Islas

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MALDIVAS

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MALDIVAS: Un edén de coral en el Índico

Las islas de este archipiélago asiático encarnan el viaje soñado en busca de playas de arena blanca y arrecifes coralinos rebosantes de vida. Un destino de calma y maravillas submarinas donde encontrar algunos de los fondos más ricos y bellos del mundo. Las Maldivas están formadas por 24 atolones, cada uno con decenas de islas esparcidas en aguas del Océano, en la ruta histórica que unía Africa y China, formando un destino que condensa tradiciones y una espléndida oferta viajera. Malé es la capital y ciudad más habitada. Su centro está dominado por la cúpula dorada de su gran Mezquita, un monumento situado cerca del puerto y del animado mercado de pescado.

 

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Madeira sin Ronaldo

Ya aterrizar en su capital es todo un espectáculo. Madeira parece un edén flotante en medio del Atlántico. Su clima bondadoso, la vegetación, la cantidad de senderos -conocidos como levadas-, sus aldeas de pescadores y los miradores repartidos a lo largo y ancho la han encumbrado a mejor isla del mundo como destino turístico por siete años consecutivos.

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Sarakiniko. Isla de Milo. Grecia

El que carezca de arena no es un impedimento cuando de lo que se está hablando es de una playa lunar. Este verdadero tesoro en el norte de la isla de Milo, en el archipiélago de las Cícladas, debe su fama mundial a las formas de sus rocas de toba volcánica blanca, formada por la acumulación de ceniza erosionada durante siglos. Sin duda, una de las playas más 'instagrameables' del Mediterráneo. 

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Stintino y playa Pelosa (Cerdeña)

Caminas por las pasarelas de madera que salvan las dunas y en cuanto tocas la arena te preguntas si es que de repente resulta que has dado un salto en el espacio y te has plantado en el Caribe. La arena blanca y el turquesa del mar son de postal tropical, pero esto es mejor, es el Mediterráneo. Aquí el agua es cálida, pero refresca y al estar ubicada en el golfo de Asinara no hay olas. La torre defensiva originaria de 1578 propia de la costa sarda tampoco es caribeña.

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La Laguna Azul (Malta)

A la vista están las razones por las que es la más admirada de la isla de Comino. Y eso que la pequeña entre Malta y Gozo  está bien surtida de playas. Este es el azul con el que se pintan los sueños. Antaño a esta isla sólo llegaban piratas, pero ahora es una de las excursiones más populares entre quienes viajan a Malta. Aún así, vale la pena pasar un día a remojo en estas aguas calmas ideales para hacer esnórquel.

 

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Playa de Palombaggia (Córcega)

Por los frondosos pinos que la abrazan y por el agua turquesa podría pasar por una playa de la Costa Brava, pero sus dimensiones y el acento francés común en el lugar la delatan. Basta darle un vistazo para comprender por qué los franceses llaman a Córcega la île de la beauté (isla de la belleza). Con sus rocas graníticas, su arena blanca y sus aguas transparentes, lo extraño es que Napoléon Bonaparte se animase a dejar la isla donde nació para conquistar el mundo.

 

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Dubrovnik

Este viaje por mar empieza en uno de los puertos más antiguos y emblemáticos del Adriático, el de Stara Luka, que desde hace siglos custodia las murallas de la inexpugnable, impresionante y altiva Dubrovnik. Una soberbia muralla rodea la antigua Ragusa. El recorrido por el paseo de lizas ofrece vistas excepcionales. 

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Plaza Luza

Durante los siglos XV y XVI Dubrovnik –antigua República de Ragusa– plantaba cara a la todopoderosa República de Venecia y competía con ella por el control marítimo en la zona. La Placa, la avenida que cruza el centro de Dubrovnik, desemboca frente al palacio Sponza y la iglesia de San Blas (en la fotografía, al fondo y a la derecha, respectivamente). 

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Korcula

La ciudad de Korcula es un entramado de calles empedradas y en cuesta. Korcula deslumbra de puertas afuera, pero sus interiores también guardan detalles que dejan boquiabierto.

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Isla de Hvar

Un caserón del siglo XVIII se erige en un extremo de la recoleta playa de Dubovica, a solo 8 km del puerto de Hvar. Se pronuncia "juár" y la isla no es de ningún modo un lugar exclusivo. Más allá de los bares chill out, los cócteles de diseño y los barcos recreativos, se trata de una isla tranquila y rural.

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Parque Nacional Krka

Bilušića, Brljan, Manojlovac, Rošnjak, Miljacka, Roški y Skradinski son los nombres de las siete cascadas por las que el río Krka va saltando desde su nacimiento cerca de Knin hasta alcanzar el mar a la altura de Sibenik. A lo largo de su recorrido, el Krka forma también cañones angostos, cuevas y lagos de aguas calmas, como el Brljansko o el de Visovac. El parque cuenta con una red de senderos y caminos para bicicletas, así como barcas que navegan por los lagos; también puede visitarse la cueva de Ozidana, que ofrece la oportunidad de descubrir la composición kárstica del parque. 

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Isla de Brac

Es una de las 50 islas habitadas de Croacia. Detrás de la playa del Cuerno de Oro se alza el monte Vidova Gora (778 m), el techo de las islas del Adriático. Aseguran los isleños que los corderos de Brac son los mejores del Mar Adriático y de ellos lo aprovechan todo: la carne, la leche y también las vísceras, con las que elaboran el tradicional vitalac.

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Split

Las ruinas del Palacio de Diocleciano (siglos III y IV d.C.) se han integrado en la ciudad actual como plazoletas y espacios repletos de encanto. Lejos de ser un enclave arqueológico, el Palacio de Diocleciano constituye ahora el hogar de unas 3500 personas. 

Foto: Gtres

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Catedral de San Duje, en Split

La Puerta Sur del Palacio de Diocleciano, a la que llegamos a través de las antiguas bodegas subterráneas, nos devuelve a la Riva, el moderno paseo marítimo de Split.

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Costa de Zadar

Después de un fondeo a medio camino para nadar, hacer un poco de snorkel y picar algunos quesos adquiridos en el mercado, la puesta de sol nos sorprende llegando a las hermosas islas de Zadar. Nuestro viaje marinero toca su fin en el puerto de Zadar, la antigua Diodora bizantina que los venecianos rebautizaron como Zara.

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El archipiélago de Zadar

Con 140 islas, la mayoría deshabitadas, alberga el Parque Nacional de las islas Kornati y el Parque Natural de Telascica (en la fotografía).

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Submarinismo en las Islas Kornati

Sus fondos son uno de los mejores puntos en el Adriático para realizar inmersiones por su gran biodiversidad marina. Se han contado hasta 353 variedades de algas, 61 tipos de coral, 177 de moluscos y 185 especies de peces. Además, es hábitat permanente de delfines y tortugas marinas.

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Islas Lofoten, Noruega

Viajar a estas islas noruegas es hacerlo a un paraíso para los amantes del freeride. Ubicadas al norte del círculo polar Ártico, desde sus montañas nevadas se avistan unas playas donde se practica también otro deporte de aventura: el surf.

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Dragos canarios

En Las Tricias (municipio de Garafía) se da la mayor concentración de dragos centenarios de la isla de La Palma.

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La Casa Salazar

Construida en el siglo XVII en Santa Cruz de La Palma, es un magnífico ejemplo de la arquitectura canaria. El basalto o la toba volcánica forman la estructura del edificio, cuyas ventanas, galerías y artesonados se embellecen con tea, la médula del tronco del pino canario. La casa perteneció a Ventura de Salazar, regidor del Concejo Palmero. Hoy acoge el centro cultural de la isla.

Aci

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La Palma, Reserva de la Biosfera

En la exuberante área natural de Los Tilos, las rutas discurren siguiendo el cauce del agua, entre tilos, laureles y grandes helechos. Toda la isla está declarada Reserva de la Biosfera.

 

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Tajinaste

Esta planta endémica y amenazada de Canarias crece por encima de las nubes que crean los alisios. Tarda entre 3 y 5 años en florecer y muere tras dar fruto.

 

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Prois de Candelaria - La Palma

Este es uno de los lugares predilectos de veraneo para los aldeanos de Tijarafe. Las puestas de sol en la cala resultan espectaculares.

 

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Caldera de Taburiente - La Palma

Su profundidad oscila entre 1500 y 1800 metros. El peso de la lava abrió el cauce por donde hoy mana el único río permanente de las Canarias.

 

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Catedral de Palermo

Fundada en el siglo XII, exhibe rasgos bizantinos y normandos, y un pórtico gótico catalán, añadido en el siglo XV.

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Museo de las Marionetas de Palermo

La Opera dei Pupi, teatro de marionetas, se popularizó en Sicilia a inicios del siglo XIX. Los titiriteros contaban historias basadas en la literatura caballeresca medieval, los poemas del Renacimiento y la vida de santos y bandidos famosos. El Museo Internacional de la Marioneta (Piazza Antonio Pasqualino, 5) recopila la historia de este oficio. 

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Iglesia de la Martorana

Es el otro nombre por el que es conocida la iglesia de Santa Maria dell'Ammiraglio. De origen normando, el interior está decorada con mosaicos bizantinos.

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Teatro Massimo de Palermo

Icono de la vida cultural siciliana, fue inaugurado en 1897. Preside son su fachada clásica la plaza Giuseppe Verdi.

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Fontana della Vergogna en Palermo

La Fuente Pretoria, apodada la fuente de las vergüenzas (siglo XVI), denominada así por sus esculturas desnudas, se alza en el centro de la Plaza del Ayuntamiento.

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El mercado Ballaró de Palermo

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El típico dulce cannolo siciliano

Fototeca 9x12

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Mondello

A 10 km de Palermo, este pueblo marinero se encaja entre los montes Gallo y Peregrino. Tienen fama las tabernas de pescado de su puerto.

Sebas Iturralde

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Naveta des Tudons Menorca

Una visita a estas construcciones únicas constituye una experiencia telúrica que nos conecta con lo más primitivo de Menorca.

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Faro de Creac'h, Isla de Ouessant (Francia)

«El Guardián del Mar» en el Finisterre francés es uno de los más potentes del mundo. Se halla situado en el archipiélago de las Iles du Ponant y forma parte del Parque Natural Regional de Armórica. Se encendió por primera vez en 1863 y desde 1988 alberga el Museo de Faros y Balizas, ideal para conocer todos los secretos de la fascinante señalización marítima.

Philippe Bacchet

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Bora Bora

Es la isla más icónica de la Sociedad. Está rodeada por una barrera coralina con islotes bajos (motus)
que encierran una laguna de aguas turquesas.

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Laguna de Moorea - Tahiti

La isla de Moorea tiene forma de triángulo equilátero apuntando hacia el sur. El lado norte está cortado por dos bahías, la de Opunohu y la de Cook, que antiguamente delimitaban el cráter de un volcán.

Lys Moya-Angeler

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Isla de Moorea

Una pista panorámica asciende hasta alcanzar el Belvedere, un magnífico mirador desde el que se contemplan la bahía de Cook y la de Opunohu. 

 

Peja / Fotolia

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Velero en Bora Bora

Los viajes en velero por las islas de la Sociedad son un lujo cada vez más al alcance de la mano, aunque solo sea por un día. En la imagen se distingue el monte Pahia (619 m) se eleva tras la villa de Vaitape, en la costa oeste. Es la segunda altitud de la isla después del monte Otemanu, de 727 m.

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Islas Huahine

Antes de la llegada de misioneros y balleneros europeos, Maeva era un destacado centro político y religioso. Se localiza a solo 40 minutos en avión de la isla de Tahití.

 

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Cascada en Raiatea

La isla Raiatea alberga una frondosa selva con fuentes de agua y cascadas.

 

Hamish Stubbs

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Lagunas polinesias

Entre la arena y el arrecife donde rompen las olas se forma una inmensa piscina natural donde nadan pequeños tiburones y rayas. 

 

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Laguna de Bora Bora

La poca profundidad de las lagunas permite nadar entre peces de coral, pequeños tiburones y rayas.

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Arrecifes de coral

La gran visibilidad del agua hace posible observar corales con solo equiparse de gafas, tubo y aletas. También se organizan inmersiones en aguas profundas.

 

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Fuerteventura, un paraíso playero de las Canarias

Para los que no renuncian a un buen baño y a disfrutar todavía de días de playa y sol, Fuerteventura se convierte en una de las mejores opciones. Su ubicación en las Islas Canarias, la hace inmune a esas bajadas bruscas del termómetro con las que nos puede sorprender el otoño en la península. No te pierdas aquí todo lo que ver en el paraíso playero de Fuerteventura.

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Menorca y el otoño balear

Las bellas calas, la naturaleza y el romanticismo de sus faros hacen de este edén mediterráneo un destino ideal para una escapada otoñal. El clima templado y la menor afluencia de turistas, hacen que sea una delicia disfrutar de Menorca, de una puesta de sol en Faro de Cavallería, o de los yacimientos con vestigios de la cultura Talayótica o del patrimonio histórico de Mahón y Ciutadella. Aquí os contamos todas las claves para disfrutar de Menorca.

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Svaneke, Bornholm Island, Dinamarca

En el extremo más oriental de Dinamarca, en el mar Báltico, se halla este apacible pueblo cuyo puerto es una auténtica delicia con pequeñas casas de paredes amarillas y techos rojos que flanquean callejones estrechos y empedrados. La ciudad es también un importante centro de artesanía que tiene en el vidrio soplado y cerámica sus especialidades, además de algunas fábricas de dulces y una de cerveza en miniatura. 

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Cala Figuera, Mallorca, España

Tan pequeño como bello, este pequeño puerto se halla en el municipio de Santanyí en el sur de Mallorca. Las aguas profundas de esta cala protegida por altas paredes rocosas son el lugar ideal para guarecer las embarcaciones que vadean en ella. En un extremo se hallan una torre de defensa, la Torre d’en Beu, recientemente restaurada, y un faro. 

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Marina Corricella, Procidia, Italia

Enclave único por su patrimonio cultural que se remonta al siglo XVII, el colorido pueblo de pescadores de Marina Corricella es uno de los asentamientos más antiguos de la isla. Gracias a sus agradables temperaturas incluso en invierno, es un destino perfecto para disfrutar de la gastronomía marinera y de gran tranquilidad pues tanto el puerto como el centro de la villa están vetados al tráfico.

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Hamnoy, islas Lofoten, Noruega

Las cases coloreadas de los pescadores rodean el pequeño puerto situado muy cerca de la población de Moskenesoy. El pescado secándose al sol, las redes alineadas al lado de las barcas que se mecen al ritmo de las olas forman un paisaje de postal inolvidable. Una de las actividades más  frecuentes en este rincón de Noruega es alquilar una de esas barcas para adentrase en el frío mar y compartir con los pescadores un emocionante día de pesca.

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Pomena, Isla de Mljet, Croacia

Con apenas cincuenta habitantes este pueblo situado en el extremo oeste de la isla sorprende por su delicada belleza. Su puerto resguardado en el interior de la bahía tiene además como bastión la isla de Pomestak que se halla en la entrada y es un destino de playa maravilloso.