Costa dálmata

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Foto: Dreamer4787 / Shutterstock

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Dubrovnik

Este viaje por mar empieza en uno de los puertos más antiguos y emblemáticos del Adriático, el de Stara Luka, que desde hace siglos custodia las murallas de la inexpugnable, impresionante y altiva Dubrovnik. Una soberbia muralla rodea la antigua Ragusa. El recorrido por el paseo de lizas ofrece vistas excepcionales. 

Foto: Andrey / Age Fotostock

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Plaza Luza

Durante los siglos XV y XVI Dubrovnik –antigua República de Ragusa– plantaba cara a la todopoderosa República de Venecia y competía con ella por el control marítimo en la zona. La Placa, la avenida que cruza el centro de Dubrovnik, desemboca frente al palacio Sponza y la iglesia de San Blas (en la fotografía, al fondo y a la derecha, respectivamente). 

Foto: Henryk T. Kaiser / AGE Fotostock

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Korcula

La ciudad de Korcula es un entramado de calles empedradas y en cuesta. Korcula deslumbra de puertas afuera, pero sus interiores también guardan detalles que dejan boquiabierto.

Foto: Justin Foulkes / Fototeca 9X12

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Isla de Hvar

Un caserón del siglo XVIII se erige en un extremo de la recoleta playa de Dubovica, a solo 8 km del puerto de Hvar. Se pronuncia "juár" y la isla no es de ningún modo un lugar exclusivo. Más allá de los bares chill out, los cócteles de diseño y los barcos recreativos, se trata de una isla tranquila y rural.

Foto: Fototeca 9x12

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Parque Nacional Krka

Bilušića, Brljan, Manojlovac, Rošnjak, Miljacka, Roški y Skradinski son los nombres de las siete cascadas por las que el río Krka va saltando desde su nacimiento cerca de Knin hasta alcanzar el mar a la altura de Sibenik. A lo largo de su recorrido, el Krka forma también cañones angostos, cuevas y lagos de aguas calmas, como el Brljansko o el de Visovac. El parque cuenta con una red de senderos y caminos para bicicletas, así como barcas que navegan por los lagos; también puede visitarse la cueva de Ozidana, que ofrece la oportunidad de descubrir la composición kárstica del parque. 

Foto: Tuul & Bruno Morandi / Getty Images

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Isla de Brac

Es una de las 50 islas habitadas de Croacia. Detrás de la playa del Cuerno de Oro se alza el monte Vidova Gora (778 m), el techo de las islas del Adriático. Aseguran los isleños que los corderos de Brac son los mejores del Mar Adriático y de ellos lo aprovechan todo: la carne, la leche y también las vísceras, con las que elaboran el tradicional vitalac.

Foto: Doug Pearson / AWL Images

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Split

Las ruinas del Palacio de Diocleciano (siglos III y IV d.C.) se han integrado en la ciudad actual como plazoletas y espacios repletos de encanto. Lejos de ser un enclave arqueológico, el Palacio de Diocleciano constituye ahora el hogar de unas 3500 personas. 

Foto: Gtres

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Catedral de San Duje, en Split

La Puerta Sur del Palacio de Diocleciano, a la que llegamos a través de las antiguas bodegas subterráneas, nos devuelve a la Riva, el moderno paseo marítimo de Split.

Foto: Shutterstock

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Costa de Zadar

Después de un fondeo a medio camino para nadar, hacer un poco de snorkel y picar algunos quesos adquiridos en el mercado, la puesta de sol nos sorprende llegando a las hermosas islas de Zadar. Nuestro viaje marinero toca su fin en el puerto de Zadar, la antigua Diodora bizantina que los venecianos rebautizaron como Zara.

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El archipiélago de Zadar

Con 140 islas, la mayoría deshabitadas, alberga el Parque Nacional de las islas Kornati y el Parque Natural de Telascica (en la fotografía).

Foto: Getty Images

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Submarinismo en las Islas Kornati

Sus fondos son uno de los mejores puntos en el Adriático para realizar inmersiones por su gran biodiversidad marina. Se han contado hasta 353 variedades de algas, 61 tipos de coral, 177 de moluscos y 185 especies de peces. Además, es hábitat permanente de delfines y tortugas marinas.

Foto: Mike Mareen / Shutterstock

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Lagos Plitvice

Este parque nacional es una de las joyas naturales de Croacia. Un conjunto de cascadas comunican las aguas de los lagos Superiores y los Inferiores. La entrada 1 del parque da acceso directo a la Gran Cascada y a los lagos Inferiores.

Foto: Justin Foulkes / Fototeca 9x12

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Makarska

Pocos kilómetros al sur de Split, esta población presume de tener algunas de las playas más bonitas de la Costa Dálmata.

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Dubrovnik

El conjunto amurallado se erige en una bahía abrigada que ha servido de puerto a varios imperios a lo largo de la historia. Enfrente emergen las islas Elaphite.

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Paseo de las murallas

Desde sus 25 metros de altura se divisa toda la ciudad, con el fuerte de San Juan protegiendo la entrada al puerto.

FOTOTECA 9 X 12

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Las Islas Elaphite

Este conjunto de islotes mínimos –el mayor tiene 15,5 km2– se extiende al norte de Dubrovnik y está comunicado con la ciudad por un servicio de motoras. Sus sinuosas costas guardan bahías abrigadas y playas de arena, como la de Sunj, en la isla de Lopud. El pueblo de Kolocep, rodeado de pinos y cipreses, conserva una iglesia prerrománica, y el de Slipan, un castilllo medieval.

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Korcula

La bahía de Zitna es uno de los rincones más tranquilos del sur de la isla. Su playa es de arena y queda protegida del oleaje. Se llega por carretera asfaltada.

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Šibenik

La catedral de Santiago (siglo XVI), fue bombardeada en 1991 y reconstruida después. La ciudad fue un destacado centro cultural entre los siglos XV y XIX.

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Parque Ncional de Krka

Emplazado al norte de Šibenik, cuenta con numerosos caminos que discurren por bosques y se acercan hasta cascadas en las que está permitido nadar.

Mapa: BLAUSET

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La Costa Dálmata en siete etapas

1 Dubrovnik. En la antigua Ragusa es imprescindible contemplar la vista desde lo alto de las murallas y pasear por su avenida principal, la Placa.

2 Korcula. Esta isla alargada posee calas tranquilas de arena y una capital medieval, amurallada y emplazada sobre una península.

3 Hvar. Las matas de lavanda aromatizan esta isla de piedra caliza.

4 Split. Destacan los restos del palacio de Diocleciano.

5 Trogir. Instalada sobre una pequeña isla, es un ejemplo de ciudad dálmata.

6 Šibenik. Otro núcleo ineludible por su catedral, palacios y fuertes.

7 P.N.Krka. Protege las cascadas y lagos que forma el río Krka.

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Dubrovnik

El palacio Sponza, en la plaza de la Logia, fue el centro económico de la poderosa Ragusa.

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La amurallada Trogir

Ciudad instalada sobre un islote unido a la costa por un puente, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997 por sus vestigios medievales. Rodeada por una muralla de dos puertas, tiene placitas con terrazas, una catedral del siglo XII y varios palacios. Es un placer caminar por el puerto hasta el castillo de Kamerlengo y visitar el mercado de pescado.

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Hvar

Esta isla de piedra caliza esconde plácidas playas de arena, la mayoría con buen acceso. En la página siguiente, una cala cerca de la capital isleña, Hvar.