La gruta de Venus

Construida por el deseo de Luis II, forma parte del palacio de Linderhof, ubicado en Oberammergau (Baviera).

La gruta de Venus

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La gruta de Venus

La ópera Tannhäuser de Wagner inspiró al rey Luis II para construir una de las joyas del castillo de Linderhof, la Gruta de Venus. Ubicado en el pueblo bávaro de Oberammergau, en sus jardines recreó la cueva con un lago artificial, pinturas murales, luces de colores y cortinas, como si de un teatro se tratara. De hecho, el rey loco tenía allí su propio palco: un palco desde donde contemplaba las obras teatrales y las fiestas que allí se organizaban.

Todo el pueblo parece una obra teatral, ya que en Oberammergau son frecuentes los talleres de violines artesanales y las pinturas en las fachadas de las casas. Este fue el escenario escogido por Luis II para erigir el que sería su palacio más pequeño, con la intención de recrear un Versalles a pequeña escala. Hoy, la gruta de Venus consigue transportar al visitante a esa ópera de Wagner con música clásica de fondo durante las visitas.