La catarata protegida por la «gente del agua azul verde»

Para disfrutar de las cascadas del río Havasu, en Arizona, hay que caminar 17 km y dormir en un campamento de los indios havasupai.

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Foto: iStock

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Cuando el sacerdote Francisco Garcés llegó al cañón del río Havasu en 1776 halló una tribu de 320 individuos. Los havasupai («gente del agua azul verde») comerciaban con los hopi y cultivaban maíz, fríjoles, cabalaza y girasol. El río Havasu es el segundo mayor afluente del Colorado en el Parque Nacional del Gran Cañón. La creación del parque dejó a la tribu sin apenas territorio y al borde de la extinción. Tras una ardua batalla legal, en 1975 se les reconocieron sus derechos a la tierra que habitaban desde hacía por lo menos siete siglos.

Gracias a la belleza de las cataratas, el turismo aporta hoy el sustento a los havasupai. Para verlas hay que caminar 13 km hasta Supai –único pueblo de Estados Unidos adonde el correo llega en mula– y avanzar luego 4 km más por el cauce. Las plazas para acampar o alojarse –muy solicitadas– se reservan previamente en la web de la tribu. Las comodidades escasean, pero bañarse en las pozas de travertino viendo fluir el agua turquesa entre las rojas paredes de arenisca compensa con creces todos los esfuerzos.

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