El lago de las 22.000 islas

Vänern no es solo el lago más extenso de la Unión Europea, sino que tiene un archipiélago propio.

Lacko

Lacko

La orografía de los países Nórdicos, especialmente de los estados bálticos, Dinamarca, Suecia y Finlandia está diseñado para albergar infinidad de lagos. La alta pluviometría sumada a una orografía amable (solo el estado sueco tiene montañas que se elevan más allá de los 2.000 metros) hace que su geografía sea una máquina perfecta de atesorar agua dulce. Es decir, de fabricar lagos que se extienden entre densos bosques, creando un mosaico exuberante de azul y verde. Por eso no es extraño encontrarse infinidad de estas masas acuáticas en todo viaje por estos países, siendo Finlandia y la mencionada Suecia los lugares con mayor número de mares de agua dulce.

Entre todos ellos sobresale, por extensión, el lago Vänern, un gran óvalo acuoso que ejerce de gran mar en el sur de Suecia y que ha tenido un gran papel en el desarrollo de esta nación. Sin ir más lejos, por aquí cruza el canal Göta que une Gotemburgo con el Báltico y en sus orillas se asientan edificios tan relevantes como el castillo de Löcka, una fortificación muy relevante durante el Medievo que con los años se fue ampliando y reformando. Dicha construcción se alza en la isla Kållandsö, una de las 22.000 que salpican esta superficie lacustre y que mide más de 50 km2.