El valle de Thor

Al sur de Islandia se descubre una joya natural, Thórsmörk, un valle espectacular que cuenta con su propio clima y uno de los volcanes más recordados de las últimas décadas.

Thorsmork

Foto: iStock

Thorsmork

Ser uno de los paisajes más bonitos de Islandia es casi decir que también lo es de todo el mundo. La belleza salvaje que desprende la isla tiene pocas comparaciones posibles y Thórsmörk, el valle de Thor, tiene mucho de ambas. Protegido entre dos glaciares, el paraje esconde un enorme glaciar en el medio del cual se encuentra el volcán Katja y el Eyjafjallajökull, este último, famoso por dejar en 2010 a media Europa sin tráfico aéreo a causa de la nube de cenizas de su erupción.

Este microclima es el responsable de que la superficie está recubierta de una vegetación más frondosa de lo normal. Al ponerse el sol, la estampa se va haciendo cada vez más épica. La tierra, ya de por si negruzca adopta un tono casi Tierra Media, como si allí se fuera a disputar la madre de todas las batallas. Las últimas luces se reflejan plateadas en el río que se divide en pequeños afluentes y desviaciones como si fuesen las venas de la montaña, y los picos parecen afilarse a cada centímetro de sol que se va perdiendo en el horizonte.

Más ubicaciones exactas.

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