De barrio abandonado a Meca del arte urbano

Wynwood solo ha necesitado 11 años para pasar de ser un suburbio más a convertirse en el epicentro creativo de Miami.

Wynwood

Wynwood

Fue a finales de 2009, justo con la celebración de la siempre epifánica feria Art Basel Miami Beach, cuando Wynwood Walls abrió sus puertas. El hecho de ponerle horarios y accesos a la galería de arte urbano que aglutina los murales más llamativos de la ciudad supuso un antes y un después ya que, aunque todo seguía a la intemperie, estaba organizado como si fuera un museo más. Además de dignificar la pintura callejera, este espacio supuso la eclosión definitiva de un barrio de almacenes que, tras décadas de ignominia, empezó a florecer gracias a la proliferación de galerías de arte que se instalaban en la zona atraídas por los bajos costes. Diez años después, sus calles están llenas de grafitis gracias a una ley que los ha despenalizado y a un ecosistema creativo que los incentiva. No hay tienda, restaurante o inmueble que no tenga su propia obra de arte. Incluso la fachada del colegio José de Diego o los silos de la cementera Supermix presumen de estar decorados con curiosas criaturas. Todo un microcosmos que trasciende los límites de Wynwood Walls y que ya es innegociable.

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