Navarra con amigas: siete planes para un fin de semana de desconexión

Ideas para conocer la región en compañía y descubrir todos los secretos que guarda en su territorio.

Navarra es una de las regiones más visitadas no solo por su riqueza enológica y gastronómica, sino también por su exuberante y variada naturaleza, cambiando en cuestión de horas prados por bosques y ríos por desierto, y su patrimonio histórico y cultural, donde se mezclan leyendas de seres místicos e historias de reyes y batallas. Los planes son para todos los gustos: desde hacer parapente en un valle hasta tomar unos pinchos en la ciudad, todo – o casi todo – es posible en Navarra, pero con amigas sabe aún mejor.

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Bardenas Reales
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RECORRER LAS BARDENAS REALES

Quizá no sea uno de los escenarios en los que alguien piense cuando imagina Navarra. Ciudades y pueblos históricos, ríos y valles verdes, monasterios sobrecogedores… Pero uno de los aspectos que hacen más interesantes esta comunidad foral es la diversidad, y en ella se encuentra el Parque Natural y Reserva de la Biosfera de las Bardenas Reales, un desierto de 42.500 hectáreas donde las extrañas formaciones rocosas transportan a otro planeta.

La mejor manera de disfrutarlas es recorriéndolas de muy distintas formas. Ya sea en coche, siguiendo las dos rutas marcadas, o a pie, a caballo, en bicicleta, quad, segway o buggy, las opciones son múltiples y se adaptan al nivel de aventura y adrenalina que busque cada una. Realizar rutas con guías especializados, asomarse a algunos de sus miradores o incluso dormir en algún hotel con vistas al parque para disfrutar de los colores que dibujan en él el atardecer son planes que vale la pena vivir en compañía.

Olite
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DEL MEDIEVO A LA VIÑA EN OLITE

Uno de los pueblecitos más espectaculares de Navarra se deja ver unos km al sur de Pamplona. Se trata de Olite, un verdadero escenario de caballeros y princesas donde las calles empedradas y los palacetes y galerías medievales se topan con iglesias y un hermoso Palacio Real, objeto de historias que pueden conocerse entre sus salones de baile, sus numerosas torres adornadas y sus jardines de ensueño con visitas teatralizadas. Unida al castillo, la Iglesia de Santa María la Real es otro de los lugares donde Navarra saca a relucir su belleza gótica entre retablos, rosetones y relieves.

Tras dar un paseo por su casco histórico, donde la plaza Carlos III y la Torre del Chapitel se engalanan para sus Fiestas Medievales o el Festival de Teatro de Olite, toca conocer su cara más vitivinícola. Y es que Olite es conocida como la capital del vino de Navarra, no solo por las bodegas de la época romana que se descubrieron en su entorno, sino también por la oferta que existe en la zona, donde siete bodegas diferentes realizan experiencias y catas. Además de estas, pueden visitarse espacios tan interesantes como la vinoteca Reyna de Copas o el Enozentrum, el Centro de Cultura Vitivinícola de Navarra.

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Pinchos
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de pincho y pote por PAMPLONA

Una visita a Navarra no está completa si no se visita Pamplona, y una visita a Pamplona tampoco lo está si no se recorre su casco histórico a golpe de pincho y pote. Llueva, haga viento o hiele, los locales están siempre a reventar, y es que aquí se podría juntar el desayuno con la comida y esta con la cena a base de tapeo. Algo que suena a paraíso. El horario de los bares lo dice todo: aquí se comienza temprano y no se sabe dónde ni cuándo se acaba.

Zonas bien diferenciadas, como la de Plaza del Castillo con la calle San Nicolás y la calle Estafeta, el Ensanche, el Casco Antiguo o incluso barrios algo más alejados, como Iturrama y San Juan, son los lugares perfectos donde probar desde bocados de toda la vida hasta ganadores de concursos, siempre con un vaso en la otra mano. Si el plan es más animado, siempre hay locales de tardeo donde la música suena a todo trapo, pero también hay otros más íntimos y de toda la vida, como el Café Iruña, o restaurantes de mesa y mantel donde probar ajustados menús del día o delicias Michelin.

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Nacedero Urederra
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un respiro EN LA SIERRA DE URBASA Y ANDÍA

El Parque Natural de Urbasa y Andía tiene una extensión de 21.400 hectáreas y uno de los hayedos más grandes de la península. Ríos de colores imposibles, el bello nacimiento del Urederra, acantilados como el Balcón de Pilatos o cuevas como la de los Cristinos son, sin duda, algunos de los rincones donde es un placer no solo hacer senderismo, sino parar, desconectar y relajarse. Para ello, una extensa red de caminos, además de actividades como kayak, espeleología, escalada o parapente hacen las delicias de quienes quieren activar el corazón en un lugar donde el único sonido es el de la naturaleza.

La vida rural que se respira en este parque viene de la mano de sus pequeños caseríos y granjas, lugares donde probar de primera mano lo que significa vivir en un entorno privilegiado como la Sierra de Urbasa y Andía. La Quesería Aldaia es uno de esos lugares donde reconfortarse y desconectar, probar el queso Idiazabal típico de la zona y conocer cómo se elabora caminando entre sus ovejas latxas. Como colofón, una visita a los restaurantes del lugar, donde probar el clásico menú de pastor rodeadas del verde infinito y la paz del monte navarro.

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Roncesvalles
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SENTIRSE PEREGRINA EN RONCESVALLES

Lugar de inicio, punto clave o final del Camino de Santiago, Roncesvalles es uno de esos enclaves de este peregrinaje más importante para los caminantes, y no es para menos. En la Colegiata de Orreaga o Roncesvalles se respira la espiritualidad en el ambiente, e incluso si no se forma parte de la ruta, es una visita mágica en la frontera con Francia, donde la historia y las leyendas se entrelazan para ofrecer una experiencia única en un pueblo de apenas 20 habitantes donde parece haberse detenido el tiempo.

Más allá de los robles y los hayedos del horizonte, la Colegiata es una obra de arte digna de admirar. De principios del siglo XII, en su origen fue un hospital-monasterio que atendía a los peregrinos, el Itzandiega. El claustro gótico, la Iglesia de Santa María, la Capilla de Santiago y el Museo de Roncesvalles son visitas imprescindibles para conocer el contexto histórico del enclave. Para acabar de redondear la experiencia, nada mejor como hacer un tramo del Camino, siendo el que lleva a Burguete uno de los más habituales.

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Parque Natural Señorío de Bertiz
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PASEAR POR un PARQUE señorial

Cuando Pedro Ciga, el señor de Bertiz, donó su finca de finales del siglo XIV al Gobierno de Navarra en 1949, quizá no sabía que acabaría declarándose parque natural, o sí. Porque lo cierto es que las 2040 hectáreas de exuberante vegetación que se encuentran a 50 km de Pamplona estaban cuidadas con el máximo mimo. El Parque Natural del Señorío de Bertiz está formado por un bosque con bellos senderos, instalaciones para pasar un día en familia y un jardín botánico que es la joya del lugar.

En la entrada del parque se pueden comprar los tickets para visitar el Jardín Histórico-Artístico, un recinto con más de un siglo donde las secuoyas, los cedros, las camelias y las hortensias se disputan la atención con el resto de vegetación entre glorietas, estanques y puentes. Caminando entre ellos se llega al Palacio de Bertiz y al Centro de Interpretación de Naturaleza, donde conocer más a fondo este lugar repleto de colores, olores y magia.

Zugarramurdi
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CONOCER LA HISTORIA DE ZUGARRAMURDI

Al norte del valle de Baztán se encuentra el conocido como pueblo de las brujas, Zugarramurdi. Aunque puede que no lo parezca por su tranquilo halo de caserones, ganado pastando y el silencio de la naturaleza, lo cierto es que entre los bosques se esconde una cueva que protagoniza leyendas sobre aquelarres y brujería que ha sido escenario de películas y visitada por miles de personas cada año para conocer la historia que se esconde detrás.

Las grandes galerías excavadas en la roca por el paso del agua llegan a los doce metros de altura y a los 120 metros de profundidad. Y aunque no se sabe si este fue un lugar donde se hicieran sortilegios o hechizos, sí que es cierto que en 1610, el Tribunal de la Inquisición de Logroño investigó a 40 mujeres acusadas de brujería, de las cuales once fueron ejecutadas. A través de visitas guiadas puede conocerse el contexto histórico, además de los aspectos geológicos de la cueva, siendo otro de los puntos clave para conocer esta época negra para algunas mujeres el Museo de las Brujas, donde el esoterismo se mezcla con el mundo real.

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