Algarve

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 playa de Benagil

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Playa de Benagil: la catedral playera del Algarve

Si la costa Algarvía se conoce por sus cuevas y acantilados es en parte por playa de Benagil. El arenal, que se encuentra muy cerca de Lagoa, ha ganado popularidad precisamente por su cueva, conocida como La Catedral. Con la erosión y el paso del tiempo se ha formado dentro de la misma una pequeña playa, un prodigio natural que bien valdría como escenario de una película de aventuras si no fuera porque en temporada alta nadie se la quiere perder. No tiene acceso directo desde tierra, por lo que hay que hacerlo por mar.

Playa de Carvoeiro

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Playa de Carvoeiro: lo urbano también es bello

Hace tiempo, los barcos salían de aquí a la pesca del atún, pero ahora las coloridas embarcaciones de madera son el decorado perfecto a la playa urbana de Carvoeiro. La panorámica con las casas asomándose al acantilado es perfecta como para animar el feed de Instagram de cualquiera. El ambiente y la tranquilidad de las aguas la convierten en una de las playas más familiares del Algarve. En lo alto de los acantilados hay  unos pequeños senderos y miradores que regalan las mejores vistas de esta parte de costa.

Tres Irmaos

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Playa Tres Irmaos: el complemento perfecto

En esta costa parece que sin acantilados y rocas no hay playa. Esta cala es un ejemplo más (y no cualquiera). Su nombre ya apunta maneras: los tres hermanos son tres formaciones rocosas que se levantan a pocos metros de la orilla. Los riscos dan al conjunto una belleza escénica que entretendrá todas las horas de baño que se dediquen a esta playa vecina a la popular playa de Alvor. Según la leyenda, las rocas son en realidad tres hermanos pescadores  que se quedaron petrificados en una noche de tormenta. Hoy son famosos.

Praia Monte Clerigo

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Playa Monte Clérigo: naturaleza 100% accesible

Ya la entrada a la aldea es una promesa del paraíso playero al que se llega. Salvo cuando sopla el viento, capaz de tapar la carretera con la arena fina de la playa, pero como no hay mal que por bien no venga, a los surfistas les encanta siempre. A ellos se añade alguna que otra caravana y mucha gente que viene a hacer apología del ocio entre dunas y mar. Además, está integrada en la red de playas accesibles, por lo que ofrece toda clase de equipamientos. Hay que alargar la estancia mínimo hasta el atardecer, verlo por ejemplo desde la terracita del O Zé será un momento mágico.

 
 Praia da Falesia

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Playa de Falesia: el acantilado multicolor

Una estrecha lengua de mar abierta al atlántico, entre un mar turquesa y un largo acantilado con matices que van desde el gris al rojo, así es esta playa a sólo diez kilómetros de Albufeira. La gama cromática queda rota en temporada alta, cuando las toallas y los paraguas traen el resto de colores. Y es que la arena fina y la suave entrada al mar hacen de esta otra de las opciones familiares para pasar un día playero en el Algarve. Para los bañistas más gastro, sobre estos acantilados están algunos de los hoteles y restaurantes más interesantes de la zona, como el Pine Cliffs Resort y su restaurante Maré o el Alquimia, en punta y punta de la playa, pero dos imprescindibles de la gastronomía portugesa contemporánea.

 
playa de Albandeira

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playa de Albandeira: fotogenia lejos de las masas

Esta playa es un bello bocado pegado al típico acantilado ‘made in Algarve’. En realidad, son dos calas pequeñas comunicadas por una grieta en las rocas. En cualquier otro lugar, el arco en el que acaba el acantilado que abraza el arenal sería motivo para que los bañistas se plantaran en fila india, pero no ocurre así, porque, en parte, la poca superficie de arena, la estrecha carretera y la falta de servicios alejan el turismo de masa. Para ver el arco hay que llegar con marea baja, que es cuando el túnel que comunica las dos playas se hace transitable.

Pria do Castelo en Algarve

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Playa de Castelo: la perfección playera

Hay que pensar en los acantilados del Algarve como en una cortina que crea intimidad playera; por ejemplo, en esta playa en la que gracias a ellos, no se ven los desarrollos urbanísticos de alrededor. Son las paredes rocosas las que concentran las miradas. Sobre todo, la formación del extremo de la playa, con la forma de almena de un gran castillo marino y que, claro, da nombre al arenal. La erosión ha abierto pequeñas calas en el promontorio que funcionan al modo de playas privadas para los bañistas más madrugadores.

Praia de donà Ana

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Playa de Doña Ana: la escena playera más famosa de Algarve

Hay tres playas principales en las afueras de Lagos. Y la más grande de ellas es Meia Praia, pero como siempre, las cosas interesantes ocurren en los lugares más pequeños. Como en la playa de Doña Ana, considerada unánimemente como la más bella del Algarve. Por sí misma, la entrada ya es escénica, a través de una larga escalinata de madera que da a la playa. La orilla salpicada por diversas formaciones rocosas esculpidas con formas curiosas por la erosión del mar le acaba de dar temperatura al paisaje.

Praia Camilo

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Playa Camilo: Escalera hacia el cielo playero

Hacen falta doscientos escalones para llegar a la cala perfecta: un anfiteatro natural, rocoso y de colores ocres, con una arena suave y dorada que contrasta con la gama de turquesas del mar. Lo mejor es que cuando la playa se queda pequeña en temporada de verano, se puede pasar a la playa de al lado, separada por una formación rocosa que con la marea baja deja un paso a través de la orilla. Desde la explanada que sirve de parking, se ve todo el litoral entre Lagos y Albufeira.

Praia da Arrifana

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Playa de Arrifana: días de surf y percebes

En esta parte del Algarve, el litoral cambia de aspecto y dominan las bahías abiertas al Atlántico, los acantilados son más oscuros y menos altos, como en esta playa, que cumple con las mejores condiciones para los aficionados al surf. La playa de Arrifana sorprende por su arena de color beige que se mezcla con cantos rodados a los pies del acantilado. Junto a uno de los extremos, está el puerto pesquero de Arrifana, y es que, atención, porque aquí se come muy buen pescado, y marisco. Son famosos los percebes de la zona. 

 
Praia dos Estudantes

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Playa de Los Estudantes: Al final del túnel siempre hay una playa

Es pequeña, sobre todo si se compara con la vecina Meia Praia, pero no le falta singularidad. Casi parece un programa playero con dos calas rodeadas por acantilados y rocas, donde túneles excavados dan paso a una u otra. Las formaciones rocosas se extienden hasta el mar, por lo que se gana tranquilidad para el baño.

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Playa de Benagil (Portugal)

Esta es la playa a la que todos sueñan con ir. No tanto por el arenal en sí, sino por una de las cuevas formadas en los espectaculares acantilados que lo rodean. Sin ellos, sería una playa normal. Estos acantilados de Benagil, en la costa del Algarve, guardan un tesoro en forma de una gruta circular a la que solo se llega a nado, remando en kayak o con alguna de las excursiones organizadas. Se trata del Algar de Benagil, una breve playa cubierta por una cúpula natural que sería el escenario ideal para un remake de Los Goonies

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Ponta da Piedade

En la costa de la ciudad de Lagos, Ponta de Piedade es uno de los lugares más turísticos de la región portuguesa del Algarve gracia a la inmensa belleza de sus pináculos rocosos. 

Foto: Región Turismo de Algarve

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Cataplana

La cataplana es un guiso de pescado o marisco preparado en un recipiente de cobre de origen árabe al vapor que puede llevar o no guarnición

Foto: Región Turismo de Algarve

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Pescado a la brasa

Los pescados a la brasa es uno de los platos que no pueden faltar si se quiere probar la inmensidad de la gastronomía de la región del Algarve. 

Foto: Región Turismo de Algarve

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Embutidos

No tanto de las zonas costeras, los embutidos forman parte de la gastronomía del interior del Algarve, de sus sierras. 

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Playa de Benagil

En la playa de Benegil la erosión ha modelado un paraje excepcional.

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Faro

A poca distancia de su amurallado casco antiguo, la capital del Algarve disfruta de playas recogidas al pie de acantilados con formas fantasiosas.

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Tavira

La Torre del Reloj se alza en la colina del castillo, desde la que se contempla este pueblo de raíces árabes y el valle del río Gilao.

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Ferragudo

Situado en el estuario del río Arade, el pueblo mantiene la esencia de las antiguas aldeas marineras.

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Cabo de Sao Vicente

Las sugestivas vistas que ofrece este cabo situado en el extremo sudoeste de la Península han inspirado relatos épicos y leyendas.

Foto: Getty images | Westend61

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Playa de Benagil (Portugal)

Sin duda, se trata de uno de los rincones más bellos del sur de Portugal. Estos acantilados de Benagil, en la costa del Algarve, esconden un tesoro en forma de gruta circular con una breve playa a la que solo se llega a nado o a remo. Esta playa se ubica junto a Benagil, la aldea de pescadores que le da nombre.

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Desde la punta este hasta el extremo oeste

Con 300 kilómetros de longitud, el sendero de largo recorrido GR 13, más conocido como Vía Algarviana, surca de este a oeste el Algarve.

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La Ruta de los Contrabandistas

El río Guadiana ha significado mucho más que una frontera geográfica y política para los habitantes del Algarve. También ha sido una oportunidad de negocio para los contrabandistas de ambas riberas, que se jugaban la mercancía y la vida cruzando las aguas en barca o a nado. Hay dos circuitos señalizados de 6 kilómetros por las cercanías del pueblo de Alcoutim: uno por el barranco de Brejo y paralelo al GR 13; el otro pasa junto a puestos de guardia asomados al río y tiene salida y llegada en el mirador de Pontal. 

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La ruta del agua en la comarca de Loule

A lo largo de los siglos los algarvianos se las han ingeniado para extraer y aprovechar al máximo el agua. Fuentes, canales, pozos, balnearios y diversas estructuras hidráulicas fueron construidas y reconstruidas por artesanos de la piedra y agricultores. Muchas han resistido el paso del tiempo y en la actualidad forman parte de un itinerario temático por la comarca de Loule. 

La Ruta del Agua por Loule abarca 130 kilómetros, está pensada para realizarse en coche y puede completarse en un día. La primera parada es, sin duda, la ciudad de Loule y su mercado cubierto, de inspiración árabe. Los sábados los puestos de venta ocupan las calles de alrededor y ofrecen una variopinta muestra de productos, desde frutas y verduras hasta ropa y objetos de uso cotidiano. 

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Geología a la vista

Quien quiera descubrir qué sostiene el fértil y pedregoso suelo del Algarve, la Ruta de la Geología se lo pone fácil. En el municipio de Monchique, el sendero de la Marmolete –de 6,3 kilómetros, en coche, bicicleta o a pie– y el de Foia –15,3 kilómetros, en bicicleta o a pie– circulan junto a formaciones rocosas, canteras y construcciones que ilustran la singularidad geológica de la zona. 

Estos itinerarios temáticos por la sierra de Monchique tienen como aliciente complementario la flora y la fauna. Sobre este territorio cubierto de aulaga, brezo blanco, alcornoque y castaños es habitual ver el vuelo del águila de Bonelli o perdicera, una especie protegida en toda la Península.

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En bici por los bosques de Monchique

La denominada Ruta de los Árboles Monumentales permite, a su vez, dividirse en varios itinerarios de distinto interés y duración. Todos comienzan en la plaza São Sebastião de Monchique, rodeada de restaurantes tradicionales. Estas son las dos rutas más interesantes: El circuito de la Picota, de 27 kilómetros, se recomienda a ciclistas y excursionistas con experiencia, aunque también puede realizarse en coche por un carretera alternativa. El principal atractivo del recorrido son los bosques de alcornoques y robles, y las vistas desde la cumbre del Picota (790 m). El circuito de Foia, de 17 kilómetros, también ofrece vistas espléndidas, además de la floración de los rododendros en junio y julio y bosques de alcornoques. Esta última ruta puede realizarse a pie y en bicicleta.

Foto: Gtres

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10. Benagil, Portugal

La región del Algarve, en Portugal, es famosa por albergar algunas de las playas mas bellas de la costa atlántica en la península Ibérica. Y precisamente allí está la playa de Benagil, enclave donde confluyen el bosque mediterráneo con las aguas del océano Atlántico. Un pequeño emplazamiento de arenas marrones y abierto al mar entre cuyos acantilados circundantes el visitante puede aventurarse en la exploración de las múltiples cuevas formadas por la erosión del mar.

Foto: Westend61 / Getty images

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Rincones secretos del Algarve

Los acantilados de la playa de Benagil, en pleno del Algarve portugués, esconden una gruta circular con una breve playa a la que solo se llega a nado o a remo.

Foto: M.V. Photography / Shutterstock

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Costa de Lagos

El mar y el viento han esculpido un paisaje litoral fantástico en la Ponta da Piedade, a poca distancia de la ciudad de Lagos. En el camino que lleva hasta ella, de 40 kilómetros, se enhebra una encantadora colección de pueblos donde las viviendas de los pescadores parecen jugar con las rocas y el mar.

Foto: Gonzalo Azumendi

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Ría Formosa

Largas franjas de arena separadas de tierra firme por lagunas distinguen el paisaje de este parque natural, que se prolonga a lo largo de 60 kilómetros por la costa algarviana. En la fotografía, la playa de Cancela Velha y el golf de Quinta da Ria.

Foto: Kreder Katja / Age fotostock

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Castro Marim

Esta población próxima al curso del Guadiana y la frontera con España conserva un castillo del siglo XIV y un agradable casco antiguo. Desde lo alto de la fortaleza se contempla la desembocadura del Guadiana, los verdes cultivos, la blancura de salinas y los cielos siempre azules del Algarve.

Foto: Luca Da Ros / Fototeca 9x12

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Carvoeiro, uno de los pueblos más bonitos del Algarve

Es uno de los pueblos de pescadores que mejor conservan el carácter marinero de la costa del Algarve y que se encuentra en el camino que lleva hasta la ciudad de Lagos.

Foto: STOCKFOLIO 517 / Age fotostock

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Ritmo relajado

Desde el Cabo San Vicente, la ruta de regreso hacia el este por el interior descubre un mundo rural apenas alterado. Las localidades de esta parte del Algarve se mantienen alejadas del bullicio de las poblaciones de la costa.

Foto: Age Fotostock

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Sinfonía de azulejos

El al-zuleique árabe del siglo XV designaba la pequeña pieza de barro vidriado con que se decoraban suelos y paredes. Su uso se extendió en el siglo XVIII por las iglesias, palacios y jardines de las principales ciudades de Europa, aunque fue Portugal el país que lo adoptó como seña de identidad. La muestra más bella del Algarve se encuentra en el pueblo de Almancil, a 13 kilómetros de la ciudad de Faro: la iglesia de São Lourenço (junto a estas líneas), un conjunto de 1730, cuyo interior está totalmente revestido de azulejos que narran escenas de la vida del santo y que son obra del artista Policarpo de Oliveira Bernades.  

Foto: Pawel Kazmierczak / Shutterstock

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Playa Marinha del Algarve

Los acantilados que delimitan esta cala próxima a Carvoeiro anuncian las murallas rocosas del cabo San Vicente, el extremo sudoccidental de la Península Ibérica.

Foto: GTRES

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Algarve

La ruta desde el cabo San Vicente, el finisterre europeo, hasta Faro, la capital regional, descubre un territorio de naturaleza salvaje que en otoño, con las playas desiertas se disfruta mucho más. Los paisajes abruptos y salvajes de esta costa del sur portugués deparan sorpresas como las playas de Ponta da Piedade (en la imagen) y Dona Ana. Imprescindible detenerse en las localidades de Ferragudo, Lagos, Sagres y Albufeira.

MAURICIO ABREU

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Algarve (Portugal)

La Costa Vicentina, antes de que el océano se amanse al doblar el cabo de Sagres, es el tramo más salvaje de esta región del sur de Portugal. En primavera, los senderos que se asoman a acantilados o que bordean lagunas y calas de arena, discurren por zonas donde crecen orquídeas salvajes y lugares donde anidan aves acuáticas.

FOTOTECA 9 X 12

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Playa de Alvor

La cala de los Tres Irmaos es el paradigma de la costa del Algarve, punteada por peñas rocosas que emergen a la orilla de las aguas atlánticas.

AGE FOTOSTOCK

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Ferragudo

Este pequeño pueblo situado en el estuario del río Arade ha preservado la esencia de las antiguas aldeas de pescadores.

GTRES

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Acantilados de Benegil

En uno de los rincones más bellos de la costa algarvía se abre la playa de Benagil, un pequeño arenal que destaca por sus acantilados y por las grutas que la erosión ha excavado. Bañada por un mar tranquilo, es ideal para visitar en barca. Se sitúa junto a la aldea de pescadores que le da nombre.

FOTOTECA 9 X 12

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Ponta da Piedade

Las formaciones rocosas que emergen frente a la costa sur de Lagos guiaron durante siglos a los navíos portugueses.

GTRES

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Sagres

Amplios arenales y acantilados se alternan camino del cabo de São Vicente.

Mapa: BLAUSET

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La costa del Algarve en cuatro etapas

1 Faro. Rodeada de islas y arenales, la capital del Algarve es un enclave con un interesante casco antiguo amurallado.

2 Ferragudo. Este pueblo de pescadores, de calles coronadas por una iglesia, se ubica en el estuario del río Arade.

3 Lagos. Es una de las localidades más bellas del Algarve. Como Faro, su casco viejo también es amurallado.

4 Sagres. Situada en la punta sur de Portugal, conserva varias fortalezas. Muy cerca se emplaza el cabo de São Vicente.