La habitación robada por los nazis valorada en más de 400 millones de euros

La sala estaba recubierta completamente de ámbar, un tipo de gema orgánica que puede tardar hasta 17 millones de años en formarse.

Cámara de Ámbar

Foto: Creative Commons

Cámara de Ámbar

De la corteza de algunos de los árboles que habitan en las proximidades del Mar Báltico emana una sustancia única, tan especial que durante la Segunda Guerra Mundial protagonizó uno de los mayores saqueos de la historia. Se trata del ámbar, una resina densa, de color miel, producida por coníferas y que puede tardar hasta 17 millones de años en convertirse en gemas orgánicas.

En 1701, Andreas Schlüter, un escultor del Sacro Imperio Germánico construyó la ‘Cámara de Ámbar’, una habitación recubierta del preciado material y acompañada de piedras semipreciosas y detalles de oro. Inicialmente, fue diseñada como una estancia más del palacio de Berlín, propiedad de Federico I de Prusia, pero años más tarde, su hijo decidiría regalársela Pedro I el Grande, el zar de Rusia. La cámara permaneció intacta durante siglos, incluso sobrevivió en perfecto estado a la Revolución Rusa, llegando a ser considerada la ‘octava maravilla del mundo’. Sin embargo no pudo resistir el intento de invasión nazi. Los oficiales alemanes llegaron hasta ella y en menos de un día la desmantelaron y la trasladaron pieza a pieza hasta la actual Kaliningrado. Con el fin de la contienda, la sala fue sepultada y pérdida entre los escombros producidos por los bombardeos aliados. En la actualidad, se puede visitar una réplica en el Palacio de Catalina, construida en 2003 en motivo del 300º aniversario de San Petersburgo.

Más ubicaciones exactas.

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