La ciudad del amor colonizada por persas, griegos y romanos

Estos vestigios griegos se preservan en un precioso valle del interior de Turquía.

Afrodisias

Foto: iStock

Afrodisias

Colonizada en el pasado por numerosas civilizaciones, Turquía ofrece al visitante un elenco impresionante de sitios arqueológicos. Hititas, troyanos, lidios y persas dieron paso a griegos y romanos que se establecieron sobre todo en la costa oeste de Anatolia, la histórica península de Asia Menor. En ella fundaron las ciudades de Mileto, Pérgamo, Hierápolis, Éfeso..., nombres hoy tan míticos que parecen extraídos de la literatura. La mayoría de estas legendarias ciudades nacieron como puertos a orillas del Egeo, y solo unas pocas eligieron los verdes valles del interior. Entre estas últimas se halla Afrodisias, un enclave pequeño, aunque próspero y especialmente delicado, cuyos vestigios han sido declarados Patrimonio de la Humanidad en 2017.

Afrodisias decidió venerar y tomar el nombre de Afrodita, la diosa griega del amor. Su riqueza vino de los fértiles terrenos que la sustentaban y de las canteras de mármol cercanas, que la convirtieron en un centro de escultores; estos, además de exportar su arte, lo plasmaron en su ciudad. El yacimiento se localiza hoy en el sudoeste de Turquía, a 1,5 km de Geyre y no muy lejos de las terrazas blancas de caliza y travertino de Pamukkale, también en la lista de la Unesco. A diferencia de otros recintos turcos situados cerca de puertos donde atracan los cruceros, la visita a Afrodisias, con sus restos custodiados por granados, almendros y álamos, es más íntima. Tras recorrer sus templos, teatro, ágora, termas, odeón y estadio, hay que acudir al museo donde se guardan hallazgos de valor incalculable y, sobre todo, algunas de las finas estatuas de mármol que tan merecida fama dieron a la ciudad.

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