Galicia

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Lugo

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Lugo

La versión más aceptada proviene del campamento romano de Lucus Augusti, que estableció el general Cayo Antistio Veto para controlar el noroeste peninsular. Lucus Augusti significa ‘bosque sagrado de Augusto’, aunque su origen también podría tener raíces celtas derivadas de la divinidad Lug.

La Coruña

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La Coruña

Existen muchas teorías respecto al origen del nombre de La Coruña. La más extendida es la que asegura que el nombre de la ciudad procede de Crunia, un topónimo que aparece en la Historia Turpini, el cuarto libro del Códice Calixtino, en el que se narran las conquistas de Carlomagno en Gallecia. De este best seller medieval tomaría el nombre Alfonso IX en el siglo XII para denominar a una población antes conocida como Faro. Otros historiadores se remontan a los fenicios quienes bautizarían este lugar como Karn (que se traduciría como 'cuerno'). 

playa de Catedrais

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Playa de Las Catedrales (Galicia): el arquitecto es la naturaleza

La erosión del viento y el mar ha esculpido en Lugo una de las formaciones más afamadas de la costa gallega: arcos y bóvedas de hasta 32 metros de altura semejantes al de una catedral. Está considerada como una de las 21 playas más bonitas de España, pues cuando baja la marea es posible pasear entre sus galerías naturales. Un lugar único situado entre Ribadeo y Foz que nada tiene que envidiarle a la playa de los 12 apóstoles de Australia.

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Rías Baixas

Las Rías Baixas son tradición, naturaleza, paisajes y buen comer a partes iguales. Las dos ciudades de referencia son Vigo y Pontevedra, ambas a orillas de ría y con vitales cascos antiguos entre los que se esconden las mejores barras donde saborear el producto del mar. Pero además, en los pequeños pueblos pesqueros aún puede sentirse la esencia de un litoral que podría recorrerse saltando de faro en faro hasta terminar en las Islas Cíes, parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas.

Guiomar Huguet, editora adjunta.

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Playa Baroña, Porto do Son (La Coruña)

Decir Baroña es decir arqueología. Ahí sobre el promontorio, está uno de los castros mejor conservados de las tierras gallegas, pero, además, Baroña también es hablar de nudismo. En esta playa se vivieron episodios reivindicativos como el ocurrido en el verano de 1983, cuando catorce personas fueron detenidas por ir en pelotas. En la actualidad, el ambiente es tranquilo y relajado y ya nadie tiene que salir corriendo por querer bañarse desnudo.

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Biblioteca y archivo de Galicia, Ciudad de la Cultura

El concepto deconstructivista del norteamericano Peter Eisenman fue el que se escogió para levantar la madre de todas las bibliotecas de Galicia el controvertido edificio funciona como depósito legal de todas las publicaciones editadas en Galicia. Nada en su geometría, toda retorcida por líneas curvas y trapezoidales, parece indicar que dentro alberga libros, diseño rectilíneo por excelencia. Enclavada en la cima del monte Gaiás de Santiago de Compostela, el complejo arquitectónico está inspirado en una concha de vieira peregrina. La Biblioteca y Archivo de Galicia se abre a los usuarios como zona de estudio y espacio para eventos: desde conciertos a proyecciones audiovisuales o talleres.

El puente que cruza el río Sesín, en las cercanías de Caaveiro. Foto: Getty Images

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Entre aguas mágicas y puentes

Las aguas del Eume acompañan este paseo con su verde asombroso, casi turquesa. Avanzando un poco encontramos uno de los puentes colgantes del parque. Situados en la otra orilla, es posible seguir la ruta por enclaves más recónditos y de gran belleza: cascadas que mueren al pie del camino y alguna bajada a pequeños arenales que, a modo de diminutas playas, invitan al baño, aunque las frías aguas del Eume y sus rápidos obligan a un zapuchón prudente y breve.

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Rumbo a San Xoan de Caaveiro

Una vez superados los puentes y recorridos 9 km desde el inicio de la caminata, se llega al pie de la subida al monasterio de Caaveiro, una armoniosa construcción de muros robustos y un ábside circular, que en su origen acogió a una pequeña comunidad de monjes anacoretas. El edificio, declarado Monumento Histórico Artístico, conserva en buen estado la planta románica y un campanario posterior de estilo barroco.

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El corazón verde de As Fragas

Desde ese rincón una estrecha senda desciende hasta las ruinas de un viejo molino, situado junto al puente que salva el río Sesín. Nos hallamos en el corazón de As Fragas, rodeados por un bosque con aspecto de encantado y un entramado de árboles tan frondoso que casi impide penetrar los rayos del sol.

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Betanzos entre ríos...

Irremediablemente también hay que acercarse a Betanzos, apenas a media hora del parque. Al entrar en el pueblo cruzando uno de sus puentes se puede tener la falsa sensación de penetrar en un enclave de acento pesquero sin mayores pretensiones. Sin embargo, pronto aparece su centro histórico, Conjunto Histórico Artístico, jalonado de hermosos caserones, muchos de ellos porticados con típicos soportales de piedra, presentes en muchas ciudades gallegas.

Betanzos, además de ser una etapa destacada del Camino Inglés a Santiago de Compostela, tiene el doble encanto de ser villa marinera y pueblo rural. Frente a su ría se erigen edificios de escasa altura con características fachadas cubiertas de galerías acristaladas que ofrecen la cara más luminosa del otoño gallego. Las callejuelas del pueblo reúnen tabernas de aire marinero que conviven con monumentales iglesias y plazas custodiadas por casonas solariegas. Recorrer el casco antiguo de Betanzos es una experiencia más que recomendable, lo mismo que reposar tomando un café o una caña en una de sus terrazas o tapear en sus bares buscando la mejor tortilla betanceira, la especialidad de la zona, de la que incluso llega a celebrarse un concurso anual.

Foto: Ruta dos Faros de Galicia

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Puerto de Vigo, Cangas y Baiona

Las Islas Cíes son imprescindibles en esta ruta. Hasta ellas se llega en catamarán desde los puertos de Vigo, Cangas y Baiona y en ellas es imprescindible llegar hasta el castro As Hortas, las playas de Rodas, Nosa Señora y As Figueiras o la cala de A Cantareira, así como el Monte Faro, donde el faro de las Cíes ilumina el mar desde 1852, y el faro de A Porta desde donde ver la isla de San Martiño, donde está el faro de Os Bicos.

Foto: Ruta dos Faros de Galicia

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Iluminando las Islas Cíes

Esta ruta comienza en el pueblo marinero de Cangas de Morrazo, punto de partida perfecto para llegar hasta el Castro y Mirador de O Facho, desde donde se ven las Islas Cíes. Siguiendo por la costa desde el Mirador se llega hasta las playas de Barra y Melide, así como hasta el faro de Cabo Home. Volviendo por la costa de Vela, se llega hasta la parroquia de Aldán, donde se encuentra el cruceiro de O Hío, una de las grandes maravillas del patrimonio etnográfico gallego.

Foto: Ruta dos Faros de Galicia

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De Corrubedo (Ribeira) a O Grove

Este itinerario propone salir de Ribeira (A Coruña), donde está ubicado el Parque Natural de Corrubedo, y continúa por A Pobra do Caramiñal, Cambados y O Grove. Son paradas imprescindibles de esta ruta, el faro de Corrubedo, activo desde 1854, el faro de Punta Cabalo, construido en 1852 y lugares de como las marismas de Ribadumia, la telleira de Seixiños y la laguna de Rouxique.

Foto: Ruta dos Faros de Galicia

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De Carnota a Porto do Son

Antes de llegar a Canorta desde Fisterra, se hace imprescindible para en lugares como la villa marinera de Cee o A Fervenza do Ézaro, una cascada en el municipio de Dumbría. Una vez en Carnota, donde se ubica la playa más larga de Galicia, parada obligada es el Hórreo de Carnota, uno de los más grandes de Galicia. En la conocida Punta de A Ínsua, está el faro de Lariño que data de 1921. Destaca también el faro de Louro en el municipio de Muros (A Coruña), desde donde disfrutar de las vistas de la entrada de la Ría de Muros y Noia, de la Sierra de Barbanza y de Corrubedo. En Porto do Son hay que acercarse hasta el Mirador de A Atalaia, continuando hacia el castro y la playa de Baroña, la playa de As Furnas, y el puente medieval del río Sieira.

Foto: Ruta dos Faros de Galicia

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De Malpica de Bergantiños a Fisterra

Saliendo desde Buño, en Malpica de Bergantiños (A Coruña) la primera parada es la de los Molinos de Ardeleiro y la ermita de Santo Adrián, desde donde se pueden ver las islas Sisargas y su faro. El faro de punta Nariga es el más joven de todos los faros de toda A Costa da Morte, donde también es posible descubrir los faros de O Roncudo, Laxe, Touriñán y el de Fisterra.

Foto: Ruta dos Faros de Galicia

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De Ferrol a Cedeira

Durante la tercera etapa se recomienda conocer el barrio marinero de A Graña en Ferrol, los municipios de Mugardos, Cariño y las playas de Doniños, Covas y Valdoviño. Una de las paradas imprescindibles es el Faro de Prior, activo desde 1853 y desde donde es posible avistar la playa y la isla de Santa Comba o acercarse hasta la cala de As Fontes. Continuando hacia Valdoviño espera el faro de A Frouxeira y, en Cedeira, el faro de punta Candieira.

Foto: Ruta dos Faros de Galicia

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De Cedeira a Mañón

La segunda etapa pasa por Santo André de Teixido, la sierra de A Capelada o el cabo Ortegal y sus Aguillóns. También se puede llegar hasta el cabo de Estaca de Bares, así como hasta los acantilados de Picón-Loiba. La Ermita de San Antonio de Corveiro en Cedeira y los faros de Punta Robaleira, Candieira y el mirador Vixía-Herbeira, son otros lugares que hay que visitar.

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De Ribadeo a Viveiro

Este tramo transcurre por lugares como las playas de O Castros y la de Las Catedrales, así como por las villas marineras de Rinlo o Ribadeo. Entre sus imprescindibles se encuentran el Mirador de Santa Cruz y los faros de Isla Pancha, Punta Atalaia (en San Cibrao) y Punta Roncadoira, todos ellos en la franja costera de Lugo.

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Murallas de Lugo

Construida a finales de siglo II y declarada Patrimonio de la Humanidad en el 2000, la muralla de Lugo rodea el casco antiguo de la ciudad. Tiene una longitud de más de dos kilómetros y está coronada por 85 poderosas torres.

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Ciudad vieja de Santiago de Compostela

Repleta de monumentos románicos, góticos y barrocos, Santiago de Compostela es visitada por miles de peregrinos cada año. Son ellos los que pueden disfrutar de una ciudad monumental cuyas calles son Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

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Ribeira Sacra

Al sur de Lugo y al norte de Orense es donde se ubica esta “ribeira” formada por los ríos Cabe, Sil y Miño. Famosa por sus vinos y por sus viñedos, que parecen horadados en forma de bancales en los escarpadas laderas de los cañones del río, esta comarca se ha hecho famosa gracias a poseer la mayor concentración de románico de Europa. Ejemplos son el Parador de Santo Estevo, un antiguo monasterio levantado entre los siglos VI y VII, y el monasterio de San Pedro de Rocas, el conjunto monacal más antiguo de Galicia (siglo VI d.C) y que fue excavado en la roca del monte Barbeirón.

De la Ribeira Sacra tampoco hay que perderse sus aguas termales ni sus senderos, pues son el camino hasta donde llegar a los miradores que presiden los cañones de los ríos Sil y Miño y desde donde se puede disfrutar de unas vistas únicas. Los mejores: el mirador de Cabezoá, el del Duque, el de Cadeiras o el da Cividade.

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El fuego y las castañas del Magosto

El Magosto es tan genial que se celebra más o menos de igual forma en diversos lugares de España; sobre todo, en Galicia; pero también en Cantabria, Asturias, la provincia de León, Zamora y Salamanca. Incluso llega a algunas zonas de Portugal. ¿Qué en qué consiste? Básicamente en asar castañas y comérselas mientras se vela a los difuntos. Por eso el fuego, que tradicionalmente en el campo gallego se dejaba encendido toda la noche para que los espíritus de los difuntos pudieran calentarse. Lo más común era pasar la noche en lareiras (cocinas) y acompañar a las castañas con chorizo y vino. El olor a leña, la noche, el fuego, hacen del Magosto una celebración perfecta para las buenas historias de aparecidos. Como dato curioso: el Magosto está muy vinculado con la tradición celta, por lo que si ves calabazas iluminadas no creas que es por imitar la decoración de Halloween.

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Viaje por la Costa da Morte

A pesar de lo que podría indicar su nombre y más allá de los tópicos de tempestades y naufragios, el litoral gallego que se va de Fisterra a Malpica es, en realidad, una costa de gran belleza. Sus paisajes, cultura, patrimonio histórico y deliciosa gastronomía se convierten en tentaciones a las que no deberías renunciar, sobre todo en otoño, cuando la naturaleza se pinta de una gama cromática espectacular. Aquí te contamos algunos de los lugares que no te puedes perder de la Costa da Morte.

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La Ruta del Vino en Rías Baixas

La ruta del vino y de la vendimia por las Rías Baixas comienza muy cerca de Santiago de Compostela, en Ribera do Ulla y se extiende hasta la zona de O Rosal, en la frontera con Portugal. La subzona de la Ribeira da Ulla está formada por cinco concellos coruñeses (Padrón en la imagen es uno de ellos) y tres de Pontevedra.

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O Salnés tiene hasta 21 bodegas

Con hasta 21 bodegas que participan de la D.O. Rías Baixas, O Salnés es la comarca más visitada en esta ruta para conocer los secretos y sabores del vino en Galicia.

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Bodegas en las Rías Baixas

Las tierras del Salnés son unas de las más importantes zonas vinícolas de España. Por ello, muchas de sus bodegas abren las puertas al enoturismo.

Foto: Turismo Galicia

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Playa de As Catedrais, Lugo

La joya del litoral gallego es sin duda esta playa con acantilados esculpidos por el viento y el mar de más de 32 metros de altura. Estas formaciones rocosas, arcos y bóvedas sensacionales, dan nombre a la playa de As Catedrais, y es que, realmente, son catedrales de la naturaleza. El mejor momento para recorrer y contemplar estos enormes prodigios de roca es durante la bajamar.

Foto: Turismo de Galicia

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Camino de Sigüero en la última etapa

Tras abandonar Betanzos se llega a Bruma, donde confluyen las dos alternativas del Camino Inglés, el que parte desde Ferrol y el que nace en A Coruña. Es una zona con una cierta carencia de servicios que, lejos de resultar molesto, puede llegar a ser interesante para encontrar sentido al Camino y conocer capillas románicas, pequeñas iglesias y puentes medievales con muy poca afluencia de público. El último tramo es un excepcionalmente recto y largo, pero la recompensa final del camino de Sigüeiro son las enormes torres de la catedral de Santiago de Compostela que se yerguen en el horizonte esperando la llegada del peregrino.

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Pontedeume

Pueblo costero situado en un enclave único: en la desembocadura del río Eume y en la ladera del monte Breamo. Es también la entrada al Parque Natural de Fragas do Eume. El origen del puente de piedra que da nombre a la villa se remonta en el siglo XIV construido por Fernando Pérez de Andrade y durante algún tiempo fue el más largo de España con 850 metros y 68 arcos de estilo gótico, con una capilla y un hospital para los peregrinos. El actual es obra de mediados del siglo XIX. El casco antiguo medieval reclama un relajado paseo tras un día de caminata donde se puede visitar el Torreón de los Andrade, la Iglesia de Santiago, restos de la antigua muralla, la Iglesia de las Virtudes, la Capilla de San Miguel y otros edificios de interés histórico.

Foto: AGE

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Santiago de compostela

Es el final de todos los Caminos de Santiago. Ya en el siglo XI la capital gallega era una ciudad cosmopolita, meta de la vía de peregrinación más importante de la Edad Media. Esta ciudad ofrece un conjunto monumental inigualable, repleto de monasterios, templos, palacios, calles antiguas y construcciones populares típicas con los que se ha ganado su inclusión dentro del Patrimonio de la Humanidad.

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Ferrol, punto de inicio del Camino Inglés

Lo más habitual es comenzar el Camino Inglés en Ferrol, en los muelles de Curuxeiras, el antiguo puerto medieval llamado Ferrol Vello, cuyo origen se remonta al siglo XI. Delante del Km. 0 encontramos la Oficina de Turismo y Atención al Peregrino. Este punto de partida permite realizar más de 100 kilómetros y por tanto conseguir la ansiada Compostela cuando se termina en Santiago.

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Torre de Hércules

Los navegantes de todos los tiempos, incluidos los peregrinos del norte de Europa en la Edad Media, se guiaban por este faro que indicaba el acercamiento a las costas gallegas. Data de principios del siglo II y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2009. Presume de ser el faro activo más antiguo del mundo y el único romano. Se encuentra en la misma ciudad de A Coruña, situado en lo alto de una colina, y es uno  de los puntos de partida del Camino Inglés, aunque el menos habitual, pues no se alcanza el mínimo de 100 kilómetros necesarios para obtener la Compostela.

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Castillo de Andrade, Pontedeume

Se erigió entre 1369 y 1377 por orden de Fernando Pérez de Andrade “O Boo” (El Bueno), al que legendariamente se le atribuye la construcción de siete iglesias, siete monasterios, siete hospitales y siete puentes. Aunque en realidad ni fueron tantas las construcciones, ni tampoco era tan bueno como  su apodo indica, pues el castillo (también conocido como Nogueroisa) se construyó arrebatando terrenos a los monjes de Sobrado. Fue primer señor de Pontedeume por Enrique de Trastámara como recompensa por su apoyo en la guerra fratricida contra el rey Pedro I “el Cruel”. Aficionado a la caza, la poesía y los libros de caballería pasó a la posterioridad como gran mecenas y caballero leal del rey Enrique II, que realizó numerosas obras civiles y religiosas que actualmente se conservan.

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Parque Natural As Fragas do Eume

Está considerado el bosque atlántico costero más importante de Europa. Destacan los robles, fresnos, alisos, castaños, abedules, acebos y madroños que siguen el curso del río Eume hasta su desembocadura en la ría de Ares. Hay que desviarse del Camino Inglés para visitar este bosque frondoso, pero es, sin duda, uno de los lugares más especiales de esta ruta.

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Monasterio de Caaveiro

Este monasterio benedictino se encuentra oculto en el parque natural de Fragas do Eume. Fundado en el siglo X y considerado el más antiguo de Galicia, nos permite disfrutar de unas impresionantes vistas del bosque, que en su tiempo ya fascinó a Lord Byron.

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Betanzos

Se trata de una de las villas más monumentales de Galicia, con un magnífico centro histórico en el que conserva palacios señoriales e iglesias góticas y barrocas. Destacan las iglesias de Santa María de Azogue y de San Francisco (foto), ambas declaradas monumentos nacionales. Situado a las afueras de la ciudad, sorprende el parque O Pasatiempo, una fantasía de principios del siglo XX único en su género con jardines, grutas y merenderos.

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Las Rías Altas gallegas

Las Rías Altas es la parte de la zona costera de Galicia que desde el cabo de Finisterre se extiende desde la parte norte y noroeste de la provincia de La Coruña, abarcando toda la costa de la provincia de Lugo, hasta limitar con Asturias en el este.

Foto: Turismo Galicia

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Playa Xilloi, O Vicedo (Lugo)

Esta playa semiurbana, en la costa de Lugo, es una belleza natural de dunas, juncos, acantilados, y una arena blanca y finísima. Un kilómetro de longitud de arenal resguardado para pasar un día de playa perfecto. La playa de Xilloi se encuentra junto al municipio de O Vicedo y desde ella se tiene vistas del puerto de Bares. Es zona de gran cantidad de aves migratorias y gaviotas. Cuenta con área recreativa y con todo tipo de servicios.

Foto: Turismo Galicia

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Playa de Menduíña, Cangas de Morrazo (Pontevedra)

Situada a orillas de la Ría de Vigo, Cangas do Morrazo es conocida en Galicia por la diversidad y calidad de sus playas. Cuenta con 39 arenales (desde rústicas y alejadas a urbanas) que se caracterizan por sus aguas azules y cristalinas y su arena blanca. Entre ellas, encontramos la playa de Menduíña, bella y familiar, enclavada en la ría de Aldán, en la Península del Morrazo. Es pequeña, pero está dotada de buena infraestructura y es accesible para todo tipo de público.

Foto: Turismo Galicia

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Playa de O Vao, Corujo (Pontevedra)

A tan solo 8 kilómetro del centro de Vigo está la zona de playas. La playa del Vao es de menor longitud que la de Samil; pero es bastante amplia con 45 metros de ancho. Es la playa joven de Vigo. Se ubica en la bahía de Toralla, en la zona de Coruxo. Sus aguas son cristalinas y de color verde y su arena es blanca y muy fina. A su izquierda están las dunas que limitan con la antigua villa romana de Mirambel y con el puente que conduce a la isla privada de Toralla. En medio del arenal hay un pequeño bosque con zona de sombras y picnic. Para los amantes del nudismo, a la derecha de Playa del Vao se encuentra la pequeña cala del Baluarte. 

Foto: Turismo Galicia

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Playa da Lanzada, entre O Grove y Sanxenxo (Pontevedra)

Esta playa, en el lado suroeste del istmo que une la Península de O Grove con tierra firme, es una de las más famosas de Galicia. El arenal de 2,5 kilómetros de longitud, aguas cristalinas y  arena fina es un auténtico paraíso para los practicantes de deportes naúticos, por su fuerte oleaje sobre todo para practicar surf en Galicia, y en general, para todos los bañistas. Hay rampas que facilitan el acceso a todo tipo de público. Al sur de la playa de Lanzada, en Sanxenxo, se puede visitar la Ermita da Lanzada, donde existen restos de una fortaleza medieval.

Foto: Turismo Galicia

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Playa de Melide, Isla de Ons (Pontevedra)

El archipiélago de Ons tiene cinco playas prácticamente vírgenes. La playa de Melide, en la parte norte de la isla de Ons, es la más grande y es una famosa playa nudista de Galicia. Para llegar hasta ella hay que hacerlo tras caminar desde el muelle en el que atraca el barco que llega a la isla. Está resguardada del viento y desde ella hay unas fantásticas vistas de la ría de Pontevedra. En verano hay barcos que parten desde Portonovo, Cangas, Sanxenxo, Aldán, Marín y Bueu.

Foto: Turismo Galicia

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Area Maior, Muros (A Coruña)

Una de las playas más espectaculares de Galicia y una de las que se mantiene más intacta. Una belleza en paisajes difícil de encontrar en otros litorales. Tiene una longitud de kilómetro y medio de arena fina que encierra la laguna de As Xarfas. En el horizonte, la presencia del monte Louro, a la entrada de la ría de Muros e Noia, acompaña el baño con su sorprendente silueta a modo de jorobas y su reserva natural. Con suerte, y depende de la época del año, se pueden avistar delfines.

Foto: Turismo Galicia

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Playa de Arealonga, Castro de Baroña (A Coruña)

Una playa que suma arqueología y nudismo. La playa de Arealonga, más conocida como “Playa de Castro”, se ubica en un entorno virgen próximo al Castro de Baroña, el asentamiento celta que los expertos piensan que fue abandonado en el siglo I d. C. Se trata de una de las playas emblemáticas del nudismo gallego a la que se accede tras descender una breve pendiente. Tiene forma de ensenada y arena fina de color blanco.

Foto: Turismo Galicia

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Playa de Carnota, Carnota (A Coruña)

Se trata de una extensa playa abierta de 7 kilómetros de longitud (está considerada como la más larga de Galicia). Forma una media luna de fina arena interrumpida solo por el canal que une las marismas con el océano. Su entorno, que incluye un campo de dunas, y su conservación natural la convierten en una de las favoritas en todas las listas de mejores playas de España. El Monte Pindo pone el telón de fondo al baño.

Turismo de Galicia

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Playa de Pantín (Galicia)

A finales de septiembre de 1988, cuando en la zona no había ningún club ni ninguna tienda de surf, se celebró la primera edición del torneo Pantín Classic en esta parroquia del concejo de Valdoviño, en la comarca de Ferrol. Más tarde, en 1993, pasó a formar parte del campeonato del mundo como prueba valedera para para las Qualification Series de la World Surf League. La cita repite este año en agosto, con lo que es la cuarta con mayor antigüedad a nivel mundial. La playa tiene forma de herradura, el oleaje entre de forma directo y recibe vientos constantes, por lo que suele tener olas de hasta 5 metros de altura surfeables la mayor parte del año.

Más información en Turismo de Galicia.

Foto: Gtres

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El botafumeiro se pone en marcha

El tiraboleiro mayor marca el ritmo del impulso y la parada del gran incensario.

Foto: Green Destinations

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Baiona

Este municipio gallego situado en la costa, a 43 kilómetros de Vigo, cuenta con dos áreas naturales y marinas protegidas. Cuatro de sus playas fueron las primeras en Galicia en ser consideradas libres de humo y cuentan con accesos para las personas de movilidad reducida. Su patrimonio arquitectónico está en perfecto estado de conservación y, entre sus actividades sostenibles, la localidad ofrece cursos de vela para discapacitados físicos y mentales. Baiona destaca por su compromiso con el turismo de calidad y apoya desde hace años la certificación de empresas turísticas locales. 

Parque Nacional Illas Atlánticas

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Islas Atlánticas, Galicia

Compuesto por las islas Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada, este parque nacional es el único marítimo-terrestre de Galicia. En él destacan los altos acantilados, las playas semi vírgenes bañadas de aguas cristalinas, su espesa vegetación y sus fondos marinos, donde se han encontrado más de 200 especies de algas donde se refugian variedad de peces y moluscos. Debido a su popularidad, los responsables del parque han demostrado su eficacia a la hora de encontrar el equilibrio entre la protección de la naturaleza y la satisfacción de los visitantes a través de prácticas de turismo sostenible. Existe un número de visitantes diarios. Las Islas Atlánticas también cuentan con el distintivo Starlight por la claridad de su cielo. 

Foto: Tamorlan

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Pulpo a Feira, Galicia

Si quieres disfrutar de las delicias del mar, Galicia es tu destino. Las almejas de Carril, la empanada gallega, la merluza, las zamburiñas, vieiras, el famoso pulpo a Feira... El lugar más conocido para disfrutar de este manjar es en O Carballiño, en Orense, curiosamente la única provincia que no tiene salida al mar. La explicación viene de la época de las caravanas de alimentos, en las que los gallegos transportaban su pulpo a la meseta. En algunas de sus paradas los comerciantes hacían fiestas, lo cortaban en rodajas y lo sazonaban con pimentón. Otro de los manjares gallegos que conviene probar es la empanada de berberechos, especialmente la de la Rías Baixas. Y todo ello sin olvidar los famosos pimientos de Padrón y el lacón con grelos, claro está.