El valle de las chimeneas rocosas

Las corrientes de agua moldean los pináculos creando un paisaje irregular y escarpado.

Cañon Bryce

Cañon Bryce

Todo lo que se ve a primera vista en el Parque Nacional de Bryce (Utah) son montículos, llanuras de arena desértica, árboles que intentan cubrir los huecos y sobre todo rocas. Pedazos de piedra rosa, naranja, marrón y rojo, unos montados encima de otros como las torres de arena húmeda que construyen los niños en la playa. Sin embargo es el agua, aparentemente invisible, el protagonista de este paisaje espectacular. Pequeñas corrientes se filtran entre las grietas de la roca. Por la noche, las temperaturas llegan a situarse por debajo de los cero grados, congelándose, creando más fracturas. La piedra caliza se divide en dos y la lluvia se encarga de dar forma a estas estructuras que emergen puntiagudas en la falda del valle.

Los pináculos se alzan 2.200 metros sobre el nivel del mar y reciben el nombre de Hoodoos o chimeneas de Hada. El óxido se encarga de pintarlas con diferentes tonalidades de rojo, ofreciendo puestas de sol memorables.

Más ubicaciones exactas.

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