Extremadura

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valle del Jerte

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Valle del Jerte (Extremadura): símbolo de primavera

Llamado así por el río del Jerte, este valle situado al norte de Extremadura es conocido por los campos cubiertos de cerezos en flor con la llegada de la primavera. Los mejores meses para visitarlo son marzo y principios de abril, cuando la floración está en su máximo esplendor, el Jerte se ve arropado por un gran manto blanco y da comienzo la Fiesta del Cerezo en flor. Otros atractivos del lugar es la Garganta de los infiernos, una reserva natural con zonas de baño; o el monasterio de Yuste, Patrimonio Nacional.

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Las Villuercas (Cáceres)

La comarca de Las Villuercas, un dédalo de pequeños valles al sudeste de Cáceres, es una de las áreas naturales más valiosas de Extremadura. En este rincón donde las serranías se tapizan de castaños, robles, rebollos, alcornoques y encinas, miles de aves migratorias encuentran su hogar cada invierno. Las Villuercas son pródigas en pinturas rupestres, ermitas e iglesias mudéjares (Humilladero, Santa Catalina), pueblos famosos por su artesanía o sus alimentos (Alía, Cañamero) o sus necrópolis, castros y fortalezas (Berzocana, Cabañas del Castillo). El enclave más famoso y emblema de la comarca es Guadalupe, con su monasterio fortificado del siglo XIV y su virgen negra, que daría nombre a una isla del Caribe y a la virgen más venerada de México.

Josan Ruiz, director de Viajes National Geographic.

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Mérida, la augusta

Desde que fue fundada en el 25 a. C. con el nombre de Emérita Augusta por Octavio Augusto, se convirtió en una de las poblaciones más florecientes de la época romana, incluso por delante de Atenas. El “Conjunto arqueológico de Mérida” fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1993, reconociéndose así los siglos en los que fue destacado centro jurídico, económico, militar, cultural del mundo conocido. El anfiteatro y el teatro, escenario de su famoso festival de verano, son los símbolos de aquel esplendoroso pasado. Tras las visitas, te aguardará un verdadero festín de manjares ibéricos y vinos de la Ribera del Guadiana.

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Cáceres, un patrimonio ideal para series de TV

Romanos, visigodos, judíos, musulmanes y cristianos, todos fueron dejando su huella en la ciudad vieja de Cáceres. El centro neurálgico es la Plaza Mayor. En Cáceres, las piedras hablan. Y lo decimos literalmente: en muros y fachadas se pueden ver inscripciones en latín. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986, su centro histórico es tan cautivador que ha sido escogido para rodar escenas de series tan famosas como “Juego de tronos” o la española “La Catedral del Mar”. La ciudad es la mejor base para explorar la extensa provincia de Cáceres.

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Real Monasterio de Santa María de Guadalupe

En la provincia de Cáceres y declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993, la importancia de este monasterio radica, además de en la mezcla de estilos -gótico, mudéjar, renacentista, barroco y neoclásico-, en su historia. Fue aquí donde los Reyes Católicos recibieron a Cristóbal Colón en 1486 y 1489 y donde fueron a descansar tras la reconquista de Granada en 1492.

Gtres

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Conjunto arqueológico de Mérida 

Nacida como Emerita Augusta en el  25 a.C., Mérida guarda en sus calles restos de la arquitectura medieval que un día formaron parte de la primera ciudad. Su teatro romano, el templo de Diana o el acueducto de los Milagros, son solo un ejemplo de ello y parte del listado declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993.

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Ciudad vieja de Cáceres 

Románico, islámico, gótico septentrional y renacentista italiano. La arquitectura de Cáceres es bellap y sorprendente y por eso fue inscrita en la Lista Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1986.

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Parque Nacional de Monfragüe

Ya lo cantaba Extremoduro: “el animal que más quiero / es el buitre carroñero”. Verlos volando en todo su esplendor hace que su gran envergadura te deje sin palabras. El buitre leonado es, sin duda, una de las aves más imponentes en el cielo, con permiso del águila imperial. Y es el Parque Nacional de Monfragüe, en Cáceres, el que hace posible disfrutar de ambas especies -además de muchas otras- en su hábitat natural y sin molestarlos gracias a los roquedos donde también viven búhos reales, halcones peregrinos, águilas perdiceras, cigüeñas negras, martín pescador o garzas reales. Todos ellos se pueden ver desde los miradores de Salto del Gitano o Peña Falcón y el mirador del Castillo.

Pero además de aves, el parque ofrece un agradable paseo por medio de la naturaleza. Surcado por los ríos Tajo y su afluente el Tiétar, el paisaje es una dehesa, un bosque mediterráneo con claros de matorral y pastos explotados durante siglos de una forma muy poco invasiva, lo que ha permitido que su paisaje permaneciese a lo largo de los años.

Foto: Juan Pedro Rodríguez Durán

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La Garganta

En un ramal de la sierra de Candelario, La Garganta es la población a más altitud del Valle de Ambroz. Sus paisajes repletos de castañares, robledales y bosques de abedul y acebo son una delicia en otoño.

Foto: Luis Martín Martín

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Hervás

Hervás es la capital de la comarca del Valle de Ambroz y uno de los pueblos más llamativos de la zona, no sólo por su arquitectura, sino por su judería, pequeña pero una de las mejores conservadas de la península. 

Foto: Víctor Coriano

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Calles de Hervás

La arquitectura de Hervás se caracteriza por el entramado de sus casas, muy característico de las juderías.

Foto: DIVA

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Segura de Toro

El nombre de esta localidad se debe a la figura que preside su Plaza Mayor: un toro tallado en granito, una escultura vetona del siglo VI a.

Foto: Picasa

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Abadía

Esta pequeña localidad está situada en la parte más llana del valle, por lo que ofrece unas increíbles vistas a las montañas y a los pueblos más altos. De ella destaca el Palacio de Sotofermoso o de los Duques de Alba, lugar de descanso de importantes escritores del Siglo de Oro como Lope de Vega, donde escribió algunas de sus obras.

Foto: Nano Corrales

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Aldeanueva del Camino

En plena Vía de la Plata, Aldeanueva del Camino tiene una historia que se remonta a tiempos romanos y así lo demuestran sus calles con plazas, fuentes y construcciones de gran belleza. 

Foto: José Luis Filpo Cabana / Wikicommons

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Baños de Montemayor

En la frontera con Salamanca, si por algo destaca este municipio es por sus baños termales de origen romano que se ubican en un entorno natural único.

Foto: DIVA

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Gargantilla

El Valle de Ambroz ofrece a sus visitantes un precioso espectáculo natural donde los colores ocres, naranjas y marrones del otoño son los protagonistas y el entorno de Gargantilla es perfecto para disfrutarlo a fondo.

Foto: AgeFotostock

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Una semana por la provincia de Cáceres

En otoño, la provincia de Cáceres es un sorprendente destino para escapadas de fin de semana. Los valles, bosques, dehesas y las sierras de la provincia más grande de España se visten de colores otoñales. Desde el centro histórico de Cáceres, reconocido como Patrimonio de la Humanidad, a los bellos pueblos en los montes de Traslasierra, como Hervás, tienes mucho donde elegir. Aquí te mostramos algunas pistas para disfrutar de la provincia de Cáceres.

Foto: AgeFotostock

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Ciudad Vieja de Cáceres

La bella ciudad extremeña tiene un espectacular patrimonio histórico y arquitectónico que es Patrimonio de la Humanidad. Romanos, visigodos, judíos, musulmanes y cristianos dejaron sus huellas en la ciudad vieja de Cáceres y es un placer seguirlas, cruzando las murallas por la puerta de la Estrella y paseando por las calles empedradas. Y a todo ello, hay que añadir su riqueza gastronómica, que fue reconocida en 2015 al ostentar la ciudad el galardón de Capital española de la Gastronomía: El delicioso jamón ibérico de las dehesas, las tortas del Casar, el aceite de Gata-Hurdes, el pimentón de la Vera, las cerezas del Jerteo y los vinos de la Ribera del Guadiana.

Foto: AgeFotostock

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Trujillo

Trujillo también está en un cerro y también tiene castillo, pero aunque es divertido pasear por sus muros (abarrotados), lo más interesante es el pequeño laberinto de calles medievales que se despliega a sus pies. Lo mejor es empezar en la fortaleza y bajar paseando hasta la animada plaza Mayor. No hay que tener miedo a perderse porque siempre se encuentra recompensa: un rincón por el que no ha pasado el tiempo, un jardín para descansar o una casa-palacio que todavía hoy, cuatro siglos después, conserva el esplendor de su época.

Foto: AgeFotostock

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Granadilla

Pequeño pueblo medieval abandonado en los 60 y recuperado por estudiantes desde los años 80. Los turistas recorren sus ruinas, fotografían las casas medievales, sus plazas recuperadas y, sobre todo, su imponente castillo. Un aliciente extra: disfrutar del atardecer desde las almenas mientras el sol va tiñendo de naranja el pantano y su paisaje de pinos y eucaliptos.

Foto: AgeFotostock

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Hervás

En las faldas de la sierra de Béjar, rodeado de bosque, se encuentra Hervás, uno de los pueblos con más encanto de Cáceres. Su judería es un laberinto de callejuelas y pequeñas plazas repletas de macetas, y sus casas todavía conservan la arquitectura tradicional. Hay que dejarse llevar por el barrio pendiente abajo hasta el río Ambroz. Allí, alrededor de su puente medieval, los árboles dan forma a un rincón tranquilo donde los lugareños se sientan a descansar y charlar, arrullados por el rumor del río.

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Valle del Jerte

No hay mucho que no se haya dicho ya del valle del Jerte en primavera: los cerezos en flor que explotan, fuegos artificiales blancos y rosados en las laderas. Pero una manera quizás un poco distintas de disfrutar del espectáculo es cruzar desde el valle del Ambroz por el puerto de Honduras. Desde Hervás, una carretera sinuosa y estrecha sube entre castaños por la sierra de Béjar hasta alcanzar el puerto a 1.440 metros. Las vistas son espectaculares: el valle del Jerte en su esplendor y la sierra de Gredos al fondo.

Foto: AgeFotostock

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Ciudad vieja de Cáceres

Romanos, visigodos, judíos, musulmanes y cristianos: todos han dejado su particular huella en la ciudad vieja de Cáceres y es un placer seguirla, cruzando las murallas por la puerta de la Estrella, dejándose llevar paseando por sus calles empedradas. Y acabar el viaje al pasado en los soportales que rodean la icónica plaza Mayor, en extramuros, disfrutando de un buen vino extremeño.

Foto: AgeFotostock

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Montánchez

Es conocido como el mirador de Extremadura y hace honor a su nombre. Montánchez es un pequeño pueblo desperdigado por las faldas de un cerro. En lo alto, las ruinas de un castillo medieval dominan el paisaje, como un rostro ceñudo y vigilante, siempre atento. Pasear entre sus restos y asomarse a sus murallas es revivir una época de batallas (y solidarizarse con el pobre soldado que, a pie, cargando con las armas y embutido en la armadura, tenía que poner cerco al enemigo).

Foto: AgeFotostock

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La Garganta de los Infiernos (España)

Un lugar maravilloso en tierras de Extremadura. Por si le faltaba algo al Valle del Jerte, en Cáceres, aquí tienes estas piscinas naturales. La Garganta de los Infiernos, que pertenece a la "Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura", se ha hecho famosa por sus refrescantes pozas. Dos son los lugares claves a visitar: la zona de Los Pilones, donde las “marmitas gigantes” (producidas por el efecto del agua en sobre el granito) son ideales para un buen chapuzón, y  el Chorrero de la Virgen, una espectacular cascada. Como en época estival, que es cuando más apetece bañarse aquí, puede estar su cauce seco, lo mejor es que visites la zona también en primavera.

Foto: Asociación Cultural Belén Bíblico y Monumental Sta. Ángela de la Cruz

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El belén más grande del mundo está en Extremadura

No es cualquier belén, su superficie de 450 m2 convierte al Belén Bíblico Sta. Ángela en el más grande del mundo. Para visitarlo hay que ir hasta el municipio de Jerez de los Caballeros, en Extremadura. Está compuesto por hermosas figuras de 21 cm de tamaño máximo y lo integran 15.000 piezas en total. Sus responsables cuidan al máximo el detalle histórico con el que recrean todas las escenas bíblicas.

Foto: Turismo de Extremadura

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Playa de Orellana la Vieja

A la orilla del embalse de Orellana se han dispuesto merenderos en los que poder disfrutar de una agradable comida en familia junto al “mar”.

Foto: Turismo de Extremadura

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Embalse de Orellana, en la comarca de la Serena

El termino municipal de Orellana la Vieja fue el primero en conseguir una bandera azul para una playa de interior de agua dulce.

Foto: Turismo de Extremadura

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Una playa de agua dulce

Las instalaciones y servicios están adaptados a las necesidades de personas con movilidad reducida.

Foto: Turismo de Extremadura

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Actividades naúticas

La playa de Orellana cuenta con zonas habilitadas para practicar deportes acuáticos: vela, piragüismo, esquí acuático. Cerca de la playa se encuentra un club náutico con pequeñas embarcaciones y donde se ubica la Escuela Regional de Vela.

Foto: Turismo de Extremadura

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Una de jamón

Cáceres es el escenario de la dehesa de Extremadura, el lugar de uno de los mejores jamones ibéricos. Dicen que un emperador, nada más y nada menos, venía hasta aquí para saborear esta joya gastronómica. Lo dicen de Carlos V, que acostumbraba a desplazarse hasta la comarca de Montánchez para conocer el proceso por el cual los perniles de cerdos ibéricos llegaban a su mesa imperial. Turismo de Extremadura presenta diferentes rutas para conocer mejor la comarca.

Foto: Visita Ambroz

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Valle de Ambroz, Extremadura

Los bosques de castaños de Ambroz no solo tiñen de rojizo todo el valle, sino que regalan a la tierra algunos de los manjares del otoño: las castañas y las setas. Aunque el lugar extremeño con mayor número de hongos quizá sea La Vera, la razón por la que este valle merece una visita es porque en él cada año se celebra el Otoño Mágico, un festival que incluye actuaciones musicales, teatro, jornadas gastronómicas y varias charlas. Entre ellas no puede faltar la de micología, donde tratan las especies que se pueden encontrar en Ambroz y que son comestibles. Algunas de las más frecuentes son los níscalos, los boletus aereus y la amanita cesárea, entre otras.

Foto: La Cesta Bar Restaurante

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Jamón ibérico de bellota, Extremadura

La dehesa extremeña cuenta con uno de los productos más reconocidos de España: el jamón ibérico, criado en montanera y alimentado de bellotas. La estrella de los ibéricos que en esta región española dispone de su propia Denominación de Origen, igual que la ternera o el cordero. Durante la época de la matanza se elaboran los famosos embutidos extremeños como la patatera, así como uno de sus platos más tradicionales: la cachuela o el pringue de hígado o caldillo. Un paté elaborado con el hígado frito en manteca y sazonado con ajo, cebolla y el afamado pimentón de la Vera, el más típico de la región. En quesos destacan la torta del Casar, uno de los más conocidos internacionalmente, y la de la Serena. Otros platos tradicionales son las migas extremeñas, la criadilla de tierra, las sopas elaboradas con pan, la chanfaina extremeña y la caldereta de cordero.

Foto: Turismo Extremadura

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Parque Natural de Cornalvo

A tan solo diez kilómetros de Mérida puedes visitar el Parque Natural de Cornalvo. El nombre de este parque se debe a la forma de cuerno de su embalse y las blancas aguas del río Albarregas, por el que los romanos decidieron bautizarlo como Cornus Albus (cuerno blanco). Tal vez por su peculiar forma, decidieron construir una presa sobre el río Albarregas para abastecer de agua la ciudad romana de Emérita Augusta que en 1912 fue declarada Monumento Nacional por su importancia y por su excelente estado de conservación y, pese a su antigüedad, sigue siendo utilizada hoy en día para su propósito original.

Foto: Turismo Extremadura

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Parque Natural Tajo Internacional

Situado al noroeste de la provincia de Cáceres, este Parque Natural, sigue el recorrido del río Tajo y de sus afluentes, el Erjas y el Sever y constituye uno de los últimos refugios para algunas especies amenazadas ligadas al bosque mediterráneo como la cigüeña negra, el águila imperial ibérica y el cangrejo de río autóctono. La nutria, el lagarto verdinegro, el águila culebrera, el águila real, el alimoche, el buitre leonado, el buitre negro y el águila perdicera también forman parte de su fauna, a la que se suman muchos más nombres de peces y mamíferos, configurando una lista casi interminable.

Foto: Turismo Extremadura

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Parque Nacional de Monfragüe

Situado en el triángulo imaginario que forman las ciudades de Plasencia, Trujillo y Navalmoral de la Mata y con el río Tajo como eje vertebrador, encontrarás el Parque Nacional de Monfragüe, un espacio natural único, que forma parte de un territorio declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2003. Debe su nombre a los romanos que lo llamaron Mons Fragorum por ser una zona fragosa, llena de maleza y de difícil acceso. Monfragüe posee la más extensa y mejor conservada mancha de monte mediterráneo a nivel mundial; un paisaje típicamente ibérico que hace posible la existencia una gran variedad de fauna y flora. En él se puede disfrutar del vuelo de las cigüeñas negras, alimoches, buitres y águilas imperiales. Pero las aves son sólo una parte de las más de 208 especies de vertebrados que viven en este santuario natural; ciervos, jinetas, tejones, linces, gatos monteses o nutrias,son solo algunas de las especies que pueblan esta área de la Alta Extremadura.

Foto: Turismo Extremadura

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La albuera

A tan solo 24 km de Badajoz se encuentra La Albuera, una población que a lo largo de su historia ha sido arrasada en varias ocasiones. De especial relevancia fue la batalla que tuvo lugar en 1811, durante la Guerra de la Independencia, que la dejó totalmente destruida. Actualmente, la recreación de aquel suceso es Fiesta de Interés Turístico de Extremadura, con el nombre de La Batalla de La Albuera, y cuenta, cada 16 de mayo, con la presencia de ejércitos de los países que participaron.

Foto: Turismo Extremadura

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Zafra, nobiliaria y ferial

Protegida por la Sierra del Castellar, Zafra es una de las localidades más encantadoras de Extremadura. De origen prerromano, existen restos que prueban su importancia como parte del territorio romano. Con la caída del califato de Córdoba queda entre los reinos taifas de Sevilla y Badajoz. En 1229 Alfonso IX de León conquista la ciudad, que más tarde se perderá, hasta que Fernando III el Santo la incorpora al Reino de Castilla en 1241. Durante el siglo XV se convierte en parte importante del señorío de Feria, se termina la muralla, y se construye el Alcázar. Destaca el papel de los segedanos en el descubrimiento de América, y ya en el XVI, XVII y XVIII la importancia de la localidad crece hasta ser parte del Ducado de Medinaceli. Una ciudad tan bella como histórica cuyo casco antiguo fue declarado Patrimonio Histórico-Artístico en 1965.

Foto: Turismo Extremadura

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Trujillo, Tierra de descubridores

Levantada sobre un batolito de piedra, Trujillo ya era conocida con el nombre de Turgalium en tiempos romanos. Tras los visigodos, llegaron los árabes que trajeron un periodo de esplendor durante el cuál la ciudad queda amurallada. Su Plaza Mayor, de estilo renacentista, está rodeada de soportales y en ella se ubica la estatua ecuestre de Francisco Pizarro. Allí se reunían comerciantes y artesanos hasta que se levantaron durante el siglo XVI las casas de los linajes más importantes de la nobleza castellano-leonesa, como la Casa de la Cadena, la de los Orellana, o la de los Chaves-Cárdenas. También destaca el Palacio de la Conquista, cuya construcción comienza Hernando Pizarro, hermano del descubridor.

Foto: Turismo Extremadura

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Plasencia, la perla del valle

Ya antes de que Plasencia se fundara en 1186, romanos y árabes habitaron estas tierras por su importancia estratégica. Rodeada por su muralla desde el año en que se fundara la ciudad por Alfonso VIII de Castilla, el casco antiguo de Plasencia está declarado Bien de Interés Cultural y atesora tanto construcciones religiosas como de carácter civil como son sus palacios o su acueducto, a lo que hay que añadir los parajes naturales que ofrecen la ribera del río o la Sierra de Santa Bárbara.

Foto: Turismo Extremadura

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Olivenza, poso templario

Entre cerradas dehesas y hermosos alcornocales, se encuentra Olivenza, una ciudad a la que los caballeros templarios dotaron de personalidad histórica. Fue precisamente la Orden del Temple la que la fundó allá por el siglo XIII, pero ha sido sinónimo de enfrentamiento a lo largo de la historia entre portugueses y castellanos. Aunque nació como una aldea castellana, Portugal hizo de Olivenza la villa privilegiada y fortificada que ha llegado hasta nuestros días. De ahí, que sus calles y plazas, con casas blancas, edificios con arcadas y suelos adoquinados, conserven azulejos con el nombre en las dos lenguas, castellana y portuguesa.

Al llegar a su casco antigo, descubrirás que reproduce la estructura original de las bastides: un cuadrilátero con cuatro puertas, cortado por dos calles perpendiculares que se cruzan en el centro. La llamada Ciudadela de Olivenza contaba con tres muros y 14 torres. Olivenza también posee un cuarto cinturón; una fortificación abalaustrada construida para las Guerras de Restauración. Su emblemática Torre del Homenaje de 37 metros de altura es la más alta de las torres de fortaleza en la frontera hispanoportuguesa.

Foto: Turismo Extremadura

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Mérida

A la relevancia histórica de Mérida se suma a un enorme patrimonio que ha hecho de la ciudad una referencia cultural en el mundo. Además de su amplio conjunto arqueológico romano, uno de los más importantes en el Mediterráneo y que es Patrimonio de la Humanidad desde 1993, conserva el legado de todos los pueblos que pasaron por la ciudad. Encontramos así en Iglesia de Santa Clara el Museo de Arte Visigodo, o al margen del puente romano su alcazaba árabe, la más antigua de toda la península. Ya de la Edad Media, tienen especial importancia la Basílica de Santa Eulalia, la Concatedral de Santa María la Mayor o la Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua.

Foto: Turismo Extremadura

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Medellín

En la margen izquierda del Guadiana, entre Don Benito y Mérida, se encuentra resguardada la población de Medellín. Uno de los grandes atractivos de la que fuera patria de Hernán Cortés son sus monumentos y restos arqueológicos. En su magnifico castillo medieval se encuentra uno de los enclaves arqueológicos más completos de Europa occidental. La arquitectura religiosa dota a Medellín de tres fantásticas iglesias. Dos son del siglo XIII; la iglesias de Santiago y de San Martín, construida sobre los restos de un templo romano. La tercera es iglesia de Santa Cecilia, datada en el siglo XVI. Junto a todo ello, Medellín ostenta una gran riqueza arquitectónica popular como el magnífico puente de los Austrias; las ruinas de Porta Caeli, la muralla almohade, el puente sobre el arroyo Cagánchez, el puente sobre el río Ortigas o el Molino junto al río Guadiana.

Foto: Turismo Extremadura

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Hervás, legado sefardita

Los materiales autóctonos como la madera de castaño, el adobe y el granito caracterizan su arquitectura típicamente serrana. Su judería, fruto del asentamiento de judíos que acudieron a esta villa en el siglo XV y una de las mejor conservadas del país, fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1969.

Foto: Real Monasterio de Santa Maria de Guadalupe

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Claustro mudejar del Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe

Situada en la hermosa Sierra de las Villuercas, Guadalupe se mantiene como un destino religioso. En esta localidad se encuentra el Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe.

Declarado Patrimonio de la Humanidad. Construido en 1340 por Alfonso XI de Castilla, ha sido testigo de momentos decisivos como la audiencia en la que los Reyes Católicos ofrecieron las carabelas a Colón. Entre los museos del monasterio, cabe citar el Museo de Pintura y Escultura, situado en la antigua repostería del mismo, y que cuenta con obras de Juan de Flandes, Zurbarán, Goya, Juan Correa de Vivar, Nicolás Francés, Egas Cueman, Pedro de Mena y El Greco entre otros.

Foto: Turismo Extremadura

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Cáceres, la villa de los mil y un escudos

Cáceres conserva un amplísimo y bien conservado conjunto monumental que te dejará impresionado. Su casco histórico le ha merecido varios premios por la monumentalidad de su patrimonio, de hecho fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1986. Entre sus murallas árabes, conserva el segundo mayor aljibe del mundo, un barrio judío, los restos de los primeros asentamientos romanos y un conjunto arquitectónico medieval y renacentista único en el mundo y perfectamente conservado.

Foto: Turismo Extremadura

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Baños de Montemayor

En esta población conviven en armonía la arquitectura popular, con la arquitectura burguesa y las casas solariegas. Su riqueza histórico-cultural la convierten en un lugar singular y diferente. Pero sin duda alguna, el principal reclamo de Baños de Montemayor son las aguas termales de su balneario, que brotan de dos manantiales denominados Columna y Arqueta. El balneario, declarado bien de interés cultural, conserva en sus inmediaciones los restos de unas antiguas termas romanas.

Foto: Turismo Extremadura

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Plaza Alta, Badajoz

Atravesada por el río Guadiana, Badajoz fue fundada por Ibn Marwan en el año 875 sobre un asentamiento visigodo cuando los musulmanes dominaban la península Ibérica. Uno de los iconos de la ciudad es su plaza Alta, donde se celebraban los mercados en la Edad Media. Su parte norte, de estilo medieval, contrasta con la parte sur, objeto de una reforma inacabada y que al ser cerrada, imprimió un estilo similar al de la plaza mayor de otras ciudades de España como Madrid o Salamanca. Otras de las joyas de Badajoz son las Casas Mudéjares, las Casas Coloradas o la Alcazaba.

Foto: Turismo de Extremadura

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Puente Romano de Alcántara

El Puente Romano de Alcántara  es uno de los símbolos de la ciudad del mismo nombre. Levantado en el siglo II d.C., entre los años 104 y 106 y magníficamente conservado gracias a las reconstrucciones, facilitó enormente en el pasado la comunicación con el vecino Portugal. Una inscripción en el centro del puente - IMP(erator)·CAESARE · DIVI. NERVAE· AVG(usto)· PONT(ifici)· MAX(imo)· TRIB(unicia)·POTEST(ate)-  indica que fue construido en honor al emperador romano Trajano, nacido en Hispania. Cayo Julio Lacer, su constructor, en un exceso de vanidad dejó escrito: "PONTEM PERPETUI MANSVRVM IN SECULA MVNDI""Puente que durará mientras dure el mundo"

Foto: Xosema

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Puente Lusitania, Mérida

Con 480 metros de longitud, el puente Lusitania cruza el Guadiana a su paso por Mérida. Su principal característica son sus "alas" laterales, un diseño muy común en las obras de Calatrava y que se asemeja a otros puentes como el de la Exposición de Valencia, o el de Bac de Roda, en Barcelona. Su diseño data de 1991 y fue una de las primeras obras del artista.