El pueblo sobre una mina de mercurio

Almadén, que se asienta sobre las minas de este metal más grandes del mundo, se ha forjado como ejemplo de patrimonio industrial en España.

Almadén

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Hace 2.000 años, los romanos abrieron estas tierras del Valle de Alcudia (Ciudad Real) para explotar el mercurio, un preciado metal que servía al Imperio como tinta, cosmético y ungüento. Desde entonces, la extracción de este metal y otros materiales enriqueció la zona y permitió su desarrollo con la construcción de edificios civiles y religiosos que dieron lugar al pueblo de Almadén, un ejemplo de patrimonio industrial anterior a la Revolución Industrial. No en vano, en 2012 la Unesco declaró las minas Patrimonio de la Humanidad junto a Idria (Eslovenia). En Almadén, se incluyen varios lugares relacionados con su historia minera, como el castillo de Retamar, edificios religiosos y pozos tradicionales. Forma, además, parte de la Asociación Europea del Patrimonio Industrial es un punto clave en la Ruta Europea del Patrimonio Industrial.

Alrededor de toda esta actividad se desarrolló durante siglos la vida del municipio y de sus alrededores, que puede conocerse en el Parque Minero de Almadén, sus museos, centros de interpretación y muestras de arqueología industrial. Desde que acabó su actividad en 2003, se puede acceder a una galería del siglo XVII-XVIII, pero también a la Antigua Escuela de Capataces de Minas, creada en el siglo XVIII para el Estudio de la Geometría Subterránea y Mineralogía, a la Casa de la Superintendencia y al Hospital de mineros de San Rafael, que alberga el archivo histórico de las Minas de Almadén.

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