La ciudad medieval roja

Las construcciones están hechas con una mezcla de yeso rojo y óxido de hierro que hace a los edificios más perdurables.

Albarracín

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Albarracín

Un enclave amurallado que repite durante años en la lista de los pueblos más bonitos de España es mucho más que eso. Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y Monumento Nacional, Albarracín, ubicado en la sierra de Teruel que le da nombre, es una amalgama de calles empinadas de piedra donde destaca un casco antiguo rodeado por el río Guadalaviar. En sus orígenes se llamaba Al Banu Razín, y su defensa no sólo consistía en la muralla, sino también en las altas montañas que la circundan y su impresionante complejo defensivo. Todo esto le permitió a Albarracín seguir independiente hasta el siglo XIII, cuando se cedió a una familia de linaje navarro.

Las casas de la ciudad sorprenden por su unidad cromática. Esto se debe a que las construcciones están hechas con el yeso rojo que se obtiene en la sierra, una mezcla de yeso y óxido de hierro que hace a los edificios alargar su perdurabilidad. En la parte sur de la ciudad, se puede visitar la Torre de Doña Blanca, un lugar de leyenda que vale la pena conocer, pero también es importante visitar algunos edificios emblemáticos, como la Casa de los Navarro de Arzuriaga o la Julianeta, además de la Catedral del Salvador o el Palacio Episcopal.

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