La playa donde vierte una cascada de 24 metros

Conocido como McWay Falls, este paisaje es uno de los grandes secretos de California.

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Por mucho que la magnífica Ruta 66 sea el road trip más famoso de EE.UU., hay otras carreteras con la habilidad de desbancar a la Mother Road. Una de ellas la que recorre los acantilados del Big Sur una península agreste que se topa directamente con el Pacífico al norte de Los Ángeles, en el condado de Monterrey. Su orografía compleja ha permitido que todo su entorno haya sido respetado en una región que ejerce de frontera natural entre la influencia de la citada L.A. y San Francisco.

Eso sí, el progreso no se resignado a regatear este rocoso rincón, sino que lo ha conquistado mediante una carretera que se ha convertido en un mito para los amantes del motor. Sus viaductos, sus curvas y, sobre todo, sus vistas sobre un enfadado océano regalan una experiencia que va más allá del placer de conducir. Entre sus sorprendentes encantos naturales hay uno que destaca por encima de todos. Se trata de la bahía de McWay, una pequeña concha donde vierte una cascada homónima de 24 metros. El hecho de que su caudal no sea inmenso ha permitido que este salto de agua no arrase con la playa, sino que caiga directamente sobre la arena, creando un paisaje peculiar a la par que fascinante.