Escapadas

1 /91

El puente que cruza el río Sesín, en las cercanías de Caaveiro. Foto: Getty Images

1 / 91

Entre aguas mágicas y puentes

Las aguas del Eume acompañan este paseo con su verde asombroso, casi turquesa. Avanzando un poco encontramos uno de los puentes colgantes del parque. Situados en la otra orilla, es posible seguir la ruta por enclaves más recónditos y de gran belleza: cascadas que mueren al pie del camino y alguna bajada a pequeños arenales que, a modo de diminutas playas, invitan al baño, aunque las frías aguas del Eume y sus rápidos obligan a un zapuchón prudente y breve.

Age Fotostock

2 / 91

Rumbo a San Xoan de Caaveiro

Una vez superados los puentes y recorridos 9 km desde el inicio de la caminata, se llega al pie de la subida al monasterio de Caaveiro, una armoniosa construcción de muros robustos y un ábside circular, que en su origen acogió a una pequeña comunidad de monjes anacoretas. El edificio, declarado Monumento Histórico Artístico, conserva en buen estado la planta románica y un campanario posterior de estilo barroco.

Age Fotostock

3 / 91

El corazón verde de As Fragas

Desde ese rincón una estrecha senda desciende hasta las ruinas de un viejo molino, situado junto al puente que salva el río Sesín. Nos hallamos en el corazón de As Fragas, rodeados por un bosque con aspecto de encantado y un entramado de árboles tan frondoso que casi impide penetrar los rayos del sol.

Age Fotostock

4 / 91

Betanzos entre ríos...

Irremediablemente también hay que acercarse a Betanzos, apenas a media hora del parque. Al entrar en el pueblo cruzando uno de sus puentes se puede tener la falsa sensación de penetrar en un enclave de acento pesquero sin mayores pretensiones. Sin embargo, pronto aparece su centro histórico, Conjunto Histórico Artístico, jalonado de hermosos caserones, muchos de ellos porticados con típicos soportales de piedra, presentes en muchas ciudades gallegas.

Betanzos, además de ser una etapa destacada del Camino Inglés a Santiago de Compostela, tiene el doble encanto de ser villa marinera y pueblo rural. Frente a su ría se erigen edificios de escasa altura con características fachadas cubiertas de galerías acristaladas que ofrecen la cara más luminosa del otoño gallego. Las callejuelas del pueblo reúnen tabernas de aire marinero que conviven con monumentales iglesias y plazas custodiadas por casonas solariegas. Recorrer el casco antiguo de Betanzos es una experiencia más que recomendable, lo mismo que reposar tomando un café o una caña en una de sus terrazas o tapear en sus bares buscando la mejor tortilla betanceira, la especialidad de la zona, de la que incluso llega a celebrarse un concurso anual.

Foto: Gtres

5 / 91

Catedral, Alcázar y Archivo de Indias de Sevilla

Testimonios excepcionales de la civilización almohade y de la Sevilla cristiana, la Catedral y el Alcázar de Sevilla son obras maestras de la arquitectura donde el minarete de la Giralda es el protagonista. En el Archivo de Indias se conservan fondos documentales inestimables de las colonias españolas en América. Estos tres edificios fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1987.

Foto: Passport Index

6 / 91

Pasaportes

Foto: Miroslav Krob / Age fotostock

7 / 91

Biblioteca Nacional de Praga

Desde hace más de dos siglos el magnífico complejo del Clementinum, situado a orillas del Moldava, alberga la Biblioteca Nacional. Una maravilla barrroca con un fondo impresionante, todo ello tamizado por la luz blanquecina de la sala y la sensación de estar en un lugar donde el saber está por encima de todo.

Reinhard Schmid / Fototeca 9x12

8 / 91

Berlín

No es hasta que viajas en otoño a Berlín que se descubre a una ciudad salpicada por una gran cantidad de tilos, robles o hayas que, al llegar el final del verano comienzan a pintar de otoño el paisaje. Entre septiembre y octubre los berlineses aprovechan los últimos rayos de sol en los parques y plazas. En estas fechas, Berlín es aún más cultural: comienza el Berlin Art Week Berlín y los festivales de las luces: “Berlin leuchtet” y Festival of lights. El 3 de octubre, la ciudad, al igual que el resto del país, celebra Día de la Unidad Alemana. Entre culturas y paseos por los parques -imprescindible el Tiergarten, por ejemplo- tendrás algunos de los mejores recuerdos de Berlín. Para cuando el frío comience a afectar, tendrás centenares de cafeterías donde encontrar refugio.

Foto: AgeFotostock

9 / 91

Estocolmo

Septiembre y octubre aún tiene temperaturas asequibles para los más frioleros y, como premio, la bellísima experiencia de pasear por Gamla Stan, el casco antiguo, con rincones salpicados por el amarillo otoñal aquí y allá. El reflejo de la luz dorada en los adoquines al caer la tarde otorga a las calles un ambiente mágico muy especial. Para entrar en calor, nada mejor que traspasar las puertas de un museo con mucho ritmo: el Museo de Abba, en la isla de Djurgården. ¡Será divertido pisar los mantos de hojas secas a ritmo de Mamma Mia!

Foto: AgeFotostock

10 / 91

Edimburgo

El fin de año se celebra el 31 de octubre en Edimburgo. No… No es que nos hayamos liado con el calendario. Se trata del fin de año celta, y sólo por esta tradición valdría la pena viajar en otoño a Edimburgo. Pero la cosa no queda ahí, hay mucho más. Por ejemplo, y por supuesto, el otoño pinta con su belleza especial los paisajes de los Jardines de Princes Street, en el centro de la ciudad. Más de 150.000 metros cuadrados de vegetación para que escojas tu postal favorita de otoño. En uno de los extremos de la Royal Mile, la calle más famosa de Edimburgo, encontramos otro de los lugares que en otoño se tornan muy especiales: Palacio Holyroodhouse y, en especial, la Abadía en ruinas de Holyrood.

Foto: AgeFotostock

11 / 91

Ámsterdam

Vale que las noches son más frías; pero quien recorrió los canales de Ámsterdam en diferentes estaciones del año, sabe que en otoño es cuando son más bellos. Los dorados de las copas de los árboles se reflejan en el agua mientras el manto de hojas va creciendo en las riberas. El viento empujará algunas hojas hasta la corriente, llenándolo todo de otoño. Además, en otoño llegan algunos de los mejores festivales holandeses que le darán un toque cultural a tu viaje. Por ejemplo podrás viajar en el viaje por todo el mundo a través de grandes historias gracias al Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam (IDFA) que se celebra cada noviembre. En el Moeders podrás entrar en calor con sus fenomenales quiche de verduras. Para los más festivaleros, en octubre el Amsterdam Dance Event (ADE) llena los clubs de la ciudad con lo mejor de la música electrónica.

Foto: AgeFotostock

12 / 91

Madrid

Madrid tiene fama de inviernos duros; pero el otoño es otra cosa… Como mucho, estrenarás aquel abrigo que compraste y aún no tuviste ocasión de sacar del armario. Sin duda, el mejor lugar para disfrutar del otoño en Madrid es el Parque del Retiro. Es todo un espectáculo pasear por sus 125 hectáreas y ver cómo los árboles de hoja van tomando los colores típicos del otoño que van desde el amarillo al rojo hasta caer al suelo. Otro lugar estupendo para pasear son los mercadillos, ¡y el otoño es la época perfecta para ello! No dudes en pasarte por el Mercado de Motores, en la histórica estación de Delicias, si quieres lucir un otoño en plan vintage.

Foto: AgeFotostock

13 / 91

París

Si ya es toda una experiencia visitarla, imagina en otoño. Se nos ocurren un montón de razones para visitar París en otoño: por ejemplo, hay menos gente que en primavera o en verano. Vale que acostumbra a llover; pero, ¿desde cuándo eso es un problema teniendo la ciudad los maravillosos museos que tiene? El Pompidou estrena este otoño una completa exposición sobre el Cubismo que se podrá visitar hasta febrero de 2019. Y si no te gustan los museos, tendrás todos los cafés del mundo a tu alcance. Además, cuando visites alguno de los muchos parques, ya sean los Jardines de Luxemburgo, los del Palacio Real, Tullerías o, por ejemplo, el parque de los Campos de Marte, te parecerá estar paseando por los escenarios de una peli.

Foto: AgeFotostock

14 / 91

Tallín

La Ciudad vieja de Tallín en octubre parece el decorado de un cuento de Hans Christian Andersen. En serio, ¡no te extrañaría en absoluto ver por sus calles a la pequeña cerillera! Es fantástico escaparse a Tallín y disfrutar de ese aire medieval que tiene la ciudad cuando el otoño pinta de rojo las hojas de los árboles. Además, el otoño en la República de Estonia es largo y suave, así que el tiempo no será ningún impedimento para disfrutar de la capital, una de esas ciudades europeas que sigue siendo un gran secreto para muchos.  

Foto: AgeFotostock

15 / 91

Copenhague

A una de las ciudades más felices del mundo, el otoño no le deja triste. Al contrario, es una de las épocas en las que la capital de Dinamarca muestra una belleza muy especial. Por otro lado, Copenhague sorprende por ser una ciudad muy silenciosa. Y eso le sienta fenomenal a los días otoñales. Cierto que hace frío y suele llover; pero nada que no se pueda contrarrestar con una buena taza de chocolate caliente, tras pasear por el Tivoli disfrutando de la decoración de Haloween que el centenario parque de atracciones prepara especialmente cada año. De postre, tras pasear por Østerbro viendo escaparates, no puede faltar una buena porción de tarta en la mítica pastelería La Glace. Hará que quieras volver lo más pronto posible a pasear por la capital danesa.

Foto: AgeFotostock

16 / 91

Roma

A los días que empiezan a ser más cortos hay que contraponer otros muchos argumentos que hacen del otoño una de las mejores estaciones para viajar a Roma: el clima es suave hasta bien entrado noviembre, la luz dorada le pega muy bien a las ruinas, los castaños de la ribera del Tíber se tiñen con matices del amarillo, llegan las alcachofas, que se cocinan como verdaderos pequeños tesoros gastronómicos, y la ciudad está más despejada que en verano. Además, cuando cae el sol, podemos parar en algunas de las muchas cafeterías para rememorar los pasos del día con un expreso. 

Foto: AgeFotostock

17 / 91

Budapest

El otoño en Budapest es frío, pero siempre tendrás a punto un baño termal para entrar en calor mientras cuidas de tu salud. Además, el Café New York o el Café Central, o cualquier de los muchos otros cafés de la ciudad, siempre estarán a punto para refugiarte de tus largos paseos por las calles del centro. Sin duda, los imprescindibles de Budapest se tornan mágicos durante esta época.

Foto: AgeFotostock

18 / 91

Londres

El otoño le sienta fenomenal a la ciudad con los parques más bellos de Europa. Hay muchos motivos para visitar la ciudad en esta estación del año; pero, sin duda, pasear por Hyde Park es todo un imprescindible. También es buena época para pasarse por el Kew Gardens, que acaba de reabrir su Casa Templada (Temperate House), un invernadero con la mayor estructura victoriana de hierro y vidrio (5.000 m2). Además, las mejores exposiciones comienzan a programarse a partir de septiembre, así que no te va a faltar agenda cultural. Cuando te canses, un clásico que siempre funciona: el té de las cinco. A finales del otoño, llega cada 5 de noviembre, el "Bonfire Night"( la Noche de las Hogueras), con espectaculares fuegos artificiales. Y, por favor, no os vayáis sin probar un "mulled wine", ¡es un vino caliente con especias que te hará entrar en calor!

Foto: AgeFotostock

19 / 91

Berna

¡Cómo no le va a sentar bien el otoño a Berna si es la capital de Suiza, el país de los bosques y de las grandes montañas! El mejor lugar para disfrutar de todos los colores que trae el otoño a Berna es el Jardín de las rosas. Y si notas el frío de forma intensa, te encantará disfrutar de las vistas sobre los tejados medievales teñidos por la luz dorada del atardecer desde el restaurante Rosengarten con una buena fondue en la mesa. Aunque comienza el frío, es una época perfecta para pasear por la romántica ciudad vieja, Patrimonio de la Humanidad, e ir de compras en las numerosas tiendas que se concentran en los sótanos abovedados de la ciudad.

Foto: AgeFotostock

20 / 91

Praga

Si buscas una postal para enamorarte de Praga, la vas a encontrar en otoño. Basta subir a alguno de los muchos miradores con los que cuenta la ciudad y ver el río Moldava cruzado por sus puentes y con los árboles de color del otoño para darse cuenta que durante esta estación del año, la capital de la república Checa luce más bella si cabe. En concreto, si nos tuviéramos que quedar con un único lugar de Praga donde disfrutar de la especial belleza del otoño ese sería la isla de Kampa.

Foto: AgeFotostock

21 / 91

A un lado...

Desde el mirador de Suberco, en el barrio de Sítio, se tiene unas vistas espectaculares de Nazaré y de la ciudad baja. Esta parte de la ciudad da a una espléndida playa de arena fina y cuidada con forma de media luna, donde son característicos los toldos de colores al pie del acantilado. 

Foto: Gtres

22 / 91

Octubre en Roma

La verdad es que cualquier época del año es perfecta para visitar la Ciudad Eterna. Pero si nos tenemos que quedar con solo una, esa sería el otoño de Roma: es cuando los castaños de la ribera del río Tíber se tiñen de colores ocres y marrones. La luz otoñal es perfecta para pasear por Roma y ver al atardecer el Coliseo y la Fontana di Trevi. Además, otoño es época de alcachofas, una de las maravillas gastronómicas romanas. 

Foto: Gtres

23 / 91

Diciembre en Sidney

Sidney es la representante urbana de Australia por mucho que le pese a su capital, Canberra. Se trata de una ciudad cosmopolita que cuenta con La Ópera como icono. Además de ser uno de los auditorios más bonitos del mundo, es, junto a la bahía de Sidney, escenario para celebrar una de las primeras fiestas por el Año Nuevo. Sin duda, un gran destino para acabar un año viajero, o comenzarlo.

Foto: Gtres

24 / 91

Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes"

“Desayuno con diamantes” se estrenó en 1961 con Audrey Hepburn como protagonista. Desde entonces, la película se ha convertido en un mito para los amantes del séptimo arte. Ahora, inspira este nuevo espacio en Nueva York, el Blue Box Café. Eso sí, os recomendamos preparar la visita y reservar con antelación en la web, porque si no, será misión imposible.

Foto: Turismo de Islas Baleares

25 / 91

Un espectacular efecto lumínico

El Espectáculo del Ocho es una de las curiosidades de la Catedral de Mallorca que atrae más la atención de los visitantes. La Seu, como se la conoce popularmente, es el patrimonio artístico más emblemático de las Islas Baleares. Incluso Jorge Luis Borges, antes de ser Borges, cuando pasó por Mallorca de joven con su familia, le dedicó un poema: “sonora como un aplauso o como un beso”. En este caso, el efecto que produce la Catedral no es sonoro, sino lumínico.

Foto: Turismo de Islas Baleares

26 / 91

Una excusa para visitar Palma

Declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931, la Seu es uno de las catedrales góticas más admiradas del mundo y un icono de Islas Baleares. Los dos días al año en los que tiene lugar la Fiesta de la Luz cada vez atraen a más gente que quiere disfrutar de esta belleza de color. Según afirman los expertos, este efecto lumínico es fruto del azar, ya que cuando se construyó la Catedral de Mallorca, no se colocaron los rosetones expresamente para propiciarlo.

Foto: Turismo de Islas Baleares

27 / 91

Presencial y virtual

Este 11 de noviembre las puertas de la Catedral se abren a las 7:30 h para quienes quieran acudir al templo esta fecha tan señalada. La entrada es libre y el aforo es limitado. Pero para aquellos que no consigan entrar o no puedan estar en Palma ese día, el acontecimiento también se puede presenciar en directo a través de las redes sociales oficiales de la Catedral y de su canal de Youtube. Fue hace dos años, como consecuencia de la pandemia, que se priorizó la retransmisión en streaming de la Fiesta de la Luz.

Foto: BCN+

28 / 91

Recinto Modernista de Sant Pau

Aunque no se logró construir con toda la envergadura del proyecto original, debía ocupar una superficie de 9 manzanas, el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, proyecto del arquitecto Lluís Domènech i Montaner que fue construido entre 1902 y 1930, es el mayor recinto modernista del mundo. Esta joya que se pude visitar en Barcelona se incluyó como Patrimonio de la Humanidad en 1997.

Foto: BCN+

29 / 91

Templo Expiatorio de la Sagrada Familia

A pesar de que no alcanzó a acabarla, El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, o popularmente, la Sagrada Familia, es por monumentalidad y belleza la obra más famosa de Antonio Gaudí. Constituye todo un reclamo para visitar la ciudad de Barcelona por miles de turistas. Es uno de los monumentos con más visitantes de España, junto la Alhambra de Granada y el Museo del Prado. Fue incluida como Patrimonio de la Humanidad en el año 2005.

Foto: BCN+

30 / 91

La Pedrera, Casa Milà 

Más conocida por su aspecto exterior como “La Pedrera”, la Casa Milà es uno de los edificios modernistas más populares de Barcelona. La obra de Antonio Gaudí se incluyó en el Catálogo del Patrimonio Artístico de la Ciudad de Barcelona, en 1962. Se inscribió como Patrimonio de la Humanidad en 1984. Se ubica en una de las avenidas imprescindibles de la ciudad, en el Paseo de Gracia, verdadera zona cero en toda ruta para conocer la arquitectura modernista.

Foto: BCN+

31 / 91

Casa Vicens

Esta obra de Antonio Gaudí se encuentra en el barrio de Gracia. Pertenece a su época orientalista y fue el primer proyecto de envergadura del arquitecto en Barcelona convirtiéndose al poco en un punto y aparte de la arquitectura en Cataluña. La obra se edificó como casa de verano para la familia de Manel Vicens y Montaner. Al visitar la Casa Vicens se observan elementos artesanales de gran importancia que marcaron el inicio de la relación habitual que Antonio Gaudí estableció con diferentes artesanos para el desarrollo de sus proyectos.

Foto: BCN+

32 / 91

Palacio de la Música Catalana

Tanto la fachada como el hermoso interior convierten este edifico en una verdadera joya de la arquitectura y en todo un emblema del modernismo de Cataluña. La obra de Lluís Domènech i Montaner, que se ubica en el barrio de la Ribera, junto a Vía Laietana de Barcelona, fue declarada como Patrimonio de la Humanidad en 1997 y es uno de los auditorios más bellos del mundo. El arquitecto supo usar con pericia la estructura de hierro, lo que le permitió trabajar la planta libre con cerramientos de vidrio. 

Foto: BCN+

33 / 91

Palacio Güell

Puede pasar desapercibido para muchos de los paseantes de La Rambla de Barcelona; pero, lo cierto es que, justo en un lateral, en el Carrer Nou de la Rambla, encontramos una de las obras fundamentales de Antonio Gaudí, Patrimonio de la Humanidad desde 1984. El Palacio Güell permanece prácticamente igual desde que en 1886 el industrial Eusebi Güell encargará a Antonio Gaudí la construcción de la casa familiar. Desarrolló varios bocetos hasta que encontró una innovadora solución del uso de la luz y del espacio para convertir un palacio en una casa funcional.

Foto: BCN+

34 / 91

Parque Güell

Una fantasía hecha parque. El parque Güell, en la zona alta del barrio de Gracia, es un icono de la ciudad de Barcelona. La relación entre Antonio Gaudí y el industrial Eusebi Güell dio como fruto varios de los edificios más emblemáticos del Modernismo en Cataluña. Esta obra pertenece a la etapa naturalista del arquitecto, en la que se pueden apreciar técnicas y soluciones arquitectónicas que culminan en otro hito de la arquitectura modernista: La Sagrada Familia. El Parque Güell fue inscrito como Patrimonio de la Humanidad en 1984.

Foto: BCN+

35 / 91

Cripta de la Colonia Güell

Las colonias obreras fueron un concepto de amplio desarrollo en la industrialización de Cataluña. Se trataba de recintos amplios en los que además de las fábricas, había diferentes infraestructuras, como viviendas, hospital, fonda, tiendas, cooperativas o escuelas para los hijos de los obreros. En la Colonia Güell, en el municipio de Santa Coloma de Cervelló, además había esta excepcional cripta del arquitecto Antonio Gaudí, que fue incluida como Patrimonio de la Humanidad en el 2005. No se terminó nunca. De haber acabado, estaríamos, en palabras del propio arquitecto, ante una maqueta monumental de la Sagrada Familia. 

Foto: BCN+

36 / 91

Casa Batlló

Que paseando por el Paseo de Gracia de Barcelona se vea el lomo de un dragón no es efecto de ninguna alucinación, sino resultado de la fantasía y la técnica que Antonio Gaudí supo desarrollar en la construcción de la Casa Batlló. Esta emblemática obra del famoso arquitecto se ubica en la Manzana de la discordia, así llamada, porque en pocos metros se encuentran algunas de las obras más emblemáticas del modernismo en Cataluña. La Casa Batlló fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el 2005.

Foto: Gtres

37 / 91

El fantasma de la ópera de París

El monumental edificio de la Ópera Garnier, en el distrito IX de París, es el escenario de una famosa leyenda que apareció en 1910 con la publicación de la novela gótica del escritor Gaston Leroux, "El fantasma de la Ópera". El fantasma es un  genial músico que se esconde debido a la deformidad que sufre pero que se enamora de la joven estrella Christine Daaé, enamorada a su vez, del Conde de Chagny. La historia es una suma de tragedias, accidentes, duelos y muertes, que curiosamente tienen fundamento en noticias trágicas sucedidas en el palacio Garnier, inaugurado en 1875, que el escritor recopiló. 

Foto: Gtres

38 / 91

La Dama Carca de Carcasona

La majestuosa ciudad medieval de Carcasona tiene un origen legendario. Situada en el sur de Francia, fue feudo de los cátaros. Pero mucho antes, en la época de Carlomagno, la ciudad estaba ocupada por los musulmanes. La leyenda cuenta como Carcas, una princesa sarracena, ideo una estrategia para que Carlomagno finalizara el asedio de la ciudad, que ya duraba cinco años y que les había dejado prácticamente sin víveres. Tendrás que ir a Carcasona para saber cómo la princesa logró que todo un ejército se retirara solo con un cerdo y un saco de trigo. 

Foto: Turismo Galicia

39 / 91

Playa de Arealonga, Castro de Baroña (A Coruña)

Una playa que suma arqueología y nudismo. La playa de Arealonga, más conocida como “Playa de Castro”, se ubica en un entorno virgen próximo al Castro de Baroña, el asentamiento celta que los expertos piensan que fue abandonado en el siglo I d. C. Se trata de una de las playas emblemáticas del nudismo gallego a la que se accede tras descender una breve pendiente. Tiene forma de ensenada y arena fina de color blanco.

Foto: José Alejandro Adamuz

40 / 91

Una ciudad secreta dentro de Lyon

Una forma alternativa y divertida de recorrer el Vieux Lyon es a través de los “traboules”, que son uno de los elementos arquitectónicos más característicos de Lyon. Se trata de una suerte de pasadizos secretos que comunican la calle con portales y patios interiores. Parece ser que su origen se remonta al S. IV aunque apenas se conservan restos de esa época. Los que podemos recorrer datan del S XIX y los usaban los tejedores de seda para mover sus mercancías, sobre todo en La Croix Rousse, el barrio donde se instaló mayormente esta industria. Imprescindible recorrer el pasadizo con ventanas de la Torre Rosa en el Viex Lyon. Tal vez, Saint-Exupéry contaba con sus propios “traboules” para ir de la infancia a la edad madura, y viceversa. 

Foto: José Alejandro Adamuz

41 / 91

El aviador y escritor Antoine de Saint-Exupéry nació en Lyon

Antoine de Saint-Exupéry nació en el centro de Lyon en 1900. La ciudad inauguró una escultura de la lionesa Christiane Guillaubey, el 29 de junio de 2000 con motivo del centenario del nacimiento del célebre escritor y aviador. Saint-Exupéry está sentado y le cuelgan las piernas en el pedestal de mármol blanco que lo alza. Parece contemplar el horizonte de forma serna. Le acompaña el pequeño príncipe. Esta escultura es lo más parecido que tiene el escritor a una tumba. El viajero tardará poco en dar con ella, en un lateral de la Plaza Bellecour y a un paso de la casa donde nació. La imagen de Saint-Exupéry y del pequeño príncipe nos acompañará mientras paseamos por la ciudad.

Foto: José Alejandro Adamuz

42 / 91

Una ciudad perfecta para una escapada

No solo se puede llegar en avión. También es posible viajar de centro a centro de ciudad; Lyon, situada en la región Ródano-Alpes, es uno de los 21 destinos internacionales conectados por la alta velocidad con España por Renfe - SNCF en Cooperación. Ello hace de Lyon un destino perfecto para una escapada rápida. Es una ciudad creativa, en la que nos aguarda buena gastronomía, calles para pasear (su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad), la magia del cine con los hermanos Lumière, y la presencia del inmortal Antoine de Saint-Exupéry. En cierta forma, a Lyon se viaja para volver a ver la vida con los ojos de la niñez. 

Foto: José Alejandro Adamuz

43 / 91

Saint-Exupéry nació en el centro de Lyon

Saint-Exupéry nació en el número 8 de la rue du Peyrat, junto a la popular Plaza de Bellecour. En la actualidad la calle ha pasado a llamarse como el escritor. O al menos, en su versión abreviada y conocida por todos. Como curiosidad, tal como correspondía a su linaje aristocrático, se le bautizó con cinco nombres: Antoine Jean Baptiste Marie Roger de Saint-Exupéry. En el edificio hay una placa en su recuerdo; pero poco más. Durante las celebraciones de su centenario se anunció la creación de un museo en el antiguo castillo de Saint-Maurice, donde se crió; pero el proyecto se ha ido posponiendo.

Foto: José Alejandro Adamuz

44 / 91

Lyon es la ciudad del cine

Lyon es cuna de soñadores. No solo Antoine de Saint-Exupéry, también dos hermanos que supieron dar movimiento a los sueños con el cinematógrafo: los Lumière. Si la ciudad nombró una de sus calles principales con el nombre del autor de “El Principito”, parecía justo que hiciera lo mismo con los hermanos Lumière y la Rue du Premier Film, donde se encuentra la bella casa estilo art decó de la familia, hoy un interesante museo que muestra los pasos de la invención del cine. 

Foto: José Alejandro Adamuz

45 / 91

En Lyon se grabó la primera película de la historia

Junto al museo del cine, se encuentra el hangar donde fue grabada la primera película de la historia: La salida de los obreros de la fábrica. Si has visto los 46 segundos que dura el documento de Louis Lumière, reconocerás la forma de la cubierta de la antigua fábrica familiar. Se logró mantener el techo original para el recinto del Institut Lumière, que hoy se dedica al estudio, investigación y difusión de actividades relacionadas con el cine y el patrimonio de los famosos hermanos.

Foto: José Alejandro Adamuz

46 / 91

Todos a reír con el guiñol

Antes de que los hermanos Lumière encontraran la forma de entretenernos dando movimiento a los sueños, otro lionés famoso, Laurent Mourguet, hizo lo propio con un simpático y travieso personaje, el Guignol (en castellano guiñol). Se trataba de la mejor forma que encontró para distraer a su público, que básicamente se trataba de personas que necesitaban una extracción urgente de alguna de sus piezas dentales. Sí, el inventor de los guiñoles fue un sacamuelas de Lyon. La ciudad conserva esta tradición con diferentes teatros y el Museo internacional de la Marioneta o, también, El Pequeño Museo Fantástico del Guiñol. 

Foto: José Alejandro Adamuz

47 / 91

Lyon, la cuna de la nouvelle cuisine

Sabemos que a Saint-Exupèry le gustaba comer y reunirse con sus amigos en largas veladas. Disfrutar de la gastronomía es algo muy francés; pero parece que en los lioneses lo es más todavía: es común afirmar que en Lyon nace la nouvelle cuisine de la mano del chef local Paul Bocuse. Y si París tiene los bistrós, Lyon tiene los bouchons. Son locales pequeños, con mesas de manteles a cuadros, vinos de la casa, quesos y los platos populares basados en casquería. Toda una experiencia atreverse con la andouillette, una salchicha elaborada con el intestino y el estómago del cerdo. ¡es el plato estrella! Y por favor, no se vayan si probar, aunque solo sea una vez, el brioche prâlinée. ¡Toda una delicia!

Foto: José Alejandro Adamuz

48 / 91

Una ciudad llena de murales

En Lyon es como si la realidad no bastara nunca. Al cine de los Lumière, a la poesía de Saint-Exupèry, a las risas del guiñol, a las delicias de la gastronomía, hay que añadir los murales que se encuentran repartidos por toda la ciudad. Lyon es una de las cinco ciudades del mundo en lo que se refiere a arte mural. Un centenar de frescos cuentan la vida y la historia de la ciudad. Por ejemplo, el mural de los Lioneses repasa todos los personajes célebres de Lyon. Imprescindible contemplar el “Mur des Canuts” que describe la historia del barrio Croix Rousse en sus 1.200 metros cuadrados (es el mural más grande de Europa).

Foto: José Alejandro Adamuz

49 / 91

Bellecour, el corazón de Lyon

La casa donde nació Antoine de Saint-Exupéry está junto a la Plaza Bellecour, popular lugar de encuentro de los lioneses. Está ubicada en el centro de Lyon y se trata de una de las plazas rectangulares más grandes de Europa. En su centro se encuentra la estatua ecuestre de Luis XIV. En el lateral de la plaza, como un guiño a la cercana escultura dedicada a Saint-Exupéry,  hay un parque de juegos infantiles ideal si se viaja en familia.

Foto: José Alejandro Adamuz

50 / 91

Los puentes de Lyon

En toda ciudad con río hay puentes, y en Lyon no hay un río, sino dos. Según datos oficiales, la ciudad cuenta con 29 puentes en total (16 sobre el Sanora y 13 sobre el Ródano). Los puentes no solo sirven para cruzar, también son miradores perfectos para contemplar el Viejo Lyon desde las orillas. Todos fueron destruidos en 1944, excepto el de la Isla Barbe y las pasarelas de L'Homme de la Roche y Saint-Vincent.