La isla de los leprosos

Tras haber servido durante siglos como fortaleza contra piratas e invasores, esta pequeña isla situada en la costa de Creta fue el lugar donde vivieron cientos de leprosos.

Spinalonga, Grecia

Foto: iStock

Spinalonga, Grecia

A caballo entre el Mediterráneo y el Egeo, la pequeña isla de Spinalonga guarda una historia fascinante. Con una superficie de poco más de ocho hectáreas, este trozo de tierra estaba inicialmente unida a Creta, la más grande de Grecia, formando así una estrecha península. Los habitantes de Creta la utilizaban como primera línea de defensa contra los piratas hasta que el siglo XVI, tras la ocupación de Creta por parte de Venecia, se decidió retirar el puente de tierra que unía ambos terrenos con el objetivo de mejorar su defensa.

A partir de entonces, Spinalonga se convirtió en un fuerte inexpugnable rodeado de treinta y cinco cañones y murallas que bordean toda la costa. De hecho, tal era su nivel defensivo que a pesar de que Creta había caído en manos de los venecianos, Grecia mantuvo el control de Spinalonga gracias a su fuerte resistencia. Más tarde se sucedieron otras invasiones, y entre batallas se llegó a 1904, cuando las autoridades griegas expulsaron a los últimos invasores, los otomanos. En ese momento, se decidió darle otro enfoque a la isla y durante más de cincuenta años, Spinalonga se convirtió en una conocida leprosería. En la actualidad, solo quedan ruinas aunque cada año recibe miles de turistas debido a su historia reciente y a su belleza... inexpugnable.

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