La avenida que florece cada primavera

Cada año, la avenida situada en la ciudad de Bonn (Alemania) explota en un festival rosa producto de los cerezos plantados a lo largo de la calle, hasta el punto de tapar el cielo.

Bonn, Alemania

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Bonn, Alemania

"Habiendo caído las flores del cerezo, el templo pertenece a las ramas." Yosa Buson, uno de los poetas más célebres de Japón, escribió este haiku en homenaje al fin de uno de los acontecimientos más bellos de la naturaleza: la floración de los cerezos. Un espectáculo que acapara la atención de millones de turistas cada año, aunque no es exclusivo del país nipón. Lejos de allí, en la ciudad de Bonn (Alemania) ocurre un fenómeno parecido, aunque mucho más escueto.

Durante gran parte del año, el templo pertenece a las ramas secas, desnudas, pero al llegar la primavera, los primeros pétalos comienzan a tapar las vergüenzas de estos árboles. En pocos días, las copas de los árboles quedan totalmente cubiertas por las flores que terminan por diseñar un techo abovedado hasta el punto de cerrar el cielo. El fenómeno es intenso, aunque corto, y a principios de abril comienza a despedirse, volviendo a la timidez de las ramas secas que se hacen con el control de la calle Heerstraße hasta la primavera siguiente.

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