El rascacielos sin ventanas

De estilo brutalista, el edificio situado en pleno centro de Nueva York, está diseñado especialmente para soportar ataques nucleares, de ahí la ausencia de ventanas.

Long Lines Building, Nueva York

Foto: Creative Commons

Long Lines Building, Nueva York

Nueva York perdería gran parte de su encanto si sus edificios no tuvieran ventanas, y es que si algo demanda la segunda ciudad con más rascacielos del mundo es justamente eso, un pequeño marco desde donde encuadrar la belleza cosmopolita de Nueva York, admirar el microcosmos urbano desde las alturas. Sin embargo, hay un edificio que se diseñó contraviniendo la norma. Se trata del Long Lines Building, un rascacielos de estilo brutalista que rompe con la estética imperante en la gran manzana y se levanta como si fuera una especie de atalaya medieval.

El edificio es obra de John Carl Warnecke, mide 169 metros y está diseñado para autoabastecerse energéticamente. Este último punto es la respuesta a las incógnitas sobre su forma, pues está su estructura está preparada para soportar ataques nucleares, además de poseer reservas suficientes de comida, agua y combustible para proveer a 1.500 personas durante dos semanas. Lo dicho, una fortaleza. Es por ese motivo que no tiene ventanas.

Poco se sabe de su uso, aunque se ha especulado mucho. Antigua sede de una de las compañías de telecomunicaciones más importantes de Estados Unidos, el New York Times llegó a decir en 1994 que era la base de la Agencia de Seguridad Nacional y que “podría formar parte de una gigantesca Red Mundial de Inteligencia, que recibe un promedio de 175 millones de llamadas telefónicas al día”.

Más ubicaciones exactas.

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