El meandro de la «perpetua felicidad»

Conocido como el Meandro del Melero, esta curva del río Alagón es, además, un límete pintoresco entre las provincias de Cáceres y Salamanca.

Meandro del melero

Meandro del melero

Cuentan que Valle-Inclán profesaba tanta devoción por el Parque Natural de las Batuercas-Sierra de Francia que en alguna ocasión lo definió como un "perpetuo lugar de felicidad" por la tranquilidad y lo idílico de sus paisajes, pueblos y gentes. Es cierto que aquel paraíso remoto ha cambiado en el último siglo y se ha vuelto más accesible, pero aún mantiene gran parte del encanto rural y natural que embaucó al dramaturgo.

Eso sí, más allá de esos pueblecitos (muchos de ellos seleccionados como los más bonitos de España por Viajes National Geographic) y de sus valles, este rincón de España cuenta con un paraje realmente curioso. Se trata del Meandro del Melero, una curva caprichosa y retorcida que traza el río Alagón justo donde las provincias de Cáceres y Salamanca se saludan y que se ha convertido en una de las panorámicas más caprichosas y magnéticas del oeste de la península. Para disfrutar de sus mejores vistas lo mejor es acceder desde las Hurdes cacereñas. En concreto, desde Riomalo de Abajo, desde donde parte un camino asfaltado hasta el mirador de La Antigua, lugar desde donde capturar las instantáneas más espectaculares de esta coordenada y, por supuesto, desde donde mejor se contempla esta maravilla de la naturaleza de España.