De sus características

La fortaleza más grande del planeta

Pese a los incendios e invasiones que ha sufrido, sigue siendo uno de los vestigios más notables de Praga.

Pražský hrad

Foto: iStock

Pražský hrad

Es, sin duda, un indispensable de toda visita a la capital checa. No solo por ser un testigo irrefutable del pasado histórico de la ciudad, sino también por ser la mayor fortaleza del mundo de estas características, que alcanza los 570 metros de largo y los 130 de ancho. Imponente, se convirtió en la residencia de reyes y presidentes de la República Checa y forma parte del centro administrativo, cultural y religioso de la Región de Bohemia Central. Al pasear por Praga, uno tiene que tener en cuenta que su apariencia no se corresponde con la que habitualmente se asocia a las fortalezas, pues es todo un conjunto arquitectónico formado por varios palacios, edificios administrativos y religiosos, como la catedral de Praga, el convento y la Basílica de San Jorge, el Palacio Real y varias galerías de pintura renacentista y barroca. Además, el castillo Pražský hrad presume de ser la cuna de la ciudad de Praga, ya que su historia comienza con él. Ubicado junto al río Moldava, gozaba de una posición estratégica a nivel defensivo y, en la actualidad, de una de las mejores panorámicas de la ciudad.

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