El spa de los monos

Los macacos tienen el hábito de disfrutar de este onsen natural entre nieves.

Parque nacional Jōshin'etsu Kōgen

macacos en Japón

Grias a su grueso pelaje y a la abundancia de vasos sanguíneos que enrojecen las partes de su cuerpo desprovistas de él, el macaco japonés (Macaca fuscata) resiste los crudos inviernos en los Alpes de Japón y es el primate no humano que habita más al norte del planeta. Su facultad para nadar le ha permitido además establecer colonias en diversas islas del archipiélago japonés.

El Parque Nacional Joshinetsu Kogen cuenta con volcanes que superan los 2000 m y acoge el Jigokudani («valle del infierno»), donde el vapor y el agua caliente brotan del subsuelo, entre acantilados y bosques tupidos. En su hábitat montañoso los macacos son esquivos y difíciles de ver, pero durante el invierno descienden a este enclave, situado a 850 m de altitud. De día, permanecen sentados en las cálidas aguas que los protegen de las temperaturas bajo cero. De noche, regresan a la seguridad de los bosques.

El parque de los monos de Jigokudani se creó en 1964 y la revista Life popularizó el enclave al dedicarle una portada en 1970. Los 100.000 visitantes que recibe al año recorren un estrecho sendero de 2 km a través del bosque para observar los macacos a corta distancia, sin vallas. Como los cuidadores suministran alimento a los monos, su presencia se prolonga todo el año.