El corazón esculpido por un cráter submarino

El islote de Vila Franca es un fenómeno singular frente al litoral sur de la isla de São Miguel (Azores).

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Foto: iStock

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Desde el aire, el islote de Vila Franca do Campo es inconfundible por su forma de corazón atravesado por una piscina natural perfectamente circular. Eso sí, cuando se llega hasta ella en barco -el único transporte permitido-, la anécdota visual se convierte en una vista paradisíaca. Y es que esta obra de la naturaleza sorprende tanto por sus aguas cristalina como por su curiosa morfología. El causante de esta escultura natural a gran escala es un volcán submarino cuyo cráter fue erosionado por el mar hasta darle esta inconfundible silueta.

Con un área total de 95 hectáreas, en 1983, el islote de Vila Franca fue declarado reserva natural para proteger la fauna y la flora que rodea el cráter. Este singular lugar se ha convertido en un destino popular para hacer snórquel y submarinismo. Además, es conocido por sus saltos de acantilados, especialmente desde que es sede del campeonato mundial del Red Bull Cliff Diving.