El castillo que arruinó a un magnate de la electricidad

Casa Loma es, sin ninguna duda, uno de los edificios más inexplicables de Toronto.

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Foto: Shutterstock

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Hay caprichos que son una ruina... literalmente. Eso es lo que le sucedió a Henry Mill Pellatt, magnate de la electricidad canadiense y dueño de la empresa que trajo la electricidad a Toronto. Gracias a esta visión empresarial, y a su diversificación de negocios, el bueno de Pellatt llegó a tener centrales eléctricas en las cataratas del Niágara y a poseer una de las compañías ferroviarias privadas de Canadá. Con todo el dinero que amasó decidió darse uno de sus caprichos personales más estrambóticos: construir un castillo de estilo escocés en pleno Toronto. Más allá de ser un anacronismo sin sentido a inicios del siglo XX, esta decisión marcó para siempre su salud financiera, ya que los sobrecostes, los caprichos y el dinero que suponía pagar a los más de 40 empleados que requería esta mansión le hizo dilapidar casi toda su fortuna. Hoy, este curiosa construcción sobrevive como un museo en el que ensalzan los delirios neogóticos de su dueño.