La "acuarela de Dios"

El lago sufrió una fuerte contaminación en los 90, pero se consiguió recuperar su rica biodiversidad.

Orta de San Giulio

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Orta de San Giulio

Así es como lo describió Piero Chiara, un escritor italiano del siglo XX que conocía bien el entorno de los lagos del país. "Parece pintado sobre un fondo de seda", decía Chiara sobre Orta de San Giulio, un pequeño pueblo del Piamonte, en Italia. Este municipio de apenas mil habitantes cuenta también con una isla en el lago de Orta, donde se encuentra la Basílica de San Giulio, la cual, según la leyenda, fue fundada por un monje tras expulsar los dragones que se encontraban en el lugar.

Historias aparte, lo cierto es que el lugar sufrió un desastre natural debido a los deshechos de una fábrica de rayón que acabaron en el lago en los 90, convirtiéndolo así en uno de los más ácidos del planeta. Aun así, años de tratamiento han conseguido devolver la biodiversidad del lugar, donde miradores, santuarios y pequeñas calles peatonales invitan a los visitantes que se quieran escapar del más turístico y cercano lago Maggiore.

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