Cataluña

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Foto: Casa Vicens | Pol Viladoms

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Casa Vicens es testimonio de la historia de Barcelona

Con sus más de 130 años, la Casa Vicens de Gaudí es un fiel testimonio de cómo ha ido evolucionando Barcelona y el barrio de Gràcia. Desde el proyecto original de 1883, pasando por la época de la ampliación por parte de Joan Baptista Serra de Martínez, arquitecto amigo de Gaudí, en la que se amplió la calle de les Carolines, hasta llegar al momento actual en el que se recupera como espacio museográfico. 

Foto: José Alejandro Adamuz

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Trabajos de restauración en Casa Vicens

Los trabajos de rehabilitación y restauración comenzaron en el 2015, un año después de la adquisición de la propiedad por parte de MoraBanc. El objetivo ha sido recuperar la casa original que proyectó Antoni Gaudí en 1883. Un elemento muy importante ha sido descubrir las abundantes policromías originales, que se habían ido perdiendo con el transcurso del tiempo. Con su apertura, Casa Vicens se suma a la amplia oferta turística de Barcelona.

Foto: Casa Vicens | Pol Viladoms

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La Casa Vicens de Gaudí abre sus puertas al público por primera vez

Casa Vicens, en Calle de les Carolines, 18-24, abre puertas al público por primera vez el 16 de noviembre del 2017. Tras más de 130 años de uso privado, se convierte en el último de los monumentos Patrimonio Mundial de Barcelona que se puede visitar. Estará abierta todos los días de la semana, de 10 a 20 horas.

Foto: Casa Vicens | Pol Viladoms

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La característica fachada de Casa Vicens no pasa desapercibida en Gràcia

La Casa Vicens es la primera obra maestra de Antoni Gaudí. Por su libertad de estilos, por la fantasía y por el uso de distintas influencias, se considera su obra manifiesto. De su arquitectura, lo primero que destaca es su fachada, repleta de azulejos diseñados con las flores de clavel de moro o clavellinas que Gaudí se encontró en el solar.

Foto: Casa Vicens | Pol Viladoms

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La Casa Vicens de Gaudí supuso una ruptura estética en la época

Antoni Gaudí hacía cinco años que se había graduado como arquitecto. En la Casa Vicens, su primera casa, puso en juego todo lo aprendido, todos sus conocimientos e influencias. El resultado es una casa sorprendente, inspirada en ambientes y motivos orientales y mozárabes, además de introducir la naturaleza como elemento de ornamentación en el interior de la vivienda.

Foto: Casa Vicens | Pol Viladoms

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El interior de Casa Vicens presenta una espectacular ornamentación

Al recorrer las diferentes salas de la Casa Vicens nos sorprende una amplia ornamentación que prácticamente llena todos los espacios de la casa. El joven arquitecto concibió su proyecto como un todo, en el que el interior y la naturaleza circundante se unieron en armonía, a la vez que otorgó a los espacios un nivel de confort muy adelantado para la época.

Foto: Casa Vicens | Pol Viladoms

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Las salas de exposición contextualizan la Casa Vicens

En la segunda planta, que originalmente fue la usada por el servicio, se encuentran las salas de exposición. La exposición permanente es una pieza clave de Casa Vicens Gaudí, ya que proporciona el contexto social y cultural necesario para que el visitante acabe por entender todo aquello que primero experimentó en las salas Gaudí. También habrá un espacio para exposiciones temporales, que se estrenan con: “La primera casa. La casa propia. La casa manifiesto”, comisariada por Juan José Lahuerta, arquitecto y profesor de Historia del Arte y Arquitectura en la Escuela de Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, y actual director de la Cátedra Gaudí.

Foto: Museo Picasso de Barcelona

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Arlequín, Barcelona

El artista pintó este óleo en Barcelona, entre junio y noviembre de 1917, con motivo de la presentación en el Gran Teatro del Liceo de la ciudad del ballet Parade con la compañía de los Ballets Rusos de Serge de Diaghilev. El personaje del arlequín es una figura muy representada en toda la obra de Pablo Picasso. Para disfrutar de este cuadro hay que viajar a Barcelona, al Museo Picasso, referencia en el estudio de los años de formación del artista.

Foto: BCN+

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Recinto Modernista de Sant Pau

Aunque no se logró construir con toda la envergadura del proyecto original, debía ocupar una superficie de 9 manzanas, el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, proyecto del arquitecto Lluís Domènech i Montaner que fue construido entre 1902 y 1930, es el mayor recinto modernista del mundo. Esta joya que se pude visitar en Barcelona se incluyó como Patrimonio de la Humanidad en 1997.

Foto: BCN+

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Templo Expiatorio de la Sagrada Familia

A pesar de que no alcanzó a acabarla, El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, o popularmente, la Sagrada Familia, es por monumentalidad y belleza la obra más famosa de Antonio Gaudí. Constituye todo un reclamo para visitar la ciudad de Barcelona por miles de turistas. Es uno de los monumentos con más visitantes de España, junto la Alhambra de Granada y el Museo del Prado. Fue incluida como Patrimonio de la Humanidad en el año 2005.

Foto: BCN+

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La Pedrera, Casa Milà 

Más conocida por su aspecto exterior como “La Pedrera”, la Casa Milà es uno de los edificios modernistas más populares de Barcelona. La obra de Antonio Gaudí se incluyó en el Catálogo del Patrimonio Artístico de la Ciudad de Barcelona, en 1962. Se inscribió como Patrimonio de la Humanidad en 1984. Se ubica en una de las avenidas imprescindibles de la ciudad, en el Paseo de Gracia, verdadera zona cero en toda ruta para conocer la arquitectura modernista.

Foto: BCN+

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Casa Vicens

Esta obra de Antonio Gaudí se encuentra en el barrio de Gracia. Pertenece a su época orientalista y fue el primer proyecto de envergadura del arquitecto en Barcelona convirtiéndose al poco en un punto y aparte de la arquitectura en Cataluña. La obra se edificó como casa de verano para la familia de Manel Vicens y Montaner. Al visitar la Casa Vicens se observan elementos artesanales de gran importancia que marcaron el inicio de la relación habitual que Antonio Gaudí estableció con diferentes artesanos para el desarrollo de sus proyectos.

Foto: BCN+

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Palacio de la Música Catalana

Tanto la fachada como el hermoso interior convierten este edifico en una verdadera joya de la arquitectura y en todo un emblema del modernismo de Cataluña. La obra de Lluís Domènech i Montaner, que se ubica en el barrio de la Ribera, junto a Vía Laietana de Barcelona, fue declarada como Patrimonio de la Humanidad en 1997 y es uno de los auditorios más bellos del mundo. El arquitecto supo usar con pericia la estructura de hierro, lo que le permitió trabajar la planta libre con cerramientos de vidrio. 

Foto: BCN+

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Palacio Güell

Puede pasar desapercibido para muchos de los paseantes de La Rambla de Barcelona; pero, lo cierto es que, justo en un lateral, en el Carrer Nou de la Rambla, encontramos una de las obras fundamentales de Antonio Gaudí, Patrimonio de la Humanidad desde 1984. El Palacio Güell permanece prácticamente igual desde que en 1886 el industrial Eusebi Güell encargará a Antonio Gaudí la construcción de la casa familiar. Desarrolló varios bocetos hasta que encontró una innovadora solución del uso de la luz y del espacio para convertir un palacio en una casa funcional.

Foto: BCN+

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Parque Güell

Una fantasía hecha parque. El parque Güell, en la zona alta del barrio de Gracia, es un icono de la ciudad de Barcelona. La relación entre Antonio Gaudí y el industrial Eusebi Güell dio como fruto varios de los edificios más emblemáticos del Modernismo en Cataluña. Esta obra pertenece a la etapa naturalista del arquitecto, en la que se pueden apreciar técnicas y soluciones arquitectónicas que culminan en otro hito de la arquitectura modernista: La Sagrada Familia. El Parque Güell fue inscrito como Patrimonio de la Humanidad en 1984.

Foto: BCN+

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Cripta de la Colonia Güell

Las colonias obreras fueron un concepto de amplio desarrollo en la industrialización de Cataluña. Se trataba de recintos amplios en los que además de las fábricas, había diferentes infraestructuras, como viviendas, hospital, fonda, tiendas, cooperativas o escuelas para los hijos de los obreros. En la Colonia Güell, en el municipio de Santa Coloma de Cervelló, además había esta excepcional cripta del arquitecto Antonio Gaudí, que fue incluida como Patrimonio de la Humanidad en el 2005. No se terminó nunca. De haber acabado, estaríamos, en palabras del propio arquitecto, ante una maqueta monumental de la Sagrada Familia. 

Foto: BCN+

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Casa Batlló

Que paseando por el Paseo de Gracia de Barcelona se vea el lomo de un dragón no es efecto de ninguna alucinación, sino resultado de la fantasía y la técnica que Antonio Gaudí supo desarrollar en la construcción de la Casa Batlló. Esta emblemática obra del famoso arquitecto se ubica en la Manzana de la discordia, así llamada, porque en pocos metros se encuentran algunas de las obras más emblemáticas del modernismo en Cataluña. La Casa Batlló fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el 2005.

Foto: AGE FOTOSTOCK

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Viñas entre montañas

Las comarcas de la Anoia y el Bages extienden sus viñedos entre sierras e imponentes macizos como el de Montserrat, en la fotografía. En la comarca del Bages las rutas de enoturismo incluyen el monasterio de Sant Benet, cuyas viñas están documentadas desde el siglo X, y el santuario de la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña.

Foto: Age Fotostock

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Bodega modernista de Pinell de Brai, en la Costa Daurada

Propuestas para todos los gustos

Los destinos de enoturismo en Cataluña, además de permitir disfrutar del mar, de espacios naturales y de monumentos, pueden complementarse con un sinfín de experiencias lúdicas y culinarias, desde vendimias en otoño a catas, ferias y muestras de vinos que a menudo se acompañan de tradiciones culturales, como los bailes de sardanas o los concursos de castellers, actividad declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. 

Foto: Age Fotostock

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Monasterio de Sant Pere de Rodes, en la comarca del Alt Empordà

La DO Empordà, que toma su nombre de Empúries, es el histórico enclave donde griegos y romanos introdujeron la cultura de la viña y el vino que luego fue extendiéndose por todo el país. Hoy los caldos ampurdaneses destacan por su producción de variedad negra.

Foto: Age Fotostock

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Prensa de la uva con el método tradicional en la Fiesta de la Vendimia de Alella

La producción de la DO Alella alcanzó gran prestigio a principios del siglo XX, cuando las familias más acomodadas de Barcelona se instalaron en esta comarca y fomentaron la creación de unos vinos blancos muy apreciados

Foto: Age Fotostock

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Terres de Lleida

El río Segre a su paso por Sant Llorenç de Montgai, con la sierra del Montsec al fondo. Los campos leridanos, entrecortados por sierras y surcados por ríos, son una destacada zona agrícola y vinícola de Cataluña

 

 

Foto: Barcelona es molt més | Albert Miró

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Playa de San Sebastià, Sitges (Barcelona)

La costa de Sitges, uno de los municipios más carismáticos de Cataluña, es una de las más populares y concurridas del litoral catalán. Alrededor de la ciudad hay más de cuatro kilómetros de costa y unas 18 playas, una interesante oferta cultural, gastronomía y ocio nocturno. Por todo ello, el lugar es escogido por familias y también es uno de los destinos destacados de forma internacional entre los de ambiente gay. Del amplio listado de playas, las hay para todos los gustos, pero quizá la más representativa sea la playa de Sant Sebastià, junto con La Fragata, entre el casco antiguo y el puerto deportivo de Sitges. Con ambiente marinero, es una playa familiar con una longitud de unos 200 metros de fina arena. Desde la playa se disfruta de vistas panorámicas del casco antiguo. El arenal dispone de todos los servicios y su acceso está adaptado a todo tipo de público. 

Foto: Barcelona es molt més | Josep Cano

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Playa de Ribes Roges, Vilanova i la Geltrú (Barcelona)

En esta playa de arena fina tiene hogar la diosa griega Pasífae, madre del Minotauro. Y es que la escultura de Òscar Estruga es todo un icono de esta playa urbana dotada de todos los servicios necesarios para pasar un día agradable de baño en familia. La playa se ubica en un entorno urbano y residencial, en el animado paseo de Ribes Roges. Además, colindante a este popular arenal se encuentra el Parc de Ribes Roges, una zona verde con numerosos árboles y jardines con un circuito de trenes en miniatura. 

Foto: Barcelona es molt més | Felipe J. Alcoceba

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Playa de Ocata, Masnou

Por su proximidad a la ciudad de Barcelona podría pasar por una más de las playas de la ciudad condal; pero no, pertenece a la localidad del Masnou. Para disfrutar de este sorprendente arenal basta subirse al tren e invertir media hora de trayecto. Sus cerca de 2,5 kilómetros suele disfrutar cada año del distintivo de bandera azul. Tiene zona habilitada para la práctica del nudismo

Foto: Barcelona es molt més | Albert Miró

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Les Casetes de Garraf (Barcelona)

Esta playa de 380 metros de longitud, arena fina y piedras, fue en su día un pequeño barrio marinero. Hoy aún se conservan las barracas de madera de característicos colores blanco y verde que los marineros usaban para guardar sus útiles y que dan nombre a la playa. Se ubica en el núcleo urbano de Garraf, a menos de media hora de trayecto en tren, y es un espacio de calma que dispone de duchas y baños públicos.

Foto: Turismo Costa Brava | Josep Miquel Guasch

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Calas de Cap de Creus (Girona)

¿Buscas calas espectaculares? El Cap de Creus concentra en una reducida zona geográfica muchas de las mejores playas de España. En el norte de la Costa Brava, se encuentra el Parque Natural de Cap de Creus, El cabo es una prolongación de los Pirineos hasta el mar y es el punto más oriental de la península Ibérica. Aquí están algunas de las calas más espectaculares de España, como Cala Culip, con una geología y un mar espectaculares. Otras calas igualmente imprescindibles en la zona son Cala Prona, Cala Jugadora y Cala Culleró.

Foto: Turismo Costa Brava | Francesc Tur

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Playa de Castell, Palamós (Girona)

Más que una playa, un símbolo. Es uno de los pocos arenales que se conservan totalmente vírgenes de la Costa Brava, o al menos así se le considera desde que los vecinos de la zona lucharan para conservarlo tal cual lo encontramos. Tiene forma de una media luna de unos 300 metros de arena fina rodeada de bosques de pinos y de campos de cultivo que son regados por el canal de l’Aubi que desemboca en la playa.  Además, la playa de Castell tiene cerca una serie de vestigios arqueológicos de gran valor como el poblado ibérico, en uno de sus extremos, que data del S. I d.C. 

Foto: Turismo Costa Brava | Vicky Pirata

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Cala Aiguablava, Begur (Girona)

En esta pequeña cala encontramos todas las características que hacen famosa a la Costa Brava: acantilados, vegetación densa de pinares y aguas cristalinas. En concreto, es la calidad del agua la que da nombre a esta pequeña cala del litoral de Begur: Cala Aiguablava ("agua azul" en catalán). Con escasos 100 metros de longitud y de arena fina y dorada, esta cala es una de las más famosas de Cataluña. A su bello entorno hay que sumarle las comodidades de su equipamiento y sus accesos adaptados a todo los públicos.  

Foto: Turismo Costa Brava | Vicky Pirata

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Cala Sa Tuna, Begur (Girona)

Esta cala es digna de postal. En su origen fue un barrio marinero, y  todavía conserva su encanto con algunas bellas casas tradicionales que dotan el lugar de un aire pintoresco. Sa Tuna es una cala semiurbana situada en el municipio de Begur, en el corazón de la Costa Brava. La playa de unos 80 metros de grava está ubicada próxima al camino de ronda, lo que invita a explorar el entorno y disfrutar de las vistas. Se encuentra protegida de las olas y corrientes por la punta d’es Plom por lo que sus baños en aguas transparentes son tranquilos. Dispone de una rampa de acceso y está equipada con diferentes servicios. 

Foto: Turismo Costa Brava | Clàudia Cama

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Cala Aigua Xelida, Tamariu (Girona)

Es una de esas calas mágicas de la Costa Brava. Se encuentra en el municipio de Tamariu, en Palafrugell, y es el punto de llegada del camino de ronda que pasa a través de bosques de pinos y que parte de Cala Pedrosa. Sus dimensiones son reducidas, pero no la belleza del enclave: pinos y rocas que llegan al mar. Uno de los bañistas más ilustres de esta cala fue el famoso escritor Josep Pla. 

Foto: Turismo Costa Brava | Pere Durán

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Cala Pola, Tossa de Mar (Girona)

A tan solo 4 kilómetros de Tossa de Mar, municipio de la provincia de Girona que cuenta con algunas playas y calas de gran belleza, se encuentra esta característica cala de la Costa Brava, de arena gruesa y dorada y aguas cristalinas hasta las que desciende las montañas de alrededor  completamente cubiertas de pinos. En esta ensenada de gran belleza paisajística, el mar se muestra calmo, por lo que es ideal para baños con niños.  

Foto: Turismo Costa Brava | Raria Geli

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Cala Montjoi, Roses (Girona)

Esta playa de arena oscura y bolos es una de las más familiares de la Costa Brava. Se ubica en el interior del Parque Natural del Cap de Creus, desde el que se ven algunas de las mejores puestas de sol de todo Cataluña. La cala es de carácter semiurbano, escasamente edificada, se halla en una zona apartada y de gran belleza. A su alrededor y a muy poca distancia, se encuentran algunos de los lugares de buceo más conocidos del litoral de Begur. La Cala Motjoi es también ideal para navegar en kayak, siendo sus aguas calmas al encontrarse protegida por la punta de la Ferrera.

Foto: Turismo Costa Brava | Maria Geli i Pilar Planaguma

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Gola del Ter, Torroella de Montgrí (Girona)

La desembocadura del río Ter forma un paisaje curioso que se aleja de los tópicos de la Costa Brava. Aquí no encontrarás acantilados ni bosques de pinos que alcanzan casi la orilla del mar. Pero eso no significa que no nos encontremos en una de las playas más bellas de Cataluña. Esta playa, también conocida como playa de la Fonollera es un espacio tranquilo de fina arena de una gran importancia ecológica. A medida que el río llega a su desembocadura, se forman lagunas entre dunas y juncos, desembocando en forma de lengua de arena entre agua dulce y salada.

Foto: Turismo Costa Brava | Santi Font

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Playa de Sant Pere Pescador (Girona)

La playa de Sant Pere Pescador, ubicada entre la desembocadura del río Fluvià y la del Riuet, es la que tiene mayor extensión de toda la bahía de Roses. Suma algo más de 6 kilómetros de arena fina y dunas de poca profundidad. Dada su extensión, está dividida en diferentes zonas, cada una con su propio nombre, y hay espacio para todos los públicos. Es especialmente conocida porque algunas zonas son perfectas para la práctica del windsurf y kitesurf. También dispone de otros rincones para los naturistas. 

Foto: Turismo Costa Brava | Maria Geli i Pilar Planagumà

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Playa del Portitxol, Empúries

A esta playa de arena fina y dorada y aguas tranquilas se puede llegar a pie desde el paseo marítimo de Empúries, municipio de la Costa brava donde se ubica. Su acceso es fácil y es por ello que su ambiente es familiar entre formaciones rocosas y bosques de pinos. Próximo hay un mirador con bellas vistas a la bahía de Roses, la costa de Empúries y el casco urbano de L’Escala. En la costa hay una serie de salientes rocosos que ofrecen una gran oportunidad para la práctica de snorkel. Frente a la playa se ubica el Hotel Empúries, un popular edificio histórico que data de principios del s. XX y que fue construido para alojar a los arqueólogos de las ruinas de Empúries.

Foto: Turisme Costa Daurada | Rafael López-Monné

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Playa Penya Tallada, Salou (Tarragona)

Se trata de uno de los paisajes más bellos de la costa rocosa de Tarragona. La Penya Talla (“peña cortada” en catalán) es una cala pequeña e íntima que se caracteriza por una formación rocosa erosionada en forma de pared que entra directa en el mar. Se accede a través de una escalera que desciende hasta el arenal. No cuenta con equipamientos, pero a cambio nos permite disfrutar de su belleza salvaje. Sin duda, todo un clásico entre las mejores playas de Cataluña.

Foto: Turisme Costa Daurada | Joan Capdevila

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Cala Jovera, Tamarit (Tarragona)

Un castillo para una playa. El de Tamarit es un arenal pequeño a los pies de un castillo, lo que lo convierte en uno de los más pintorescos de Cataluña. Ubicada en el término municipal de Tarragona, esta cala de arena fina y dorada y aguas tranquilas, es el espacio en el que se encuentran los restos de un antiguo poblado amurallado que se remonta al siglo XI. Cerca de Tarragona, todos los placeres de una playa salvaje pero con servicios como aseos y duchas, por lo que es ideal para ir con niños. El acceso no es apto para todos los públicos.  

Foto: Turisme Costa Daurada | Joan Capdevila

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Playa El Torn, Hospitalet de l'Infant (Tarragona)

Se trata de una de las clásicas playas naturistas de la costa de Tarragona. La playa de naturista El Torn se ubica cerca del municipio de Hospitalet de l’Infant, en la Costa Daurada de Tarragona. Esta zona se caracteriza por un litoral limpio de aguas cristalinas gracias a la presencia de praderas de posidonia. Con cerca de 2 kilómetros de arenal, es un espacio declarado de interés natural rodeado de pinos y montañas que descienden hasta el mismo mar. Cuando se llega a este paraje es fácil olvidar los complejos turísticos que se han ido desarrollando a lo largo de los años en algunas zonas del litoral de Cataluña.

Foto: Turisme Costa Daurada | Joan Capdevila

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Cala Fonda (Tarragona)

La Cala Fonda, o, popularmente, Waikiki (sí, como la de Hawai), es una playa de arena gruesa de difícil acceso, sin servicios ni instalaciones de ningún tipo. Por contrapartida, mantiene su belleza salvaje en el espacio del bosque de la Marquesa que se ha librado de los desarrollos urbanísticos de esta parte de la costa de Cataluña. Muy conocido por los amantes del nudismo, este paraíso cercano a Tarragona se alcanza caminando desde las populares playa de la Móra (al norte) y desde la playa Larga (al sur).

Foto: Turisme Costa Daurada | Joan Capdevila

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Playa de Altafulla (Tarragona)

Pasear por el bello casco antiguo de este municipio de la costa de Tarragona es viajar en el tiempo e impregnarse el ambiente marinero. La playa se encuentra algo más alejada, es urbana, por lo que tiene todos los servicios necesarios para pasar un cómodo día de playa. Dispone de acceso adaptado a todos los públicos. Es una clásica entre las playas con calidad Bandera Azul de la costa de Cataluña.

Foto: Turisme Costa Daurada | Joan Capdevila

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Playa de Creixell (Tarragona)

Esta playa semiurbana de casi dos metros de longitud es una de las mejores de la Costa Daurada para disfrutar de un día de baño en familia. Es de la clase de playas a la que es fácil llegar y tiene todos los servicios necesarios y accesos adaptados. Además, se puede combinar con una visita al casco antiguo del municipio de Creixell.

Foto: Cosmocaixa

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Museo de la Ciencia - CosmoCaixa

El museo ideal para toda la familia se halla en la parte alta de la ciudad, en el barrio de Vallcarca y se trata de un lugar diseñado especialmente para acercar la ciencia a todos los públicos. Mediante numerosas exposiciones, talleres y actividades interactivas muestra de manera distendida y amena como la ciencia forma parte de la vida y la historia del hombre. Sus 30.000 metros cuadrados recientemente remodelados están divididos en diferentes espacios entre los que destaca el Bosque inundado y la Sala de la materia. En la imagen, el péndulo de Foucault, un elemento típico de los museos de ciencia. 

Foto: CCCB

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Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB)

Ubicado en un edificio del Raval cuya historia se remonta al siglo XII —cuando tan solo era una iglesia convertida en convento—, el CCCB promueve la divulgación de conocimiento cultural mediante multitud de proyectos y exposiciones temáticas en formato tanto presencial como digital. Cine, literatura o asuntos de actualidad internacional tienen su lugar en este espacio que late con carácter propio en el corazón de Barcelona

Foto: FCB

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Museo del Futbol Club Barcelona

Dentro de las instalaciones del Camp Nou, en el barrio de Les Corts, el Museo del Fútbol Club Barcelona abre sus puertas a los más de 1,5 millones de visitantes que recibe cada año. En él se pueden contemplar todos los trofeos conseguidos por el equipo, además de objetos emblemáticos de la historia del club. La visita incluye la posibilidad de realizar un tour por las instalaciones, lo cual supone la oportunidad de sentarse en el banquillo de los jugadores y de pisar el césped del estadio. 

Foto: Age Fotostock

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Nuseu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC)

Es uno de los más ricos en arte románico (los frescos de Sant Climent de Taüll) y gótico del mundo. También muestra obras del Renacimiento y el Barroco, así como fotografías, dibujos y carteles del XIX e inicios del XX. Se aloja en el Palau Nacional de Montjuïc.

Foto: Age Fotostock

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Museo de Historia de Barcelona (MuHBA)

La sede principal del museo, en la Plaça del Rei, da acceso a los restos de la ciudad romana situados bajo la plaza y también al Salón del Tinell del Palau Comtal (siglo XI) y la capilla de Santa Ágata (siglo XIV). Cerca se hallan las columnas del templo de Júpiter.   

Foto: Age Fotostock

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Museo de Arte Contemporáneo (MACBA)

En pleno barrio del Raval, el MACBA constituye un referente de la experimentación artística. El edificio proyectado por Richard Meier en 1990 y el vecino Convent dels Ángels (1497) se abren a una plaza frecuentada por jóvenes aficionados al monopatín.

Foto: Age Fotostock

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Fundació Joan Miró

El edificio diseñado por Josep Lluís Sert e inaugurado en 1975 es un magnífico escenario para la mayor colección pública de obras de Joan Miró. Alberga 217 pinturas, 179 esculturas, grabados y textiles y más de 8.000 dibujos. Se localiza en la montaña de Montjuïc.

Foto: Age Fotostock

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Museo picasso

Expone la colección más completa de la etapa de formación y juventud de Picasso. Una de sus joyas es la serie Las Meninas, de la época azul. El museo ocupa un palacete medieval de la calle Montcada, a poca distancia de la magnífica iglesia de Santa Maria del Mar.