La malograda catedral bizantina circular

Las ruinas de la iglesia de Zvartnots, en Echmiadzín, permiten dibujar uno de los templos más curiosos de los inicios del cristianismo

Erevan

Erevan

La postal es indiscutible. En primer plano, los capiteles caprichosos y retorcidos de lo que en su día fue una construcción magnífica. Al fondo, el monte sagrado, el Ararat y sus sempiternas nieves. Un contraste hipnótico y maravilloso que define como pocos a Armenia. No en vano, en esta tierra que siempre ha vivido en un conflicto constante, es casi un milagro encontrar hallazgos como este. La catedral, que data del siglo VII, tenía una planta circular y tres alturas, lo que le hacía ser reconocible kilómetros a la redonda. Las causas de su destrucción, en el siglo XI, es todavía una incógnita, aunque la inestabilidad política de la región es la causa más creíble. Sea como fuere, las labores de arqueología de inicios del siglo XX han permitido levantar las columnas que ahora se contemplan en una de las visitas imprescindibles en todo viaje a Armenia.

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