El jardín que oculta a un árbol

Este famoso jardín zen esconde un secreto que ha llevado siglos resolver.

Ryoanji

Foto: Istock

Ryoanji

Ryōan-ji es un templo Zen que forma parte del conjunto de Monumentos históricos de la antigua Kioto, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Creado por la escuela Myoshinji de los Rinzai allá por el siglo XV, es famoso por lo que guarda en su interior: uno de los karesansui (jardín seco) más populares, bellos y misteriosos del mundo.

Un jardín seco es el súmmum de la abstracción. La experiencia visual cautiva sin palabras, casi sin evidencias ni referencias a las que agarrarse. Son todo un arte que se desarrolla como norma en espacios acotados de arena poco profunda y donde hay grava perfectamente rastrillada y rocas. En concreto, el del templo Ryōan-ji está compuesto por quince piedras dispuestas, en apariencia, de forma casual formando tres grandes grupos.

Dicen Alex Kerr y Kathy Arlyn Sokol en El otro Kioto (Ed. Alpha Decay) que los jardines zen clásicos no se deben confundir con la naturaleza, sino que son cuadros de la naturaleza, por lo que siempre están enmarcados. De hecho, cuentan los autores, que el viejo muro donde se ha quedado marcado el paso del tiempo que rodea el jardín de Ryōan-ji está considerado como patrimonio nacional. Con el paso del tiempo, el aceite con que se amasó la arcilla le da un aspecto marmóreo, entre gris, amarillo y marrón: “para el jardín esos muros son imprescindibles; sin ellos, quedaría desolado”, se puede leer.

Ryoanji jardín
Foto: Istock

Al ser observado d​​esde la perspectiva que da la plataforma de madera de la antigua residencia del monje superior del templo, el jardín acaba transmitiendo una extraña sensación relajante. Es algo que su creador buscó con toda intención: se trata del satori, lo que vendría a ser el nirvana al estilo japonés. Durante muchos años, este jardín seco ha sido un misterio sin resolver, ¿qué podía significar?, ¿qué secreto encierra su efecto tranquilizador?

Recientemente, unos científicos de la Universidad de Kioto parece que dieron con la solución al enigma, dejando atrás la interpretación tradicional de que el jardín simbolizaba a un tigre cruzando un río. Utilizaron el poder de la Inteligencia Artificial para encontrar algún tipo de patrón oculto a la vista y el resultado es que encontraron el patrón de un árbol escondido dentro de la estructura del jardín. Por eso, la relajación, porque el subconsciente no está viendo un puñado de piedras, sino un árbol.