganando. El río Almofrei en Cotobade y el río Cavadosa en Cerdedo son los lugares idóneos para realizar este tipo de actividades.

Entre fervenzas © Turismo Rías Baixas

Cascada de Segade © Turismo Rías Baixas

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Entre fervenzas

Los entornos fluviales del Río Barosa y del Río Umia esconden numerosas fervenzas, lo que en castellano llamamos cascadas. Dos espacios que permiten disfrutar de sus rutas de senderismo y sus históricos molinos combinados con algún que otro chapuzón entre sus cascadas y pozas. Una forma de disfrutar de la naturaleza bien de cerca al mismo tiempo que permite refrescarse en mitad de la ruta.

Los baños de bosque terapéuticos © iStock

Baños de bosque © iStock

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Los baños de bosque terapéuticos

De esa energía que se desprende en tierra pontevedresa toman especial relevancia los baños de bosque. Una actividad llamada “Shinrin – Yoku”, originaria de Japón, que invita a liberarse del estrés y la tensión diaria a las personas que lo practican sumergiéndose de lleno en la atmósfera de un bosque con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar y la felicidad. Y es que, aunque esta actividad tenga su origen en el país nipón, en Rías Baixas también se tiene la posibilidad de hacerlo. El parque forestal de Freaza (Fornelos), A Picaraña (Ponteareas), Cabo Udra (Bueu), Camposancos (A Guarda) y Serra da Groba (Oia) son algunos de los espacios naturales perfectos para sentir de manera profunda la experiencia de los baños de bosque. Respirar hondo, disfrutar del aire puro y los aromas que regala el bosque y desconectar por completo de la vida urbana son los beneficios de esta práctica.

Subidón de adrenalina

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