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Una ruta por Nueva York entre rascacielos, parques y monumentos

Desde miradores que rozan las nubes hasta pícnics en algunos de sus parques más emblemáticos, la gran metrópoli es el sueño eterno del viajero.

Nueva York es uno de esos destinos con los que casi todo el mundo tiene una cita pendiente y un lugar que hay que visitar sí o sí una vez en la vida. Sus edificios parecen alzarse hasta el infinito. Sus calles están repletas de museos, taxis amarillos y tiendas de firmas internacionales que ponen difícil no mirarlo todo con los ojos de un niño. La vida parece ir a un ritmo vertiginoso allí, pero cruzar el charco para descubrir todo lo que depara en un viaje a Nueva York vale la pena, por eso Nautalia Viajes ofrece una escapada a la que es difícil resistirse.

Nueva York
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Nada más poner el pie en tierra, hay mucho camino por delante. Y a pesar de que en esta ciudad apetece ponerse lo más chic que se ha traído en la maleta, lo mejor es calzarse unas buenas deportivas y atárselas bien fuerte porque en Nueva York, aunque las películas muestran que todo el mundo va en taxi, se camina, y mucho.

Tocando las nubes

La visita a la ciudad ha de comenzar por todo lo alto. Y esto es figurado, pero también literal. Y es que si por algo es conocida es porque sus edificios trepan más allá del cielo en una arquitectura solo apta para amantes de las alturas, pero también para temerosas de ellas, pues desde el suelo es posible disfrutar de su magnificencia de igual modo. Mirar mucho hacia arriba es inevitable, pero todo se arregla con una visita al fisio a la vuelta. Es lo que tiene estar de vacaciones.

Nueva York
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Si de rascacielos se trata, el edificio neoyorquino que copa el ranking de la excelencia es el Top of the Rock, ubicado en pleno Rockefeller Center, un complejo de 19 edificios en los que están asentados nada más y nada menos que algunos de los puntos más importantes de la ciudad: los estudios de la NBC, el Radio City Music Hall y la pista de patinaje sobre hielo que se instala en invierno y en la que todos sueñan con hacerse una foto en Navidad, imitando una de las escenas de la película Solo en casa.

El observatorio, es decir, las buenas vistas panorámicas de Manhattan, se encuentran entre las plantas 67 y 70. Aun así, el consejo es situarse en las dos últimas, ya que están al aire libre y no hay cristales de por medio que acaben emitiendo reflejos que no gustan en las fotos. Y hablando de esto, también es importante conocer qué tiempo va a hacer antes de acceder al edificio, pues el tiempo en Nueva York es muy cambiante y se puede encontrar un mar de nubes al subir que limitan las vistas.

Levitation - Cápsulas One Vanderbilt
Summit One Vanderbilt

Para los más aventureros y amantes de las experiencias, el área de Midtown es el lugar ideal. Allí se alza la arquitectura más impresionante de la ciudad y el mismísimo Empire State Building, con 102 pisos de acero y ladrillo construidos en 1930. Algo más antiguo, del 1902, es el Flatiron, el primer rascacielos de Nueva York. Como curiosidad se ha de saber que, en lo más alto de su estructura, en forma de prisma vertical, se encuentra la parte más estrecha de este edificio que solo mide 1,80 metros de ancho.

Otro de los iconos de la gran ciudad es el Edificio Chrysler, con un diseño art déco. Aunque no se puede visitar por dentro, sí es posible acceder a su hall, y la verdad es que merece la pena adentrarse en él. Y de aquí a uno de los observatorios más recientes, el Summit One Vanderbilt. En tan solo 42 segundos se alcanzan los pisos 91 y 93, y el ascensor se abre para mostrar las increíbles vistas que esperan allí arriba. Para hacer la experiencia aún más emocionante, tiene una caja de cristal suspendida en el aire desde la que asomarse al vacío y sacar las mejores fotos.

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Con los pies en el suelo

Pero no solo de rascacielos está hecha Nueva York. También de jardines y parques en los que evadirse del ajetreo de la ciudad. Seguro que Central Park está en la lista de imprescindibles de cualquiera, y si es así, un buen consejo es evitar ir en fin de semana, ya que se llena de gente y es casi imposible pasear tranquilamente por él. Mejor ir un día entre semana para poder disfrutar del “pulmón de Manhattan” más relajadamente y desconectar todo lo posible del bullicio.

Para asegurar la jugada, en Midtown también existen parques maravillosos. Frente a la Grand Central Station – una romántica estación que se ha de visitar sí o sí – se encuentra un oasis urbano que suele tener propuestas entretenidas para pasar el día: Bryant Park. Escuchar algún concierto, ver alguna película en sus cines de verano, ojear sus mercadillos o patinar sobre hielo en invierno son algunas de las actividades que atraen a sus visitantes. Muy cerquita de allí se abre paso el Madison Square Park, dándole a la ciudad un toque elegante con sus estatuas y fuentes y sus bonitas vistas al Flatiron.

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Volviendo de nuevo a la vida de la urbe no puede faltar una buena tarde de compras y de turismo, así que nada mejor que visitar la catedral de San Patricio, que se abre paso entre los edificios y tiendas de la Quinta Avenida. Construida entre 1858 y 1856, es conocida por ser el segundo templo religioso más grande de América del Norte, y no es para menos: sus torres de estilo neogótico miden 100 metros de altura.

Del silencio de este templo a otro donde las palabras se dicen en susurros: la Biblioteca Pública de Nueva York. Quizá visitar una biblioteca no sea de las cosas más comunes que hacer en una ciudad, pero esta no es una biblioteca cualquiera. Este edificio histórico tiene un par de leones a la entrada, Paciencia y Fortaleza, que dan la bienvenida, y en sus salas, además de alucinar con sus grandiosas estanterías repletas de libros, también se puede disfrutar de distintas exhibiciones.

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No hay que olvidarse de la gastronomía. Los estadounidenses tienen fama de ser amantes de los restaurantes de comida rápida por la vida tan ajetreada que llevan, y puede que apetezca pecar un poco durante una estancia allí y subirse al carro de vez en cuando, pero también hay que probar otros tipos de comida, así que una solución es comprar en alguno de los múltiples supermercados que hay por la ciudad y montarse un pícnic en un parque. Importante: aquí las propinas suelen ser entre un 15% y un 25% del total del ticket.

Como es evidente, hay mucho por ver en Nueva York y muchos tips por conocer antes de viajar allí. Por eso, es fundamental planificar bien el viaje previamente. Nautalia Viajes ofrece la mejor ayuda para organizar, filtrar y elegir bien las visitas a museos, parques y monumentos, encontrar los alojamientos más cómodos, acogedores y económicos de la ciudad y moverse por la ciudad (spoiler, los taxis son caros y lo mejor es la MetroCard).

 

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