El pueblo en el que (casi) todos viven bajo tierra

En Coober Pedy, el 80% de sus habitantes han construido sus viviendas en el subsuelo, pasando de los 40ºC exteriores a los 20ºC.

Coober Pedy

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Coober Pedy

En el centro de Australia, allí donde la tierra es árida y el sol aprieta en verano, habita solamente el 2% de la población del país, esparcidos por el 80% de todo su territorio. Justo en medio, se encuentra Alice Spring, la ciudad más poblada del centro de la isla-estado, donde 26.000 personas viven del pastoreo, el turismo gracias al monte Uluru y la minería, dedicada sobre todo a la extracción de oro, cobre y hierro, pero también del codiciado ópalo. Australia atesora el 95% del mercado mundial de este mineral tan apreciado en la joyería.

Ya en 1915, en medio de este desierto, se fundó Coober Pedy ante la necesidad de extraer ópalo. Sin embargo, las condiciones climáticas extremas (en verano llega a los 40ºC y son frecuentes las tormentas de arena) obligaron a los nuevos vecinos a ingeniárselas para permanecer en este rincón del centro de Australia durante todo el año. Los trabajadores de la mina encontraron la solución bajo tierra, ya que cuando descendían, la temperatura era mucho menor a la del exterior.

Empezaron a quedarse bajo tierra y, poco a poco, a construir allí sus hogares. Primero fueron asentamientos básicos, pero luego se desarrollaron en modernas viviendas, comercios, restaurantes, galerías de arte e incluso el primer hotel subterráneo del mundo, el Desert Cave Hotel, que atrajo turistas ya en 1981 y hoy ofrece excursiones a las minas. Todos estos establecimientos consiguen reducir a la mitad la temperatura de fuera. 

Ubicado a 700 km de Alice Spring y a 800 km de Adelaida, hasta 1987 no contó con una buena conexión con el resto del país gracias a la inauguración de la Autopista Stuart, que une los 3000 km que separan la costa norte y sur del país.