El puente de los clavadistas

Desde hace más de cuatro siglos, cientos de personas saltan desde lo alto del puente de Mostar hasta el fondo del Neretva, situado en el sur de Bosnia y Herzegovina.

Puente Mostar, Bosnia

Foto: iStock

Puente Mostar, Bosnia

Situado al sur de Bosnia y Herzegovina, desde prácticamente su construcción en el siglo XVI, el puente de Mostar ha sido un símbolo de unión entre la comunidad musulmana y la cristiana. Una alianza que resistió en pie a terremotos, inundaciones e incluso a la flota de Panzers que el ejército nazi hizo pasar por el puente durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el arco que se dibuja sobre el río Neretva no sobrevivió a los bombardeos croatas durante la Guerra de los Balcanes, dividiendo el pueblo en dos.

Con la paz vino su reconstrucción en 2004 y con ella, el retorno de una tradición que data de hace más de 400 años. Fue el explorador otomano Evliya Çelebi, quien en el siglo XVII dejó por escrito el ritual que se llevaba a cabo desde lo alto de la construcción. Çelebi dejó escrito: “corren antes de saltar desde el puente, y entonces vuelan por el aire como pájaros realizando trucos antes de caer al río». Se refería a los clavadistas que desde hace cuatro siglos se lanzan en picado -desde sus 24 metros de altura- a las profundidades del Neretva mientras practican el ‘salto de la golondrina’.

Más ubicaciones exactas.

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