Playas

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 Praia da Falesia

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Playa de Falesia: el acantilado multicolor

Una estrecha lengua de mar abierta al atlántico, entre un mar turquesa y un largo acantilado con matices que van desde el gris al rojo, así es esta playa a sólo diez kilómetros de Albufeira. La gama cromática queda rota en temporada alta, cuando las toallas y los paraguas traen el resto de colores. Y es que la arena fina y la suave entrada al mar hacen de esta otra de las opciones familiares para pasar un día playero en el Algarve. Para los bañistas más gastro, sobre estos acantilados están algunos de los hoteles y restaurantes más interesantes de la zona, como el Pine Cliffs Resort y su restaurante Maré o el Alquimia, en punta y punta de la playa, pero dos imprescindibles de la gastronomía portugesa contemporánea.

 
playa de Albandeira

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playa de Albandeira: fotogenia lejos de las masas

Esta playa es un bello bocado pegado al típico acantilado ‘made in Algarve’. En realidad, son dos calas pequeñas comunicadas por una grieta en las rocas. En cualquier otro lugar, el arco en el que acaba el acantilado que abraza el arenal sería motivo para que los bañistas se plantaran en fila india, pero no ocurre así, porque, en parte, la poca superficie de arena, la estrecha carretera y la falta de servicios alejan el turismo de masa. Para ver el arco hay que llegar con marea baja, que es cuando el túnel que comunica las dos playas se hace transitable.

Pria do Castelo en Algarve

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Playa de Castelo: la perfección playera

Hay que pensar en los acantilados del Algarve como en una cortina que crea intimidad playera; por ejemplo, en esta playa en la que gracias a ellos, no se ven los desarrollos urbanísticos de alrededor. Son las paredes rocosas las que concentran las miradas. Sobre todo, la formación del extremo de la playa, con la forma de almena de un gran castillo marino y que, claro, da nombre al arenal. La erosión ha abierto pequeñas calas en el promontorio que funcionan al modo de playas privadas para los bañistas más madrugadores.

2Playa de Penarronda Castropol

Foto: Alfonso Suárez

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Playas con vistas a la montaña

Los Oscos forman parte de la Reserva de la Biosfera del Río Eo, Oscos y Terras de Burón, la única de las siete reservas asturianas que tiene parte de su territorio junto a la costa. Por eso aquello de mar o montaña para las vacaciones aquí se convierte en una suma y no en una disyuntiva. ¿Por qué conformarse con sólo una cosa si se puede tener todo? Oscos- Eo se encuentra a sólo 35 minutos de algunas de las mejores playas de Asturias entre las que destacan los arenales espectaculares de Penarronda y de Arnao, en Castropol o el de Mexota en Tapia de Casariego.

 

Zahara de los Atunes tiene una de las mejores playas de Cádiz. Foto: iStock

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Playa de Zahara de los Atunes, la joya de la costa de Cádiz

Zahara de los Atunes es la joya gaditana o el paradigma de la Costa de la Luz. De hecho, si solo se tuvieran unas pocas horas para conocer las playas de Cádiz, ésta zona sería imprescindible. Son kilómetros de hermosas playas de arena clara y fina que van desde el mismo pueblo hasta el Cabo de Gracia. Conforme más al sur, dejando Barbate hacia Tarifa, la playa se va haciendo más salvaje. Desde playa del Carmen, accesible y llena de servicios hasta Playa del Cañuelo, la más pequeña y virgen de todas, un universo playero maravilloso.

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Playa de Camarón, el secreto de Chipiona

Esta playa de simpático nombre ocupa un bello paisaje de dunas y vegetación declarado como zona protegida, así que el acceso se hace a través de plataformas de madera: protegen a la vez que quedan muy vistosas para los selfies playeros. No hay que salir corriendo si ve a algún que otro camaleón andar lento sobre la ardiente arena; en todo caso, esta es su casa. Y de hecho, hay hasta un centro de interpretación camaleónico cerca de la entrada a la playa. Otra curiosidad: al bajar la marea, quedan al descubierto los corrales de pesca del camarón… de ahí el nombre de la playa.

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Playa de Regla (para cosmopolitas en chanclas)

Se ve tan familiar y concurrida, con sus chiringuitos a pies de paseo y las tumbonas y parasoles que resulta difícil imaginar que esta playa, en realidad, guarda algunos secretos. A finales del S. XIX, la playa de Regla, en Chipiona, fue escogida por sus aguas curativas para fundar el Primer Sanatorio Marítimo de España, el Sanatorio de Santa Clara, en el año de 1897 donde se trataron numerosos tuberculosos. No fue cosa de milagro, si no de yodo, que parece ser que se encuentra en altas dosis en el mar. Pero es que, además, hay cerca un faro histórico que se remonta a eso del año 140 a. C. Eso sin contar con la evidente presencia del  Monasterio de Nuestra Señora de Regla. Vaya toda una lección de historia. La temporada playera alarga hasta la festividad de la Virgen de Regla, el día 8 de septiembre, cuando la playa se llena de ambiente festivo.

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La Fontanilla (para foodies con arena)

El gran atractivo de Conil de la Frontera son sus playas, y es que tiene cerca de 14 kilómetros de arena fina bañada por el Atlántico. La de Fontanilla es la más famosa y concurrida por sus aguas calmas, ideales para familias con peques, y por su entorno natural. Pero resulta que foodies de todo el mundo, sobre todo durante la temporada de la almadraba del atún rojo, le tienen el ojo puesto a este lugar. Sin ir muy lejos de la arena, se encuentran dos clásicos: el Restaurante La Fontanilla y el restaurante Francisco La Fontanilla. En el municipio hay muchos otros restaurantes para disfrutar del atún, los pescados y arroces.

Playa del Faro de Trafalgar. Foto: iStock

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Playa del Faro de Trafalgar, la más salvaje de Cádiz

Las playas de Barbate son un clásico del verano gaditano. Una de ellas es la playa del faro de Trafalgar, que parece recién salida de un anuncio playero perfecto. Eso sí, conforme se accede por la pasarelas de madera que protegen el entorno, se ve un cartel:  “Zona Peligrosa: prohibido el Baño”. Así es, será una belleza, pero hay que ir con cuidado, donde sus bajíos y arrecifes pueden provocar remolinos y turbulencias. Frente a estas peligrosas costas se libró en 1805 la famosa batalla naval que enfrentó al almirante inglés Nelson contra una coalición de barcos franceses y españoles, en 1805. Basta ir a Londres para recordar quién ganó la batalla.

Playa de Valdevaqueros,, una de las más bonitas de Cádiz.Foto: iStock

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Playa de Valdevaqueros, donde quedarse tumbado no es una opción

Si se quiere experimentar con el ambiente surf de Tarifa, esta es la playa perfecta. De hecho es fácil encontrarla: decenas de cometas ponen color al azul del cielo como si fueran el haz de luz de un faro. La Playa de Valdevaqueros se ha convertido en la Meca del windsurf y el kitesurf de Cádiz y hasta ella llega un ingente ejército de deportistas atraídos por las olas, el viento y el entorno semisalvaje. Por supuesto, le dan un toque de frescura a la playa difícil de encontrar en otras playas de Andalucía. Hay conciertos, barbacoas, mojitos y, por supuesto, muchas velas. Además, como la de Bolonia, también tiene su propia duna en Punta Paloma (Parque Natural Del Estrecho).

Playa de Bolonia en Cádiz. Foto: iStock

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Playa de Bolonia y la duna por excelencia de Cádiz

En la playa de Bolonia, se mire donde se mire, su gran duna domina el paisaje. Y es que el Monumento Natural de La Duna de Bolonia es todo un espectáculo natural de más de 30 metros de altura y 200 de ancho que domina el sistema dunar al que pertenece. La arena remonta hasta impactar con un bosque de pinos, en un contraste mágico de ocre y verdes. A los bañistas que suben en procesión, les tienta bajar haciendo la croqueta cuesta abajo. Aguada un mar turquesa en el que luego quitarse la arena, siempre y cuando no sople el viento de levante.

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Playa de La Caleta, la playa urbana por excelencia

Hablar de La Caleta no es hablar de una playa, si no de la intimidad de una ciudad. Se podría decir que esta postal típica de Cádiz funciona a modo de un microcosmos que la representa a pequeña escala. A parte de la fama mediática por ser la playa en la que se bañó Halle Berry en Muere otro día, de la serie James Bond, La Caleta es una playa de carácter familiar que ha atraído desde siempre a artistas y bohemios como Isaac Albéniz, Paco Alba, o Fernando Quiñones, el poeta más querido de Cádiz.

Gtres

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Maspalomas (San Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria)

Este desierto domesticado de algo más de cuatro kilómetros cuadrados es uno de los emblemas de Gran Canaria. La Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas tiene como premio el azul del mar. Por el clima no hay que preocuparse, que por algo esto es el archipiélago canario. Maspalomas es como un universo playero donde todos los bañistas encontrarán su rincón favorito. Alrededor del kiosco nº 4 está la zona nudista y en el nº 7 ondea orgullosa la bandera del arcoíris.

Foto: Getty images | Westend61

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Playa de Benagil (Portugal)

Esta es la playa a la que todos sueñan con ir. No tanto por el arenal en sí, sino por una de las cuevas formadas en los espectaculares acantilados que lo rodean. Sin ellos, sería una playa normal. Estos acantilados de Benagil, en la costa del Algarve, guardan un tesoro en forma de una gruta circular a la que solo se llega a nado, remando en kayak o con alguna de las excursiones organizadas. Se trata del Algar de Benagil, una breve playa cubierta por una cúpula natural que sería el escenario ideal para un remake de Los Goonies

Foto: Age fotostock

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Playa de Mónsul (Almeria)

Cada playa tiene su gracia: y esta es para sentirte como Indy y su padre escapando de los Nazis. Aquí se grabó la épica escena de Indiana Jones y la última cruzada. Y muchas más, como por ejemplo La historia interminable. La playa de Mónsul es una verdadera belleza con sus paisajes volcánicos de colores ocres y óxidos. Las paredes de lava erosionadas, como la icónica Peineta anclada en la orilla, suelen ser utilizadas por los aficionados a la escalada en bloque. Por la sombra que proyectan también son muy útiles en caso de olvidar el parasol en casa.

Foto: FOTOTECA 9 X 12

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Sarakiniko. Isla de Milo. Grecia

El que carezca de arena no es un impedimento cuando de lo que se está hablando es de una playa lunar. Este verdadero tesoro en el norte de la isla de Milo, en el archipiélago de las Cícladas, debe su fama mundial a las formas de sus rocas de toba volcánica blanca, formada por la acumulación de ceniza erosionada durante siglos. Sin duda, una de las playas más 'instagrameables' del Mediterráneo. 

Foto: Fototeca 9 X 12

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La Laguna Azul (Malta)

A la vista están las razones por las que es la más admirada de la isla de Comino. Y eso que la pequeña entre Malta y Gozo  está bien surtida de playas. Este es el azul con el que se pintan los sueños. Antaño a esta isla sólo llegaban piratas, pero ahora es una de las excursiones más populares entre quienes viajan a Malta. Aún así, vale la pena pasar un día a remojo en estas aguas calmas ideales para hacer esnórquel.

 

Foto: AgeFotostock

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Playa de Calahonda (España)

Entre acantilados, pero en pleno centro de Nerja. Desde que Antonio Mercero la escogiera en los años 80, sigue siendo la playa perfecta para pasar veranos azules. Sin duda, una de las máximas representantes de la malagueña Costa del Sol. Su acceso, además, es uno de los más bellos de todas las playas españolas, descendiendo los escalones del Boquete de Calahonda. Como en las primeras escenas de la mítica serie televisiva, aún se pueden ver las barquitas de pescadores ancladas en la arena. Por la tarde, tendrás todo el ajetreo que necesites en la Calle Pintada.

Foto: AgeFotostock

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Playa Kaputaş (Turquía)

Vale la pena descender los cientos de escalones, y luego subirlos, para llegar a esta pequeña joya playera de Turquía que aparece como un fogonazo de azul en la serpenteante carretera que va de Kas a Kalkan. Es casi una desconocida fuera del país, pero dentro, es uno de los destinos nacionales favoritos de los turcos. Si se visita en temporada alta o coincidiendo con las vacaciones locales tendrás problemas para encontrar un hueco donde plantar la toalla. El resto del año, es un auténtico paraíso.

Foto: Turismo Canarias

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Playa de Papagayo (Lanzarote)

La playa de Papagayo es la más representativa del conjunto de seis calas que se encuentran como una constelación playera tras cruzar la llanura desértica de la costa del Rubicón, en Lanzarote. Hay un pequeño chiringuito en el borde de la loma por donde se accede a la playa que es ideal para disfrutar de los bellos atardeceres del Monumento Natural de Los Ajaches.

 

Foto: FOTOTECA 9 X 12

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Playa de Palombaggia (Córcega)

Por los frondosos pinos que la abrazan y por el agua turquesa podría pasar por una playa de la Costa Brava, pero sus dimensiones y el acento francés común en el lugar la delatan. Basta darle un vistazo para comprender por qué los franceses llaman a Córcega la île de la beauté (isla de la belleza). Con sus rocas graníticas, su arena blanca y sus aguas transparentes, lo extraño es que Napoléon Bonaparte se animase a dejar la isla donde nació para conquistar el mundo.

 

Foto: Dreamer4787 / Shutterstock

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Dubrovnik

Este viaje por mar empieza en uno de los puertos más antiguos y emblemáticos del Adriático, el de Stara Luka, que desde hace siglos custodia las murallas de la inexpugnable, impresionante y altiva Dubrovnik. Una soberbia muralla rodea la antigua Ragusa. El recorrido por el paseo de lizas ofrece vistas excepcionales. 

Foto: Andrey / Age Fotostock

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Plaza Luza

Durante los siglos XV y XVI Dubrovnik –antigua República de Ragusa– plantaba cara a la todopoderosa República de Venecia y competía con ella por el control marítimo en la zona. La Placa, la avenida que cruza el centro de Dubrovnik, desemboca frente al palacio Sponza y la iglesia de San Blas (en la fotografía, al fondo y a la derecha, respectivamente). 

Foto: Henryk T. Kaiser / AGE Fotostock

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Korcula

La ciudad de Korcula es un entramado de calles empedradas y en cuesta. Korcula deslumbra de puertas afuera, pero sus interiores también guardan detalles que dejan boquiabierto.

Foto: Justin Foulkes / Fototeca 9X12

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Isla de Hvar

Un caserón del siglo XVIII se erige en un extremo de la recoleta playa de Dubovica, a solo 8 km del puerto de Hvar. Se pronuncia "juár" y la isla no es de ningún modo un lugar exclusivo. Más allá de los bares chill out, los cócteles de diseño y los barcos recreativos, se trata de una isla tranquila y rural.

Foto: Fototeca 9x12

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Parque Nacional Krka

Bilušića, Brljan, Manojlovac, Rošnjak, Miljacka, Roški y Skradinski son los nombres de las siete cascadas por las que el río Krka va saltando desde su nacimiento cerca de Knin hasta alcanzar el mar a la altura de Sibenik. A lo largo de su recorrido, el Krka forma también cañones angostos, cuevas y lagos de aguas calmas, como el Brljansko o el de Visovac. El parque cuenta con una red de senderos y caminos para bicicletas, así como barcas que navegan por los lagos; también puede visitarse la cueva de Ozidana, que ofrece la oportunidad de descubrir la composición kárstica del parque. 

Foto: Tuul & Bruno Morandi / Getty Images

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Isla de Brac

Es una de las 50 islas habitadas de Croacia. Detrás de la playa del Cuerno de Oro se alza el monte Vidova Gora (778 m), el techo de las islas del Adriático. Aseguran los isleños que los corderos de Brac son los mejores del Mar Adriático y de ellos lo aprovechan todo: la carne, la leche y también las vísceras, con las que elaboran el tradicional vitalac.

Foto: Doug Pearson / AWL Images

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Split

Las ruinas del Palacio de Diocleciano (siglos III y IV d.C.) se han integrado en la ciudad actual como plazoletas y espacios repletos de encanto. Lejos de ser un enclave arqueológico, el Palacio de Diocleciano constituye ahora el hogar de unas 3500 personas. 

Foto: Gtres

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Catedral de San Duje, en Split

La Puerta Sur del Palacio de Diocleciano, a la que llegamos a través de las antiguas bodegas subterráneas, nos devuelve a la Riva, el moderno paseo marítimo de Split.

Foto: Shutterstock

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Costa de Zadar

Después de un fondeo a medio camino para nadar, hacer un poco de snorkel y picar algunos quesos adquiridos en el mercado, la puesta de sol nos sorprende llegando a las hermosas islas de Zadar. Nuestro viaje marinero toca su fin en el puerto de Zadar, la antigua Diodora bizantina que los venecianos rebautizaron como Zara.

Foto: paulprescott72 / Getty Images

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El archipiélago de Zadar

Con 140 islas, la mayoría deshabitadas, alberga el Parque Nacional de las islas Kornati y el Parque Natural de Telascica (en la fotografía).

Foto: Getty Images

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Submarinismo en las Islas Kornati

Sus fondos son uno de los mejores puntos en el Adriático para realizar inmersiones por su gran biodiversidad marina. Se han contado hasta 353 variedades de algas, 61 tipos de coral, 177 de moluscos y 185 especies de peces. Además, es hábitat permanente de delfines y tortugas marinas.

Joel Segal

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Islas Bazaruto

Este edén de playas de arena blanca y arrecifes de coral se localiza en el sur de Mozambique. 

 

Thomas Cockrem / AGE Fotostock

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Beira

La playa de Ponta Gea congrega cada tarde un alegre bullicio de niños, jóvenes y adultos que juegan y charlan frente al mar.

 

Tom Mackie

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¡Y llegó el azul!

Al sur de Marsella, la costa se convierte en una sucesión de entrantes de mar, acantilados y recónditas playas, conocidas como calanques.

Foto: AgeFotostock

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A un lado...

Desde el mirador de Suberco, en el barrio de Sítio, se tiene unas vistas espectaculares de Nazaré y de la ciudad baja. Esta parte de la ciudad da a una espléndida playa de arena fina y cuidada con forma de media luna, donde son característicos los toldos de colores al pie del acantilado. 

Playa Le Due Sorelle, La Puglia (Italia)

Foto: AgeFotostock

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Playa Le Due Sorelle, La Puglia (Italia)

Una de las playas más bellas de la Puglia, el secreto mejor guardado del sur de Italia, y mira que hay donde elegir... En Torre dell’Orso, tenemos una de las mejores playas de Europa, conocida por la de las “due sorelle” (las dos hermanas) por las dos grandes formaciones rocosas que se encuentran en su orilla. Estamos ante una pequeña bahía próxima a Otranto de arena fina y rodeada de pinos y dunas de la que uno no quiere irse nunca.

Foto: Gtres

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Calanque de Maubois (Francia)

Agay es una región costera de la Provenza francesa famosa por la belleza de sus paisajes. Bien en el interior, o bien en la costa, la tranquilidad y la naturaleza han sido valores historicamente reivindicados y conservados por sus habitantes En su litoral encontraremos, entre otros mágicos rincones, la Calanque de Maubois, un lugar paradisiaco donde encontrarse con poca gente debido a que la única forma de acceder es en coche siendo el estacionamiento es muy limitado. El destino perfecto para quien busque la nada desdeñable mezcla de aguas cristalinas, playas limpias y tranquilidad absoluta a las orillas del Mediterráneo.

Foto: Fundación Destino Menorca

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Macarella y Macarelleta, Menorca (España)

Al sur de Menorca se encuentran dos de las playa más bellas de las Islas Baleares: Macarelleta y su vecina Macarella (están unidas por un pequeño sendero). Sus aguas claras de color turquesa y la vegetación que las rodea las convierte en auténticos paraísos playeros de Europa, y en las mejores playas de Menorca.

Foto: Turismo de Cerdeña

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Cala di Volpe, Cerdeña (Italia)

La Costa Esmeralda, al norte de Cerdeña, tiene algunas de las playas más bellas del Mediterráneo occidental. En concreto, la Cala di Volpe, en el golfo de Arzachena, atrae los mayores elogios. ¿La razón? Ser un tesoro medioambiental de aguas puras y una rica fauna acuática. Su arena fina y rocas rojizas bien valen un viaje.  

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Playa de Kian Giang

Es uno de los palmerales más idílicos de la isla de Nam Du.

Fototeca 9x12

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Playa de Sao

En la isla de Phu Quoc aún quedan rincones sin masificar, a pesar de la proliferación de los resorts a pie de playa.

Fototeca 9x12

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Calas de ensueño

Entre Sorrento y Amalfi se abre un litoral con rincones irresistibles como Bagni della Regina Giovanna y la Cala Furore, en la fotografía, encajada entre acantilados.

Foto: Gtres

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Junio en Croacia

La Playa Stiniva, en la isla de Vis, está considerada una de las mejores playas del mundo. Y esto ya es un valor a tener en cuenta a la hora de viajar a Croacia. Además, de Zadar a Bubrovnik, la bella costa Dálmata nos regala aguas de color añil, parques nacionales, montañas, algún que otro Patrimonio de la Humanidad, y una luz dorada que alegra cada kilómetro recorrido. 

Foto: Gtres

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Noviembre en Madagascar

Madagascar, en el océano Índico, es una de las maravillas naturales de África. La isla más grande del continente, fue la escogida por los piratas para fundar un país utópico al que llamaron Libertalia en el S. XVII. Y sin duda escogieron bien; un recorrido por Madagascar nos mostrará todo un paraíso natural con playas perfectas y especies sorprendentes como el baobab o los lémures. 

Foto: Gtres

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Playa Bonita, República Dominicana

La principal cualidad por la que esta playa recibe su nombre es su sencillez. En la playa Bonita confluyen los principales elementos de un idílico retiro caribeño: palmeras, arena fina y aguas cristalinas alejadas de coches y vendedores. Una playa poco frecuentada, ideal para sumergirse en los verdes y azules del Caribe, y olvidarse del resto del mundo por unos días.

Calanque de Maubois,  Francia

Foto: Gtres

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Calanque de Maubois (Provenza, Francia)

Agay es una región costera de la Provenza francesa famosa por la belleza de sus paisajes. Bien en el interior, o bien en la costa, la tranquilidad y la naturaleza han sido valores historicamente reivindicados y conservados por sus habitantes En su litoral encontraremos, entre otros mágicos rincones, la Calanque de Maubois, un lugar paradisiaco poco masificado debido al limitado acceso de los coches. El destino perfecto para quien busque la nada desdeñable mezcla de aguas cristalinas, playas limpias y tranquilidad absoluta a las orillas del Mediterráneo.

Foto: Westend61 / Getty images

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Rincones secretos del Algarve

Los acantilados de la playa de Benagil, en pleno del Algarve portugués, esconden una gruta circular con una breve playa a la que solo se llega a nado o a remo.

Foto: Gonzalo Azumendi

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Ría Formosa

Largas franjas de arena separadas de tierra firme por lagunas distinguen el paisaje de este parque natural, que se prolonga a lo largo de 60 kilómetros por la costa algarviana. En la fotografía, la playa de Cancela Velha y el golf de Quinta da Ria.

Foto: Luca Da Ros / Fototeca 9x12

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Carvoeiro, uno de los pueblos más bonitos del Algarve

Es uno de los pueblos de pescadores que mejor conservan el carácter marinero de la costa del Algarve y que se encuentra en el camino que lleva hasta la ciudad de Lagos.