El pueblo minero engullido por el desierto

Fue la primera ciudad de todo el continente africano en disponer de un tranvía.

Kolmanskop

Foto: iStock

Kolmanskop

Un trabajador alemán llamado Zacherias Lewala halló por casualidad un diamante sobre la arena del desierto de Namibia. Tras este hallazgo, cientos de alemanes partiero del Reich hacia la costa africana marcados por la fiebre del diamante. Unos meses después, se asentaban en Kolmanskop, una ciudad construida de la nada en mitad del desierto que contaba con todo tipo de lujos y comodidades para mantener felices a los trabajadores del preciado mineral. De hecho, tiene el honor de ser la primera ciudad de todo el continente africano en disponer de un tranvía.

Cuatro décadas después y más de una tonelada de diamantes extraídos, el desierto dejó de emanar brillantes y el pueblo se disolvió igual que surgió, fugazmente. Hoy, la arena cubre parte de las estancias y las estructuras dejando estampas visuales impactantes. Pese a todo, existe una industria del turismo que explota justamente el abandono y el recuerdo de un lugar efímero.

Más ubicaciones exactas.

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