El pueblo donde morirse es ilegal

Una ley exige irse del pueblo a enfermos terminales y personas que teman por su vida.

Longyearbyen

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Longyearbyen

En el archipiélago de Svalbard, frente a frente con Groenlandia, existe un pequeño pueblo llamado Logyearbyen, su capital. Poco más de dos mil habitantes viven en esta localidad, la más septentrional del planeta, en la que lo más llamativo es una ley que rige desde 1950 y según la cual todos sus habitantes están obligados a emigrar antes de morir. La explicación a esto es que los cuerpos, al enterrarse en una zona en la que las temperaturas no alcanzan los 18 grados, no pueden descomponerse, con lo cual puede existir la probabilidad de que se extiendan virus y causen epidemias. Además de personas terminales o que teman por su vida, las embarazadas también han de desplazarse para dar a luz.

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