Escapadas

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Foto: José Alejandro Adamuz

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Pasear por el Viejo Lyon

El Vieux Lyon, barrio medieval y renacentista situado a orillas del Saona, forma parte del amplio conjunto arquitectónico declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es el barrio más turístico de la ciudad. Sus concurridas callejuelas están siempre animadas, con una gran cantidad de restaurantes y tiendas. A diferencia de París, Lyon sí tiene casco antiguo. Comienza por la plaza de Saint-Jean, entra en la catedral y admira su asombroso reloj astronómico, pasea por la calle de la Bombarde y, en definitiva, déjate perder. El encanto está en los rincones ocultos.

Foto: Turismo Asturias - Alfonso Suárez

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Playa de Rodiles (Villaviciosa)

En plena Reserva Natural de la Ría de Villaviciosa, Rodiles tiene un extenso bosque de pinos y eucaliptos y un paseo marítimo de madera por el margen de la ría que la convierten en una de las mejores playas de Asturias. Además, es un paraíso para el surf en el Cantábrico.

Foto: Turismo Asturias - Manuel S.

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Playa de Gulpiyuri (Llanes)

El ser una pequeña playa de mar situada en el interior es una característica suficiente para que se considere la Playa de Gulpiyuri una de las más singulares de Asturias. Apenas 50 metros de longitud de arena blanca que recibe el mar de forma indirecta, por debajo de los acantilados que la cercan. Por ello está catalogada como Monumento Nacional. No es accesible, por lo que para llegar a esta maravilla hay que caminar por un camino agrícola rodeado por prados. Prepárate, porque cuando la marea sube, parece una piscina salvaje, más que una playa.

Foto: Gtres

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Viena y la ópera

Viena tiene el título de capital mundial de la música. Y es que la capital de Austria está íntimamente relacionada con nombres como Ludwig van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart o Richard Wagner. Viena posee, junto a la Scala de Milán y la Ópera de París, una de las óperas más importantes del bel canto. Pero no solo cuenta con la Staatsoper, la Ópera Estatal; también la Musikwerein, una de las tres mejores salas del mundo en cuanto a acústica. La Catedral de San Esteban y los palacios imperiales ponen el decorado perfecto para que suene la ópera.

Foto: Gtres

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Lisboa es fado

Se viaja a la capital de Portugal sabiendo que la melancolía y la nostalgia nos invadirán. Y a pesar de ello, o precisamente por ello, viajamos a Lisboa. Porque tampoco hay nada malo en sentir un poco de “saudade”; no al menos, si se hace en una ciudad tan luminosa como Lisboa y se hace escuchando fado. El fado es el género musical portugués más conocido en el mundo. Es la expresión popular de la frustración y de la tristeza y también de lo cotidiano. Hay que pasear por el barrio de Alfama, visitar el Museo del Fado, subir y bajar por las calles empedradas sin perder de vista el Castelo de San Jorge, ver la ropa tendida en los balcones y contemplar los mosaicos, para sentir el fado desde dentro. Para escucharlo en vivo hay una gran cantidad de casas de fado que podrás visitar.

Foto: Gtres

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Berlín y la música electrónica

La cultura de club tiene su hábitat natural en Berlín. No hay que desestimar la importancia de la música electrónica: no es solo diversión, hubo un tiempo en que ayudó a recuperar la libertad en la antigua Berlín Este. Con la caída del Muro de Berlín, muchos jóvenes comenzaron a celebrar fiestas en los viejos edificios abandonados de la era soviética y los llenaron de sonidos electrónicos. Habían inventado las raves, y desde entonces, Berlín es, junto a Detroit, capital de los sonidos más vanguardistas. Son muchos los que acuden a la capital de Alemania de ruta por los clubs donde suena el mejor techno: desde el mítico Tresor a la señalada por muchos como la mejor discoteca del mundo: "Berghain".

Foto: Gtres

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Londres suena a punk

Londres es una de las ciudades más musicales del mundo; tal vez junto a Nueva York, sea una de las ciudades que más estrellas de la música ha visto en sus calles. En ese contexto, uno de los géneros musicales más característicos de la capital de Gran Bretaña es el punk: crestas, imperdibles, botas, hebillas, tirantes, cadenas y mucho ritmo. Rock sin pretensiones, pura diversión y hedonismo junto a agitación social. Londres vio nacer a los Sex Pistols, The Clash y The Damned, mientras que Nueva York tenía a los Ramones, Dead Kennedy o Blondie. Se viaja a Londres por muchos motivos, y uno de ellos es para gritar ¡God Save the Queen!

Foto: Gtres

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Sevilla y el flamenco

Dice la canción que Sevilla tiene un color especial. Y no solo eso; también una sonoridad muy singular: el flamenco, y en concreto, las sevillanas. El flamenco es un arte que nació de la fusión de distintas culturas que convivieron en Andalucía. Por ello, la capital andaluza es también la capital mundial del flamenco. Para empaparse de pasión flamenca hay que ir hasta el barrio de Triana, donde se cree que en el S. XVIII nació este género de guitarras, castañuelas, cajón y trajes de bailaoras. Hoy es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y se puede escuchar en las peñas flamencas de la ciudad, salas y tablaos.

Foto: Gtres

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Manchester y el britpop

En los años 90, el britpop fue la reacción al grunge. Y si los americanos tuvieron como epicentro la ciudad de Seattle; los británicos se movieron entre Londres y Manchester. Grupos como Blur, Oasis, Suede, o Supergrass reivindicaron una interpretación británica del rock de toda la vida. Manchester llevaba en la escena musical desde antes, con grupos míticos como Joy Division. Oldham Street es el corazón de la escena musical de la ciudad, y para los más fans, es imprescindible llegar ante los vestigios de la que fuera la sala musical más importante de la ciudad, The Haçienda Nightclub.

Foto: Gtres

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París y la chanson française

Si te detienes a escuchar a París, resulta que suena a chanson. La ciudad de la luz ha vivido momentos de revolución y lucha. Libertad, igualdad, fraternidad, y desde la Revolución Francesa hasta mayo del 68 y sus estudiantes en la calle. París tiene una banda sonora muy particular, la de los cantautores de la chanson: Edith Piaf, Serge Gainsbourg, Georges Moustaki o Emile Vaché… Un sonido con cierto toque nostálgico, intelectual y reivindicación de la tradición, ideal para pasear por la capital de Francia.

Foto: Gtres

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Un reloj astronómico en Praga

No hay otro reloj como éste; o al menos así debería ser si creemos lo que dice la leyenda acerca de que los ediles de la ciudad cegaron al maestro relojero para que no lo pudiera reproducir. Decir que los viajeros sienten fascinación por el reloj astronómico de Praga es quedarse cortos. Su belleza lo ha convertido en un icono universal. Ver como marca las horas es un espectáculo imprescindible en la Ciudad Vieja de Praga.

Foto: Gtres

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La hora del té en Londres

Más que un reloj, es un símbolo universal. En realidad el Big Ben es el nombre de la gran campana del reloj del Palacio de Westminster; pero con el paso del tiempo hemos acabado llamando Big Ben a toda la torre. Este es un reloj de cuatro caras, como si lo hubieran hecho para que todo Londres pudiera saber la hora exacta de tomar el té. Se le reconoce una gran precisión gracias a la técnica con la que fue construido. La clave está en un péndulo a prueba del viento. A pesar de ser una de las atracciones turísticas más famosas del mundo, su interior no está abierto a visitantes extranjeros; sí pueden visitarlo las personas con nacionalidad británica con cita previa. Para ello deberán subir 334 escalones de piedra hasta la parte superior del mecanismo.

Foto: Gtres

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Un reloj universal en Berlin

Este reloj en Alexanderplatz se ha convertido en un icono de la ciudad. Se ubica en un lugar de Berlín muy bien comunicado, con estación de tren, autobús y tranvías, así que el reloj "Urania" es muy visitado tantos por los turistas como por los berlineses. El reloj fue construido en 1969, por lo que es un superviviente de la época de la antigua República Democrática Alemana. Este reloj da la hora de todo el mundo, como si fuera una metáfora del aislamiento que vivió en la época socialista.

Foto: Gtres

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Un reloj para empezar el año

Los relojes suelen estar vinculados con rituales especiales y este es un buen ejemplo: es el reloj que nos da la entrada del Año Nuevo en Madrid. Fue inaugurado en 1866 por la reina Isabel II, así que lleva siglo y medio dando la hora. En realidad se llama Reloj de Gobernación, pero es tan popular que en España todos lo conocen como el reloj de La Puerta del Sol. El reloj fue obra del relojero español afincado en Londres, José Rodríguez Losada, que lo donó al Ayuntamiento de Madrid.

Foto: CC

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Un reloj en la ciudad que nunca duerme

Nueva York es la ciudad que nunca duerme: uno de sus símbolos es la Quinta Avenida, la arteria principal de Manhattan que divide la ciudad en dos partes. Está considerada una de las avenidas más caras del mundo. Alberga rascacielos como el famoso Empire State Building, la Catedral de San Patricio, museos como el Guggenhein, la tienda Apple y sí, también un reloj en el número 200 que está inscrito en el Registro Nacional de Lugares Históricos desde el 18 de abril de 1985. 

Foto: Gtres

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El tiempo es oro en Zurich

Dicen que el tiempo es oro, y, tal vez, el mejor lugar para comprobarlo, aunque sea en su sentido literal, sea Zúrich, la principal ciudad de la Confederación Suiza. En esta ciudad destacan los relojes tanto como los bancos. Es la sede de marcas de prestigio como Rolex, por ejemplo. Además, la Iglesia de San Pedro de Zúrich, a parte de ser la más antigua de la ciudad, cuenta con el mayor reloj de Europa de casi 9 metros de diámetro. El Museo Beyer está especializado en relojería, y hará la delicia de cualquier aficionado a los relojes.

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Un reloj para dioses en Atenas

La Torre de los Vientos está en el centro de Atenas. A esta torre de 12 metros de altura y casi 8 metros de diámetro, también se la conoce como El Reloj de Andrónico, y, efectivamente, nos encontramos ante un asombroso reloj de agua que fue proyectado en el siglo I a.C. Debió ser todo un acontecimiento de la época, porque, por sus dimensiones, se puede contemplar desde diferentes lugares del Ágora romana de Atenas.

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Marrakech, Marruecos

La “ciudad roja”, llamada así por el color de sus edificaciones, sobre todo con la luz del atardecer, es una de las ciudades imperiales de Marruecos. A pesar de que Rabat es la capital del país, Marrakech se ha convertido en una urbe moderna y densamente poblada. A pesar de ellos, al pasear por su Medina o al ver un crepúsculo sobre la plaza de Yamaa el Fna, uno se transporta a un tiempo mágico. La sonoridad del lugar, la hospitalidad tradicional marroquí, la artesanía y la bella arquitectura siguen siendo argumentos para visitar la ciudad.

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Estambul, Turquía

Primero fue Bizancio, luego Constantinopla y ahora Estambul. La ciudad es un histórico cruce de culturas: Estambul fue capital de cuatro imperios. Tal vez por ello, y por su ubicación en el Bósforo, se considera una de las ciudades más bellas del mundo. Estambul es dos mundos a la vez: el de ayer y el de hoy, unidos por el Puente de Gálata. Una visita a la ciudad nos llevará a conocer tesoros como la Mezquita Azul, Santa Sofía, o la suntuosidad del Palacio de Topkapi. Todo ello sin olvidar curiosear por las miles de tiendas del Gran Bazar.

Foto: Gtres

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Praga, República Checa

Esta ciudad es un clásico de Europa. A la vez en ella se encuentra el ambiente bohemio de una ciudad moderna y el mágico de un cuento de hadas. Praga es perfecta para una escapada de fin de semana en pareja o con amigos; pero también un lugar idóneo para pasar unas vacaciones largas. Este es un destino en el que no te vas a quedar nunca sin hora, porque tiene el famoso reloj astronómico, toda una maravilla tanto artística como tecnológica, justo en el corazón histórico de la capital checa. Un plan imprescindible es pasear por las callejuelas de Staré Mesto, la Ciudad vieja y cruzar en el atardecer el Puente Carlos con sus treinta estatuas que parecen vigilar a los artistas, músicos y paseantes.

Foto: Gtres

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Barcelona, España

La ciudad del Mediterráneo da la bienvenida a viajeros de todo el mundo que llegan hechizados por las formas sorprendentes de la arquitectura de Gaudí, por las calles animadas como las Ramblas, los museos variados, las tendencias más urbanitas, exposiciones, bares y restaurantes a la última. Barcelona es una ciudad cosmopolita pero aún se puede pasear como si se tratara de un pueblo, con la personalidad diferente de cada uno de sus barrios. La Sagrada Familia, el ambiente popular del Mercado de la Boquería, el Gótic, el Raval, el ambiente cultural de Gràcia, son sólo algunos imprescindibles.

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Roma, Italia

La ciudad eterna es una lección de Historia para cualquier viajero. Además, ¿quién no ha sentido la necesidad de viajar a Roma después de ver alguna película clásica de Fellini? ¿O quién no ha querido recorrer la ciudad en Vespa como en Vacaciones en Roma? Hay tanto que hacer en Roma: ir hasta el centro del Imperio Romano, ver el Coliseo y todas las ruinas arqueológicas, el Panteón, cruzar El puente Sant'Angelo, Plaza España, dejarse maravillar con las obras de arte de los Museos del Vaticano. La Basílica de San Pedro del Vaticano, además, es la atracción turística más popular de todas en Europa.

Foto: Gtres

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París, Francia

Podría ocupar la primera posición entra las ciudades más populares del mundo; pero esta vez, París, se ha quedado en la tercera posición. La ciudad de la luz, del amor, la ciudad de la literatura, está llena de atracciones suficientes para una vida. Es la única ciudad que tiene dos lugares entre los diez de mayor interés turístico de Europa: la Torre Eiffel y Notre Dame. Pero, ¿qué más? Toda una clase de arte en el Museo del Louvre, callejear por sus barrios como Marais o el Barrio latino, disfrutar de la gastronomía en algunos de sus bistro, pasear por la rivera del Sena o visitar el mundo de Amélie Poulain, ¡París no se acaba nunca!

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Londres, Gran Bretaña

Aunque circulen por la izquierda y midan las distancias en millas y yardas, Londres es la más popular de las ciudades del mundo. Historia y carácter, monumentos que son verdaderos iconos como el Big Ben o los mismísimos taxis tradicionales son ingredientes para una escapada perfecta. Hay de todo para todos: el arte de la Tate Modern, las tendencias de moda de más rabiosa actualidad por sus calles, los mercadillos como el de Camden, los diferentes parques por donde caminar. Sube a la London Eye, Londres solo se puede abarcar desde las alturas.

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Óbidos, Portugal

La decimonovena Ciudad de la Literatura de la UNESCO está en Portugal. A tan solo 70 kilómetros de Lisboa se encuentra esta joya arquitectónica, famosa por su muralla medieval. Pero también es una joya literaria, pues aquí hasta las iglesias albergan libros. Es el caso de la Iglesia de Santiago, una de las librerías más populares del país. Jose Pinho consiguió preservar esta joya arquitectónica convirtiéndola en una librería con más de 40.000 libros. A partir de ésta, nuevas librerías se crearon en espacios sorprendentes, como en el mercado o en una bodega.

Foto: Gtres

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Barcelona, España

Barcelona es la decimoséptima ciudad UNESCO de literatura. Se le reconoce la distinción por ser el hogar de dos lenguas, el español y el catalán, tener cuatro festivales literarios y una fuerte historia editorial que se remonta a la época medieval. Los mejores escritores latinoamericanos pasaron por la ciudad. Es paisaje de numerosas obras literarias contemporáneas como La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza, o más recientemente, La sombra del viento,de  Carlos Ruiz Zafón y La Catedral del Mar, de Ildefonso Falcones. Es sede de importantes editoriales, cuenta con más de 122 librerías y una amplia red de bibliotecas públicas. Por si fuera poco, cada 23 de abril celebra Sant Jordi y el Día Internacional del Libro.

Foto: Gtres

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Granada, España

Granada se convirtió en una nueva Ciudad de la Literatura en diciembre de 2014. La ciudad ha sido inspiración literaria desde tiempos del al-Andalus. Parece que la poesía se encuentra a gusto con la Alhambra como telón de fondo. Federico García Lorca dejó su legado en forma de versos. La ciudad tiene un ambiente universitario muy animado y suele haber eventos literarios y culturales durante todo el año.

Foto: CC

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Norwich, Inglaterra

Julian de Norwich es la autora del el primer libro en inglés escrito por una mujer en 1395. Parece justo, pues, que fuera nombrada la sexta Ciudad Literaria de la UNESCO. Desde aquellos años, Norwich ha vivido al ritmo de las novedades literarias. A la ciudad no le faltan librerías para ello; por ejemplo, The Book Hive fue inaugurada en 2009 y es una de las mejores librerías independientes de Gran Bretaña. Es la primera ciudad-refugio del Reino Unido para escritores amenazados desde 2007 y fue miembro fundador de la Red Internacional de Ciudades de Refugio (ICORN).

Foto: Gtres

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Dublín, Irlanda

No podía faltar Dublín en esta lista. Si hasta tienen un día dedicado a un libro: es por el Ulises de James Joyce que en la ciudad se celebra el Bloomsday cada 16 junio. Ese día es normal ver a gente caracterizada como en la época que se refleja en la famosa novela. La lista de escritores famosos es impresioannte: Oscar Wilde, Bram Stoker, James Joyce, WB Yeats, Samuel Beckett, Jonathan Swift. Tienen nada más y nada menos que cuatro autores Premio Nobel: George Bernard Shaw, WB Yeats, Samuel Beckett y Seamus Heaney. Y por si todo esto fuera poco, en Dublín, la literatura sabe a pintas, y un pub puede ser el mejor lugar del mundo para encontrar la inspiración. Muchos escritores, por lo menos, la encontraron.

Foto: Gtres

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Edimburgo, Escocia

Edimburgo fue la primera Ciudad de la Literatura de la UNESCO en 2004. Una ciudad que siempre fue una potencia literaria y que tiene una nómina de escritores de la que se enorgullecen con autores como Walter Scott o Robert Louis Stevenson. Por sus antiguos cafés, escribió JK Rowling las primeras páginas de su famosa serie de Harry Potter. El Festival Internacional del Libro de Edimburgo es el mayor del mundo, se celebra cada agosto y dura casi dos semanas, tiempo suficiente para que pasen por allí más de 800 escritores. Pasear por sus calles es un placer para los amantes de libros, donde encontrarán más de 50 librerías y toda la inspiración literaria posible.

Foto: Wave App

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Wave App

Lo mejor de la geolocalización tal vez sea que no tengas que estar dando explicaciones a cada momento. Es tu viaje, quieres desconectar, y no que desde casa te llamen cada dos por tres para saber cómo estás y por dónde vas. Esta aplicación es perfecta porque tu familia sabrá, cuando quiera y en cualquier momento, cómo avanza tu viaje por carretera. ¿Genial, verdad? Tú solo limítate a disfrutar conduciendo. Disponible para iOS y Android.

Sharunas Jurevic / Flickr

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Parque del palacio de Uzutrakis, Trakai, Lituania

Y una vez en Trakai, otra parada muy recomendable es el parque del palacio Uzutrakis, uno de los parques más grandes y bellos de Lituania.  El palacio, de estilo renacentista, fue construido en el Siglo XIX.

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Parque Nacional de Kursiu Nerija, Lituania

Para aprovechar bien el viaje hay que ir a Lituania en verano cuando los días son larguísimos y las noches muy cortas. Aunque cada época del año tiene lo suyo: con el deshielo de los ríos, la primavera es perfecta para el rafting; en otoño, los bosques están maravillosos y en invierno se debe ir preparado para contemplar paisajes de postal y decidido a pisar nieve.

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Lituania, centro de Europa

Lituania es pequeña pero no minúscula. Su superficie dobla la de Cataluña y se queda corta en referencia a Andalucía. Tiene poco más de tres millones de habitantes. Aunque suene extraño, el centro geográfico de Europa se halla en este país Báltico, exactamente a 26 kilómetros al norte de Vilnius. Un mojón señala el punto exacto.

Vytautas Mildažis

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Druskininkai

Pero si cuando estáis de viaje queréis hacer un receso y daros un baño termal, los de Lituania no tienen parangón. Hay que ir a Druskininkai, el balneario está situado junto al lago Druskonis, rodeado de bosques, en un paraje precioso.

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Vilna

La capital lituana conserva un casco antiguo y bellos edificios barrocos que compagina a la perfección con una arquitectura moderna y buenas propuestas de ocio. Tiene un centro barroco precioso con numerosos y tentadores bares y restaurantes, así como talleres de artistas. Hay que perderse por sus callejuelas y meterse en sus patios interiores.

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Kaunas

Seguro que te suena más por el baloncesto que por su interés cultural. Kaunas, donde juega el Zalgiris, es la segunda ciudad del país una urbe universitaria y animada. En ella hay que visitar la Ciudad Vieja, el castillo y el monasterio de Pazaislis de estilo barroco.

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Curlandia, Palanga y Klaipeda

Otras ciudades que hay que visitar son Klaipeda y Palanga, ambas en la costa, con un pasado hanseático y raíces alemanas y unos centros históricos muy atractivos. La costa lituana está formada por playas inmensas. Las mejores se hallan cerca de Klaipeda, en el estrecha franja de arena que forma el itsmo de Curlandia.

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Colina de las Cruces

Para curiosidad, la Colina de las Cruces. Se trata de un monte donde, desde el siglo XIX, la población ha ido colocando cruces como ofrenda o para pedir algún favor. Sobrevivió a la época soviética y se calcula que, a día de hoy, hay más de 50.000 cruces en el lugar.   

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La Ruta del Ámbar

Seguro que cuando vuelves te llevas de recuerdo alguna joya u objeto de ámbar. Para saber su origen, cómo se extrae, la historia y todos los detalles de esta piedra preciosa puedes apuntarte a la Ruta del Ámbar que recorre gran parte del país y muestra los lugares más interesantes.

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Trakai

Y terminamos en Trakai, el lugar al que todo aquel que visita Lituania acaba yendo. Un gran lago en cuyo centro se encuentra una isla y un castillo medieval que actualmente alberga conciertos y exposiciones.