El valle de los primeros monasterios

Wadi Natrun, en Egipto, destaca por albergar los cenobios cristianos aún en funcionamiento más antiguos del mundo.

Wadi Natrun

Foto: Getty Images

Wadi Natrun

Pese a que Armenia fue el primer país que oficialmente abrazó el Cristianismo, muchas pequeñas comunidades se fueron asentando en la ilegalidad y haciéndose fuertes aprovechando la incertidumbre que generó la paz Constaniniana en el Imperio y ese impasse entre el Edicto de Milán (año 313 d.C.) y la oficialidad de la nueva religión en 380. Fue entonces cuando surgieron muchos líderes anacoretas, religiosos que decidieron salir de las ciudades y asentarse en lugares alejados para rezar y transcender. Esta tendencia cuajó, sobre todo, en la Tebaida de Egipto, donde su produjo un auténtico boom protagonizado por los santos como San Antonio Abad y su discípulo San Macario.

Fue este último el que, tras ser exiliado por exponerse al arrianismo, regresó a su Egipto natal para asentarse en Wadi Natrum, un valle donde retiró sin saber que su figura atraería a más proto-monjes. Así, en el conocido como desierto de Scetis (su parecido con la palabra asceta) no es casualidad, empezaron a proliferar comunidades monacales que hoy siguen vivas, ajenas al progreso y a la mayoría musulmana del país. Un enclave en el que, por supuesto, sobresalen los edificios coptos, siendo el monasterio de San Bishoi uno de los más bellos y emblemáticos.