El rascacielos odiado que se convirtió en icono de la ciudad

Esta construcción de revolucionario diseño acabó redefiniendo para siempre el perfil de San Francisco.

Ubex rascacielos pirámide

Pirámide Transamerica San Francisco

Cuando a finales de la década de 1960 se desvelaron los planes para construir un rascacielos de estética futurista en el corazón de San Francisco comenzaron a aparecer detractores. Unos decían que cambiaría el perfil de la ciudad para siempre, empequeñeciendo a los edificios colindantes; otros, que el diseño del edificio era un sinsentido; algunos lo vieron incluso como una afrenta personal.

Los manifestantes, cuenta Roman Mars en La ciudad invisible (Ed. Península), salieron a evitar su construcción con gorras con forma de pirámide. Pero lo cierto es que tanto la empresa promotora, la Transamerica Corporation, como el equipo de arquitectos ignoraron la oposición y las quejas y tiraron para adelante. El resultado fue este singular rascacielos con forma de pirámide galáctica que parece a punto de despegar que con 260 m de altura se convirtió en 1972 en el octavo rascacielos más alto del mundo.

Pasadas las décadas, la relación de la Pirámide Transamericana con San Francisco ha mejorado muchísimo, tanto que hoy en día se ha convertido en un icono urbano. No hay duda de que el skyline de San Francisco sería como mínimo más anodino. De hecho, más allá de su silueta, este rascacielos es una colección de rarezas: fue coronado con una aguja también piramidal en cuyo extremo se ubica una cúspide de cristal que funciona como faro; en su base hay una placa que conmemora a dos perros famosos; o solo dos de los dieciocho ascensores alcanzan la última planta, son algunos de sus detalles más extraños.